miércoles, 1 de enero de 2014

La Propuesta de Daimiel (1978)

Con el pretexto de unas jornadas sobre espacios naturales, la efímera Federación del Movimiento Ecologista convocó a varios grupos ecologistas, de diversas tendencias, a un congreso entre los días 22 a 25 de julio de 1978 en la localidad ciudadrealeña de Daimiel.  Acordaron asistir al congreso internacional de Amigos de la Tierra, de ahí surgió una organización conservacionista como la CODA y resucitó la Coordinadora Antinuclear. La Federación, poco después, se disolvió. También hay un manifiesto redactado por Josep Vicent Marqués que fue aprobado, tras algunas discusiones, por los asistentes. Texto que los ecologistas de hoy día ignoran y que deberían conocer.
Los asistentes a la 3ª Asamblea del Movimiento Ecologista hemos considerado necesario establecer unos puntos ideológicos mínimos que sirvan de base a posteriores desarrollos y debates, pero que permitan ya hoy deslindar el movimiento ecologista de otras posiciones en torno a los problemas del medio ambiente.

Entendemos por ecologismo un movimiento socio-económico basado en la idea de armonía de la especie humana con su medio, que lucha por una vida lúdica, creativa, igualitaria, pluralista y libre de explotación y basada en la comunicación y la cooperación de las personas.

En consecuencia:

1. Consideramos que la relación correcta con la Naturaleza no puede ser la de destruirla o «dominarla» ni la de salvar o mantener enclaves o islas de naturaleza sino una tarea global de colaboración con ella.

2. Entendemos el progreso como creciente mejora de las condiciones de vida y entendimiento mutuo de la población y nos negamos a identificar como progreso el crecimiento cuantitativo y en general todo aquello que significa de hecho sólo el «progreso» de la clase dominante.

3. En consecuencia, defendemos como objetivo el disfrute de las cosas y el gozo de la relación de las personas contra la orientación productivista-consumista. No queremos cada vez más objetos, sino una relación más sana entre las personas y con los mismos objetos.

4. En cuanto que la humanidad depende del trabajo, manifestamos la necesidad de lucha por hacer de éste una actividad libre y no explotada, ajustada a la persona consciente de sus fines, no alienada. Defendemos, frente a la agresión capitalista, toda forma tradicional inocua de trabajo alternativo satisfactorio.

5. Rechazamos, por tanto, el modo de producción capitalista y consideramos insatisfactorio todo socialismo burocrático y, en general, cualquier fórmula socieconómica basada en el productivismo y en la acumulación de poder.

6. Nos declaramos a favor de las energías libres y en contra de la nuclearización militar y civil en la medida en que supone, más allá del indudable riesgo para la vida, un modelo de sociedad militarizada, monopolista, policíaca, ultrajerárquica, incompatible con la idea de autogestión.

7. Por el contrario, y sin prejuzgar fórmulas, nos pronunciamos a favor de la autonomía de las comunidades, el pluralismo de las formas de vida y la autogestión de los colectivos de trabajo.

8. En virtud de ese pluralismo, nos oponemos a la opresión o marginación que la sociedad falocrática-patriarcal impone a quienes no responden a su concepto de varón normal. Nos declaramos solidarios de todos los movimientos que luchan contra el monopolio de la normalidad.

9. Nos declaramos solidarios asimismo de todos los pueblos de la Tierra y en particular de los del Tercer Mundo. Denunciamos la miserable operación de ocultar ciertas contradicciones del capitalismo desplazando a los países pobres las industrias sucias, a la vez que se continúa la explotación de sus recursos naturales.

10. Consideramos que la filosofía ecologista, al rechazar el centralismo y la concentración y defender el derecho al trabajo y la calidad de vida, se opone a los desquilibrios entre comunidades. En consecuencia, denunciamos en el interior del Estado español la desertización, empobrecimiento y emigración forzada que la dirección capital-tecnocrática ha provocado en muchas de sus zonas. Nos pronunciamos por el esfuerzo coordinado de las distintas nacionalidades y regiones para la corrección de estos desequilibrios.

11. Proclamamos el derecho del pueblo a la más amplia y libre información y denunciamos las tergiversaciones capitalistas en los medios de comunicación, el monopolio de la información científica en manos del Estado y los grandes grupos económicos y las trabas que se oponen hoy, incluso en condiciones formalmente democráticas, al ejercicio de iniciativas populares, marginales y experimentales. Defendemos y apoyamos los medios alternativos de expresión.

12. Frente a tantas decisiones desde arriba que han alterado las condiciones de vida y trabajo, proclamamos el debate popular como instrumento básico de toda transformación social.

Los conflictos entre cambio y seguridad o los intereses divergentes de sectores de la población trabajadora, habrán de ser armonizados mediante un debate en el seno del pueblo, en el que, asegurada la no manipulación capitalista y burocrática, creemos rotundamente.

Insistimos en el carácter de plataforma de identificación y discusión, clarificadora, pero no definitiva de este texto. Invitamos a todos los grupos y personas a elaborar colectivamente la filosofía de nuestro movimiento. En particular hacemos constar los siguientes puntos que fueron sugeridos en el debate y quedan pendientes de elaboración: revolución y ecologismo, carácter antropocéntrico o no de nuestra concepción de la naturaleza, relación con los partidos políticos, ecologismo y no violencia, ejército, imperialismo y empresas multinacionales y cuestiones varias de crítica al capitalismo desde el punto de vista moral o ético, natalismo o antinatalismo, explosión demográfica.

FEDERACIÓN DEL MOVIMIENTO ECOLOGISTA

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