domingo, 17 de junio de 2018

'El Libertario', arma falaz de la contrainformación en Venezuela


Por GABRIEL OLIVEROS

En medio de la vorágine mundial y local por conseguir información oportuna y veraz, pero fundamentalmente útil, deconstructiva y constructiva, nutritiva y cardinal, los anarquistas venezolanos contamos apenas con una publicación periódica conocida como El Libertario. No obstante, de la diversidad de tendencias y opiniones internas en el movimiento ácrata surgen dudas acerca de la autenticidad del Colectivo Editor El Libertario como agrupación de raíz anarquista y cónsono con las ideas y luchas libertarias.

En tal sentido, con la intención de conocer qué es o quiénes son el Colectivo Editor El Libertario, me he planteado una investigación diacrónica (en el tiempo) de todas y cada una de las publicaciones digitalizadas y disponibles en Internet de este periódico. El objetivo es evaluar la postura política de El Libertario y su consonancia con el ideario ácrata. La hipótesis de trabajo: Una cantidad equiparable de artículos en contra del Gobierno y de la oposición muestra una auténtica postura anarquista. Téngase en consideración que la oposición venezolana está conformada y representada por grupos e individuos conservadores, adherentes a la derecha nacional.

Para el desarrollo del estudio he empleado cuatro categorías que ayudaron a la evaluación de los artículos y su adecuada clasificación con fines estadísticos. Estas categorías de trabajo son:

- Contra el Gobierno: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se habla mal de la gestión de gobierno o de sus partidarios.

- Contra la oposición: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se habla mal de los sectores de oposición (conservadores, derecha), sus partidarios, sus patrocinadores, o la oligarquía venezolana.

- Contra ambos: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se habla mal tanto del gobierno como de la oposición.

- Contra el sistema en general: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se tocan temas y/o se narran hechos al margen de la polarización política venezolana (temas diversos).

Se han excluido del estudio las propagandas, poemas, caricaturas y similares. Se examinó cada artículo a partir de su lectura y se ubicó en alguna de las cuatro categorías de trabajo. Los resultados de la lectura y evaluación de cada uno de los artículos contenidos en los distintos ejemplares se muestran a continuación:


Otras siete (07) ediciones o ejemplares no están digitalizados ni presentados en la página web (#26, 27, 31, 33, 39, 46 y 69). La #69 que se muestra en la página web hace referencia (quizá por error) a la #68. Ninguna de éstas está incluida en el estudio.

Resumen cuantitativo de datos

Como se aprecia en la tabla anterior, existen 46 ejemplares digitalizados de El Libertario cargados en la web, con un total de 1277 artículos en un periodo de catorce (14) años. El promedio de artículos por ejemplar es de 28 (27,8 ± 6). Del total de artículos, el 26,4% corresponden a escritos «Contra el gobierno», mientras que tan sólo 1,4% son escritos «Contra la oposición» y 1,3% «Contra ambos». El restante 70,9% corresponde a artículos «Contra el sistema en general» de diversa índole o en los que no se plantea el conflicto político venezolano. Sin embargo, en esta última categoría también se incluyen muchos artículos que presentan contenido indirectamente vinculado al conflicto, pero que el Colectivo Editor El Libertario parece utilizar muy convenientemente a sus intereses.

Los resultados muestran con total claridad que más de la cuarta parte del periódico (26,4%) se destina a criticar y/o hablar mal de una gestión del Gobierno (socialista, de izquierda) que contrasta sobremanera con las críticas lanzadas a los sectores de la derecha nacional (apenas 1,4%). En este sentido, tomando la misma «premisa» empleada por los editores del periódico de que la izquierda (bolivariana, chavista) y la derecha venezolana son lo mismo, cabría esperar un abultado porcentaje de artículos escritos en contra de ambos sectores simultáneamente, pero no es así, porque el 1,3% de los artículos escritos «Contra ambos» lo demuestra con claridad, derriba la «premisa» de la que se quiere valer el colectivo editor y lleva a inferir que existe una tendencia muy clara en la posición política que asume El Libertario a favor de la derecha venezolana.

Analizando, pues, los datos correspondientes a los artículos escritos «Contra el Gobierno» se aprecia que hasta el año 2002 no existía mayor interés por parte de El Libertario de criticar al gobierno de Hugo Chávez. No obstante, los ejemplares #28 y 29 que corresponden al año del golpe de Estado en Venezuela por parte de la derecha recalcitrante y radical, no están publicados en Internet, hecho curioso y llamativo porque a partir de allí comienza la escalada de escritos en contra del Gobierno. Pero es también muy llamativo que sea entre los años 2002 y 2003 cuando publican con más frecuencia en «Contra de la oposición» y luego la proporción de artículos baja y la frecuencia se hace prácticamente cero, lo cual es curioso para un colectivo que se proclama anarquista (de izquierda, y si no es de izquierda sino «de los de abajo» ya veremos más adelante qué ocurre).

La escalada de escritos en contra del Gobierno se aprecia claramente en la columna por periodos (resaltada en colores) en la que el porcentaje se incrementa abruptamente desde 0 hasta 21 % y de allí con incrementos paulatinos a 31% hasta radicalizarse en el periodo 2012-2015 con un 35% de escritos en contra del Gobierno, mientras que en contra de la oposición continúa el silencio. Este hecho debe resaltarse porque se aprecia que para El Libertario el poder sólo lo ejerce el Gobierno, mientras que la oposición (derecha venezolana) pareciera no ejercer ningún poder político (nacional e internacional), económico y comunicacional. Se entiende, pues, que El Libertario no tiene ningún problema con la oligarquía venezolana, con los ricos, con los grupos y partidos de derecha, conservadores, con los flamantes dueños de tierras, empresas y toda clase de propiedades, que pugnan para impedir a los pobres el disfrute de los recursos naturales.

Resumen cualitativo de los artículos contenidos en El Libertario

Pero los datos interesantes que se desprenden de la revisión de los 46 ejemplares digitales de este periódico, no se detienen en las cifras.

La postura editorial de este colectivo abandonó la ecuanimidad inicial para declararse abiertamente opositor al gobierno nacional, mas no opositor a la oposición, es decir, a la derecha. Incluso, por lo que se lee en sus artículos, todo proceso que se autodenomine, se identifique o se considere de izquierda en Latinoamérica es mal visto por El Libertario y apuntan sus palabras contra éstos (ejemplares #44, 45, 47, 57 y 60), pero jamás han escrito algo sobre las oligarquías de esos países; por el contrario, les lanzan piropos. Caso emblemático (repugnante) es el ejemplar #47 donde tras el disfraz de la ironía se habla bien de Álvaro Uribe Vélez y sus Consejos Comunales, pero en el mismo artículo nunca se dice nada malo sobre este personaje nefasto de la política en América Latina. Es en este mismo ejemplar donde hasta parece verse con buenos ojos a Enrique Capriles Radonsky, del partido de derecha Primero Justicia, y donde se le exime del paredón lingüístico que emplea El Libertario para los políticos del Gobierno. Igualmente, en este histórico ejemplar, se fustiga con inclemencia a los Consejos Comunales simplemente por ser una propuesta del Gobierno, pero entonces ¿de qué clase de anarquismo que defiende el colectivismo, la cooperación, el apoyo mutuo, la solidaridad y la federación estamos hablando?

Y las disonancias de este «colectivo anarquista» no paran. Para ellos resulta prácticamente imposible una intervención bélica gringa en Venezuela (ejemplar #48), como si no fueran suficientes excusas las reservas de petróleo y otros minerales, así como el agua. Para ellos las «guarimbas» son una auténtica forma de manifestación popular (ejemplar #50) porque parece que asfixiar, aturdir, amedrentar e impedir el tránsito a los vecinos afecta sólo al Gobierno, o saquear, quemar vivas a las personas, decapitar motorizados con «guallas» en las calles, incendiar transporte público con personas adentro, atiborrarse hasta los cojones con droga para tomar valor, o pagarle los jóvenes y hasta a los niños para que salgan a «guarimbear» es una forma apropiada y auténtica de protestar. El Libertario incluso compara las guarimbas con las protestas universitarias de los años 80 y 90 en Venezuela en las que se cerraban algunos accesos a la Universidad Central de Venezuela, pero olvidan algunos colaboradores de este periódico que en esa época no se secuestraba a nadie pues permanecían abiertos otros accesos a la universidad, que las unidades de transporte o distribución que se quemaban eran de la empresa privada y que, además, no se atentaba contra la vida de los transeúntes independientemente de su tendencia política.

El Libertario intenta hacer creer a sus lectores que el movimiento estudiantil de hoy es tan crítico, popular, autónomo y combatiente como el de los 80 y 90’s (ejemplar #52), como si los estudiantes de las instituciones privadas (que nunca las mencionan) legitimaran la lucha popular, como si ser conservador o sentir mariposas en el estómago por el neoliberalismo les otorgara esencia crítica, como si declararse prosélito de un partido o de una agrupación de extrema derecha les diera autonomía política. Tan sólo en el ejemplar #55, cuando tratan de corregir el error cometido y reconocer la participación en las protestas de los años 2008 y 2009 de estudiantes de derecha, realizan una maniobra evasiva (y, perdonen la expresión, muy bastarda) restándole méritos a los estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) creada por el gobierno nacional para facilitar la educación universitaria a los pobres y excluidos del sistema de educación, ello con la intención por parte de El Libertario de desviar el foco de atención de los estudiantes de derecha. Parece que a este colectivo, pues, también le molesta la educación gratuita y de puertas abiertas a los pobres; parece que son más criminales los estudiantes que siguen al gobierno que aquellos de “manitas blancas” que queman universidades y preescolares.

Por primera vez en este recorrido, en el año 2008 (ejemplar #53) se dedica un artículo completo a hablar mal de un político de la oposición, pero como algunas cosas extrañas de este periódico, un opositor desubicado, alienado, un opositor pobre: Stalin González. ¡Vaya que El Libertario sabe elegir a quién fustigar! Y pocos meses después escriben su segundo artículo contra otro opositor: Antonio Ledezma, a quien curiosamente le dedicaron apenas la cuarta parte de lo que derramaron sobre González, a pesar de ser Ledezma una de esas viejas figuras oscuras y patéticas de la oposición venezolana que reprimió sin clemencia las manifestaciones populares durante la Cuarta República.

El Libertario ataca absolutamente todo lo que le huele a gobierno (bolivariano, claro está) pero nunca ha escrito sobre la gestión de los gobernadores o alcaldes de oposición, se ensaña contra el comunismo ruso o cubano, pero no contra el imperialismo yanqui, además, nunca se ensaña contra las empresas privadas, seguramente porque de allí obtiene su financiamiento PROVEA (Programa Venezolano de Educación Acción) dedicada al trabajo con Derechos Humanos y cuyo director es el editor de El Libertario, Rafael Uzcátegui, además de Rodolfo Montes de Oca.

En el año 2012, luego de 13 años de la gestión de gobierno de Hugo Chávez, por primera vez El Libertario dedica un artículo (ejemplar #67) al conglomerado amorfo de la oposición, denominado Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pero con idéntica maniobra evasiva ya antes aplicada a los estudiantes y hecha costumbre en El Libertario, terminaron hablando mal del gobierno de Chávez (el chivo expiatorio), buscando siempre la manera de aminorar la carga sobre la oposición venezolana. El culpable siempre es el Gobierno (bolivariano) a quienes llaman boliburgueses, mas la oposición no tiene para ellos ni un ápice de responsabilidad en las crisis y conflictos que han generado.

Llegado el 2013, y con él la muerte de Hugo Chávez, el primer ejemplar posterior a la muerte del mismo (#69) no está publicado en la Internet, resultando importante conocer la opinión del periódico sobre este hecho, y en particular sobre el hombre que desde el año 1998 se mantuvo con su opción socialista en el poder a base de elecciones y con amplio apoyo popular durante 14 años. Y es importante esa edición #69 porque en la #70 por primera vez la cantidad de artículos en contra del Gobierno se hace superior a la mitad (52%), es decir, más de la mitad del periódico dedicado a criticar al Gobierno, mientras que a la oposición ¡Nada!

El segundo caso emblemático (y también repugnante) que puede encontrarse en este recorrido histórico de El Libertario (años 2001-2015) es el que corresponde al ejemplar #72, dedicado a las protestas del año 2014 y en el que los editores del periódico pretenden hacer ver como manifestaciones populares. En la portada comparan burdamente una foto del alzamiento popular del 27 de febrero de 1989 con una de las protestas de los guarimberos de 2014 en las que su líder, el ultraderechista Leopoldo López, llamó a incendiar el país (¿por qué El Libertario nunca se ha metido con Leopoldo López?). Digo burdamente porque intentaron comparar una foto donde aparecen personas pobres cargando a un herido (año 1989), con otra donde aparecen jóvenes con zarcillo y hasta con un estetoscopio cargando otro herido (año 2014), como si cargar un estetoscopio en el cuello fuera en este país señal de pobreza y no de privilegio. A propósito de las protestas de 2014, intentan decirle a la opinión pública que son legítimamente de base popular, pero que los partidos y sectores de derecha los han arropado con sus liderazgos robándole el mérito al pueblo ¡vaya entuerto! ¿Será que El Libertario cree que toda Venezuela es anarquista, o que el pueblo venezolano está muy empapado de las ideas libertarias y no desea gobierno alguno?

Llegamos al #73 (año 2014). Hay que cantar ¡Victoria! porque al fin se encuentra el primer artículo en contra de tres oligarcas venezolanos: Gustavo Cisneros, Lorenzo Mendoza y Juan Carlos Escotet. Luego de trece (13) años de anarquismo autogestionario, El Libertario comienza a considerar que actores ajenos al Gobierno también tienen poder en Venezuela; en este caso económico. Algún compañer@ anarquista compartirá con el subcomandante Marcos que «No soy de izquierdas ni de derechas; soy de los de abajo y voy a por los de arriba». Si esta fuera la perspectiva de El Libertario, que repetidamente lo infieren en varios artículos ¿Por qué se han demorado 13 años en criticar a esos de arriba que tienen poder económico? Ojalá ello no le cueste el financiamiento a PROVEA.

Un par de datos finales: en aquél emblemático ejemplar #72 como guinda del pastel se escribe nota sobre un foro público en el que los ponentes fueron Iván Loscher, Rubén Monasterios, Amalio Belmonte y Humberto Decarli, los tres primeros reconocidos ultra-opositores al Gobierno (bolivariano) y Decarli escritor insignia de El Libertario. Entonces, si los tres primeros son ultra-opositores ¿el cuarto es…? ¿Anarquista? ¿Compartiría Ud. estimado lector anarquista tribuna con ponentes de derecha? Quizá también puedan seguir contribuyendo con el periódico intelectuales como Edgardo Lander, que a pesar de haber sido acusado de neoliberal en el ejemplar #75, ya había publicado mucho antes un artículo sobre el movimiento popular venezolano en el #65; entonces, si Lander es neoliberal y publica en éste periódico ¿El Libertario es…?

Conclusiones

1) El análisis cuantitativo (estadístico) de la evaluación de los artículos practicada al periódico El Libertario, así como el análisis cualitativo de la información contenida en los 1.277 artículos, muestran una tendencia clara a criticar al Gobierno y favorecer con silencio a la oposición venezolana y a los sectores conservadores. Esta tendencia se acentúa en el tiempo manteniéndose la misma cantidad promedio de artículos escritos por ejemplar.

2) No existen indicios para pensar que El Libertario tiene una postura imparcial en medio de la polarización política venezolana. Evidentemente no puede tenerla como colectivo que se autodenomina anarquista, porque además el ejercicio debe ser 'contrainformativo', pero a pesar de ello, el silencio informativo respecto a la oposición venezolana lo ubica en términos políticos hacia la derecha.

3) El Libertario encapsula como enemigo a cualquier movimiento de izquierda nacional o internacional que le parezca solidario con el proyecto bolivariano impulsado por Hugo Chávez, incluyendo a grupos anarquistas que vean condiciones sociales favorables al desarrollo del ideal ácrata con la actual gestión de gobierno. Incluso, criminaliza las manifestaciones de apoyo popular, de los de abajo, a la mencionada gestión de gobierno.

4) Las contradicciones manifiestas en el estudio diacrónico practicado a las publicaciones de El Libertario dejan serias dudas acerca de la autenticidad del mismo como colectivo anarquista, razón por la cual queda negada la hipótesis de trabajo. En tal sentido, parece utilizarse el periódico y el anarquismo como tapadera de intenciones insanas, esencialmente conservadoras y para captar incautos descontentos por los vicios y corruptelas del gobierno bolivariano (que obviamente existen).

Colofón

Quiero aclarar a los lectores que no tengo en lo absoluto problema alguno de índole personal con los colaboradores y editores de El Libertario, ni mantengo relación laboral o contractual con ninguno de los mismos, ni tengo interés en hacerme con la propiedad del periódico, ni impulsar ningún otro medio o favorecer puntos de vista de otras agrupaciones anarquistas. Escribo desde mi postura independiente mas no individualista, con autonomía, sin fin de lucro y únicamente con ánimo de aportar verdades y reclamar por lo justo. Nadie me encargó o pagó por este estudio.

Bajo ningún concepto o motivo le pido con este estudio a El Libertario que asuma una postura favorable al Gobierno, pero sí que deje de favorecer con silencio a la oposición derechista, oligárquica, capitalista y neoliberal venezolana y latinoamericana. Igualdad de palabras, argumentos y artículos contra ambos (Gobierno y oposición).

Eximo de todo comentario y responsabilidad al compañero Antonio Serrano, respetable escritor de El Libertario, quien en cada uno de sus artículos mostró gran altura intelectual frente a la polarización política, y quien en sus largos recorridos por la UCV vendía los ejemplares en clara demostración de consonancia con la clase obrera del país y el ideal libertario. Honor a su memoria.


31 agosto 2017

domingo, 10 de junio de 2018

José Luis Carretero Miramar sobre el nuevo Gobierno español


Quien esperase del PSOE un gobierno y una política de izquierdas era mucho más utópico que quien crea en el comunismo libertario para ya. El PSOE es lo que es, la Casa Común de personajes como Bono, Rodríguez Ibarra o Felipe González. El partido que le dio alas a Barrionuevo, a Corcuera y a Rafael Vera. Porque ahora sean más guapos no ha cambiado nada. Y porque haya una mayoría de mujeres en un gobierno social-liberal tampoco va a cambiar nada. El problema no es si hay mujeres u hombres en el gobierno, el problema es que haya gobierno, es decir, un poder por encima de la sociedad autoorganizada, dispuesto a operar la política de las élites capitalistas.

Creer en el izquierdismo del PSOE es creer en la utopía, en los elefantes rosas y en los chemtrails, todo al mismo tiempo. Y sobre todo, es creer en algo fundamental para todo gobierno de los menos: que los trabajadores son incapaces de dirigir su propio destino sin necesidad de politicastros, conseguidores y aventureros.

La resistencia a todo gobierno es la partera de toda democracia, no lo olvidemos.

José Luis Carretero Miramar

lunes, 4 de junio de 2018

Una foto histórica en el desván


Una pareja localiza en una casa que compró en Mas de las Matas una instantánea con todos los integrantes de la escuela racionalista de 1933.

14/05/2018

Cuando Araceli Marzo y Manuel Riba compraron hace cuatro años una antigua casa de la calle Teruel de Mas de las Matas contigua a la suya no sospechaban que el desván del inmueble escondía dos fotos cargadas de historia. Las instantáneas se remontan a los años treinta del siglo pasado. Una de ellas es insólita al mostrar a 61 vecinos de distintas edades posando con prensa anarquista de la época (Estudios, Tierra y Libertad, El Libertario y Libertín). La instantánea ha sido estudiada por el investigador Javier Díaz, que averiguó por las portadas de las publicaciones que exhiben orgullosos los fotografiados que la imagen se captó en marzo de 1933.

La fotografía, incluida en el último número de boletín local El Masino, es de una «rareza absoluta», según explica Díaz. Los vecinos inmortalizados, entre los que hay niños, jóvenes y adultos, eran alumnos de la «escuela racionalista» montada en su día por el sindicato anarcosindicalista CNT en el Centro Republicano para educar según sus principios ideológicos.

El centro de la histórica foto lo ocupa el maestro libertario encargado de la escuela, identificado como Vicente Sanz, que procedía de Barcelona, donde fue contratado por la central sindical. Unos meses después que ser retratado sufriría la represión gubernamental por su participación en el conato revolucionario de diciembre de 1933.


La segunda foto, más conocida, capta a un grupo de trabajadores de la colectividad montada por la CNT durante la Guerra Civil en plena vendimia. Javier Díaz resalta que las dos instantáneas y, en especial la del grupo de alumnos de la CNT, son «restos de un naufragio». Señala que la mayor parte de estas fotos fueron destruidas tras la contienda porque su tenencia podía ser comprometedora para el poseedor y para las personas que aparecían retratadas.

Luis Rajadel

miércoles, 30 de mayo de 2018

De aquellos polvos, estos lodos


Por CARME RIERA

A raíz de la polémica suscitada por los escritos y tuits del actual presidente de la Generalitat, que tanta polvareda han levantado, diversos analistas políticos, en este mismo periódico han mostrado la coincidencia de parte de su ideología con la defendida por el partido Estat Català y su vindicación, en diversas ocasiones, de los nefastos hermanos Badia.

El señor Torra ha sido calificado por sus adversarios políticos de racista y xenófobo. También SOS Racismo, que en un principio pareció sumarse a tales consideraciones, las matizó después, admitiendo sólo, y ya es bastante, que su discurso era «peligroso, irresponsable e inaceptable». Naturalmente los partidarios del flamante 'president' y él mismo han tratado de quitar hierro al asunto aludiendo a que esos puntos de vista ­pertenecen a su pasado de activista. Pero lo que no han dicho es que tales opiniones son poco originales, no provienen del caletre ni de la musa particular del 'president'. Se trata, en realidad, de préstamos procedentes de un discurso nacionalista trasnochado que pueden rastrearse en libros y artículos publicados desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil, accesibles en bibliotecas y hemerotecas.

Citas parecidas a los tuits de Torra se encuentran en el panfleto del joven Prat de la Riba, La question Catalane l’Espagne et la Catalogne. Notice adressée a la presse européenne par le Comité Nationaliste Catalan de Paris. Como su título indica, el texto trataba de internacionalizar la peculiaridad catalana. Al parecer, fue editado con el apoyo de Louis Guérin, secretario de finanzas de la Liga Antisemita. Prat enfatizaba la necesidad de oponerse a los españoles, calificados de pueblo semita, de ahí la dificultad de ser entendido por los «pueblos civilizados de Europa», y consideraba al pueblo catalán, por su raza, temperamento y carácter, antagónico al español. «Uno está unido a la corriente industrial de los pueblos modernos, el otro, nutrido por los prejuicios del hidalgo —en referencia a don Quijote—, cargado de deudas e hinchado de orgullo», aseguraba. Podría ofrecer otras muestras extraídas de libros de Almirall, de Gener, entre otros, y de artículos y caricaturas publicadas en La Tralla, L’Esquella de la Torratxa o La Campana de Gràcia, pero no vale la pena. Para botones bien valen unas pocas muestras de las muchas que podemos encontrar de arraigada procedencia y despreciable mal gusto.


A mí, la verdad, más que todo eso, por más impropio, desagradable y apolillado que me parezca, me preocupa el hecho de que las ideas del señor Torra parecen ancladas, en buena medida, en aquel viejo texto de Herder Filosofía de la historia para la educación de la humanidad, aparecido nada menos que a finales del siglo XVIII, en el que se basó, en gran parte, el nacionalismo romántico. Herder se refiere a la diversificación de las culturas, apoyándose en el pretexto de que la naturaleza humana no es uniforme sino diversificada. En consecuencia, el proceso histórico tampoco se hace extensivo a la humanidad sino que se circunscribe a pueblos y estirpes particulares. Incluso la felicidad humana es, según Herder, patrimonio de los pueblos, etnias, razas, naciones, y su sentido, la manera de concebirla, peculiar de cada cultura e intransferible a otra. Herder acuñaba también la idea de Volkgeist, espíritu del pueblo, entendido como una entidad en la que había que buscar el origen del lenguaje, de la religión, del arte y de las costumbres. El Volk (pueblo) era comparado a una planta con raíces, tronco, ramas y savia. Una metáfora que hizo fortuna en el pensamiento de la derecha europea de entreguerras, de Spengler a Barrès.

Así las cosas, me da la impresión de que la referencia al «pueblo», puesta en boca del nuevo 'president' en su toma de posesión, con la misma fórmula usada por su antecesor Puigdemont: «Prometo cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad al pueblo de Catalunya, representado por el Parlament de Catalunya», tiene que ver mucho más con el conglomerado identitario herderiano, crisol de las esencias nacionales de una facción de los catalanes, que con su totalidad. Lo que se desprende de las palabras de Torra no es la alusión a la soberanía del pueblo, a la implícita igualdad de los ciudadanos demostrada con el derecho al sufragio universal, clave en los países libres, sino que el término pueblo utilizado por el 'president' incluye sólo a sus seguidores, a los partidarios de la independencia, a los aglutinados en contra del enemigo, que en el caso catalán no es otro que el español. La identidad catalana, contrapuesta a la española, es entendida como suma de las identidades individuales, en una transversalidad en la que no cabe el enfrentamiento de clases —eso vendría en todo caso después de la independencia, de la mano todopoderosa de la CUP—, se afianza en la lucha por cohesionar la propia personalidad frente al enemigo, como no podía ser de otro modo. Y me pregunto, con enorme preocupación, qué tipo de nación construirían con tales presupuestos obsoletos los señores Puigdemont-Torra en el caso de conseguir la independencia.

27 mayo 2018

miércoles, 23 de mayo de 2018

¿Quien mató a los hermanos Badia?


En primer lugar soy consciente, que el señor Quim Gibert, autor de una oda en prosa sobre la figura de Miquel Badia, busca afanosamente el reconocimiento institucional para el fascismo catalán. Se basa fundamentalmente en los testimonios del historiador Josep Benet y los apologistas de Miquel Badia, Josep Planxart y Jaume Ros y Serra. Situaremos ideológicamente a estos testimonios.

02/11/2011

El primero Josep Benet, experto en difamar a los anarquistas y a los anarcosindicalistas, atribuyéndoles todos los males de Cataluña. Su único objetivo ha sido demostrar que la Iglesia católica catalana no participó en el genocidio perpetrado por Franco contra el movimiento obrero catalán. Actualmente la mayoría de los investigadores (aquellos que acuden a los archivos a investigar los documentos de la Guerra Civil), sostienen que si bien el ejecutor del genocidio fue Franco y sus 'africanistas', los ideólogos e inductores de estos hechos corresponden a la Iglesia española, con una gran participación de la Curia catalana y del clero rural catalán (analfabeto y clientelista). Su segundo objetivo ha sido criminalizar al movimiento obrero catalán representado por el anarcosindicalismo de la CNT.

Los otros dos testimonios han actuado al son de «quien paga, manda». Sin comentarios. Los hermanos Badia, fueron asesinados por un pelotón de Falange Española, concretamente por el llamado grupo de los vascos. Capitaneados por el hombre de acción «Giron de Velasco». Debido a que el fascismo italiano, consideraba a Estat Català como el referente del fascismo español, aunque éste se declara institucionalmente separatista. Las observaciones manifestadas por Mussolini a los dirigentes de Falange Española en esta dirección. El líder italiano les dijo que el fascismo catalán contaba con Dencás y sus muchachos, los hermanos Badia, miembros del Gobierno de la Generalitat. Y que ellos eran una insignificancia.

Una vez asesinados los hermanos Badia, fue muy fácil especular con la autoría. La culpa de los de la FAI, los obreros anarcosindicalistas catalanes. Si estos señores que constantemente atribuyen todas las muertes en la FAI, se hubieran preocupado un poco por investigar el asunto, el resultado sería otro. Desde enero de 1936 la CNT, tenía preocupaciones más importantes que preocuparse por el estado de salud de Miguel Badía. Solo en Cataluña tenían cinco mil presos gubernativos y la mayoría de los sindicatos estaban clausurados, sin menospreciar la reunificación con el 'trentismo' y sobre todo la reorganización de los sindicatos.

Con el golpe de Estado de Franco un par de meses después de las muertes de los hermanos Badía, el movimiento obrero catalán asumía la responsabilidad de desbaratar a Cataluña, para lo cual solo contaba con sus efectivos, unos veinte mil sólo en Barcelona. Las fuerzas de orden público en Cataluña tenían pocos efectivos y no todos leales a la República. Cabe recordar que la Guardia Civil y su cabeza Aranguren no se sumaron al acto hasta que la balanza no estuvo de parte de los hombres y mujeres de la CNT. En plena guerra civil el fascismo de Estat Català siguió negociando con la Italia fascista de Mussolini un rendición de Cataluña bajo la protección de la internacional fascista, pero la experiencia de Santoña los obligó a desistir, al no fiarse de la capacidad que los italianos tenían para convencer a Franco.

Durante la Guerra Civil Estat Català trabajó a sueldo del PSUC y puso a disposición de los estalinistas, a todos sus pistoleros, atracadores y mafiosos para ilegalizar la CNT y responsabilizarla de todos los actos violentos. Se quedaron casi todos en la retaguardia y participaron en todas las conspiraciones que se organizaron en Cataluña, como el caso Reverter, donde uno de los esbirros de Miquel Badia, Pedro Polo, tuvo que exiliarse a Francia porque estaba comprometido hasta el cuello. Después formaron los pelotones del crimen organizado e institucional de los estalinistas, como los Hechos de Mayo, Puigcerdà, Amposta, Vic, Tortosa, caso Nin, etc. Finalmente se pasaron a Franco y formaron parte del aparato represor, especialmente durante los años 1939-50. Muchos de ellos volvieron a raíz de los pactos que el régimen franquista suscribió con los americanos, por exigencias del guión, su militancia pro-CIA les garantizaba el perdón y el enchufe del régimen.

Removiendo los archivos tenemos: «Respecto a la campaña antianarquista que hablo en mi artículo puedo informarle confidencialmente que está sostenida por los comunistas, los que no desprecian ocasión para atribuirnos la responsabilidad de todos los desastres y no se recata de atribuirnos también todos los robos y asesinatos que se hayan cometido en España. He averiguado también que la actitud adoptada por los radicales socialistas franceses, basada según ellos mismos en las atrocidades cometidas por los anarquistas españoles y en la violación del derecho de propiedad de los extranjeros, se debe a los informes pésimos que en los centros oficiales de Cataluña y muy especialmente en los núcleos del PSUC, se dieron a la Comisión Radical Socialista que se tuvo en Barcelona.

»Uno de los componentes de esta comisión, diputado por el Sena, con el que hablé personalmente, me informó de estos detalles, declarandome que como ampliación, preguntando un elemento de la Generalitat que le servía de guía e intérprete, si era cierto que se habían asesinado a más de 30.000 personas, contestó aquél en sentido afirmativo, agregando pero "... eso lo han hecho los de la FAI".» Paris 15 de febrero de 1937. Firmado Elizalde, Miembro Comité Peninsular de las JJLL. PS-Barcelona 1568 / 3. Centro Documental de la Memoria Historia. Salamanca.

Un país que no recuerda su historia acaba perdiendo la identidad.

  * Artículo de Josep Quevedo, afiliado a la CGT de Berga, en respuesta al artículo de Quim Gibert sobre los hermanos Badia publicado en el semanario Directa núm. 225.

viernes, 18 de mayo de 2018

Fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) en Parma


Finalizado el Congreso y aprobados los estatutos, se ha fundado la Confederación Internacional del Trabajo (CIT), asociación internacional que englobará el anarcosindicalismo y el sindicalismo revolucionario, compuesta por USI (Italia), FAU (Alemania), CNT (España), IWW (Norteamérica), ESE (Grecia) e IP (Polonia).

CNT, pendiente de ratificación, tomará la secretaría de la Internacional durante el primer bienio, posteriormente FAU y en tercer lugar IWW. Durante el primer lustro de la internacional USI se hará cargo de la tesorería. Las cuotas irán acordes al poder adquisitivo de cada país, se reconocen 3 niveles de poder adquisitivo. El tercer nivel, más bajo, va dirigido a países en desarrollo de América Latina, Asia o África.

Durante los próximos años, los ejes de trabajo serán la formación, la acción sindical y la expansión. En el ámbito formativo, se intercambiará información laboral a nivel internacional, se realizarán escuelas de verano y se realizarán traducciones de materiales para compartirlos. Por otro lado, en la acción sindical se reforzará y establecerá el 8 de marzo como día de lucha de derechos de las trabajadoras y se compartirán conocimientos de diversos sectores industriales.

Por último, la expansión se basará en compartir contactos de organizaciones afines, traducción de propaganda y especial atención al trabajo con trabajadores migrantes, sin derechos, transfronterizos, etc. Otros objetivos a medio plazo serán el transporte, género, sector restauración, trabajadores encarcelados y migrantes, educación y salud. Se acordó albergar el siguiente congreso en Alemania, a petición de la FAU,

Se cierra este Congreso internacional entre aplausos y sinergias de sindicalismo combativo, tras varios días de intenso trabajo, con la sensación general de haber iniciado un proyecto ilusionante y con visos de convertirse en un hito histórico.


domingo, 13 de mayo de 2018

Soberanía, república y socialismo


Por OCTAVIO ALBEROLA

A diferencia de los procesos independentistas con un proyecto de transformación «socialista» de la sociedad, el ideal del «procés», la «Independència», no va más allá de proclamar en Cataluña una «República» y de promover con ella «un mayor bienestar del pueblo catalán». La ideología del «procés» obvia pues las diferencias sociales —de clase— para encarnar «un sol poble» que aspira a existir como Estado/Nación en el marco del proyecto neoliberal supranacional de la Unión Europea.

Para el «procés», la «autodeterminación» es el ejercicio del «derecho a decidir» del «poble català» de «eligir democráticamente» un gobierno para promover la secesión de Cataluña de España y constituirla en Estado/Nación, al mismo título que ésta última lo es hoy. El secesionismo es pues el medio por el cual el «poble català» intenta conseguir un Estado propio —como los demás Estados de la UE— para poder ejercer su soberanía... Es decir: ¡para conformarse —como lo hacen los demás pueblos de la UE— con votar cuando lo convoquen los que mandan!

Tal es pues el objetivo del «procés» promovido por las formaciones secesionistas catalanas, incluida la CUP; puesto que ésta, a pesar de pretenderse y proclamarse anticapitalista, lo ha apoyado sin sonrojarse demasiado hasta el día de hoy... Aunque, para marcar diferencias con las demás formaciones que promueven el «procés», intente disimular el abandono/aparcamiento de su anticapitalismo (socialismo) con un «radicalismo» (hiper)intransigente, demagógico y retórico en defensa de la República y de la «legitimidad» presidencial de Puigdemont…

Con un tal «independentismo» —cuya única validación política proviene del hecho de ser defendido por casi dos millones de «catalanes» y de ser reprimido por un Gobierno en manos de un partido heredero del franquismo y corrupto hasta la médula— no es de extrañar encontrarnos hoy con una República «interruptus» y a la espera de que los secesionistas se decidan a investir un «President de la Generalitat» compatible con el artículo 155 de la Constitución española o a la convocación de nuevas elecciones...

Es decir: que estamos ante un «procés» que, además de no avanzar y resignarse a que las instituciones catalanas sigan intervenidas, ya comienza a generar decepción… Y no solo por la incapacidad del secesionismo a salir del impasse y satisfacer las expectativas republicanas de sus seguidores sino también por ser cada vez más evidentes sus nefastas consecuencias: la exacerbación de las tensiones nacionalistas y la agudización de las divisiones en el seno de la clase trabajadora. Además, claro, del aparcamiento de la lucha contra los gobiernos de la burguesía en Cataluña y España. ¿Cómo, pues, no reconocer que una vez más los hechos confirman las enseñanzas del pasado sobre lo que se puede esperar del secesionismo nacionalista por muy «progresista» que se pretenda?

Un poco de historia

A pesar del irrefrenable optimismo de la fe en el progreso, la modernidad no ha conseguido impedir que la historia sea una larga y preocupante sucesión de decepciones. No obstante, sostenida por principios considerados ciertos e inamovibles, esa fe no ha cesado de proclamar «urbi et orbi» la primacía de la razón y la justicia para hacer posible —in fine— la soberanía y el bienestar del pueblo.

Desde 1789, con la Revolución francesa toma cuerpo la ilusión de un «pueblo, un país y la justicia». Un ideal que se encarna en la República y en su famosa y universal divisa: «libertad, igualdad, fraternidad». Pero rápidamente llega la decepción al hacerse evidente el carácter retórico, demagógico, de tal divisa. No solo porque detrás de la máscara de la «democracia» republicana hay unos ciudadanos más «iguales» y «libres» que otros, sino también por ser la «fraternidad» republicana un mito con el que se justifica la insolidaridad entre clases en las sociedades que solo las han abolido formalmente.

Desde entonces, todas las repúblicas pretenden ser «democracias»; pero, más allá del mito, la realidad es que todas son sociedades oligárquicas de explotación y dominación de clase, con un «demos» puramente simbólico. Y es así inclusive en las repúblicas surgidas como consecuencia del proceso de descolonización puesto en marcha al final de la Segunda Guerra Mundial, como también en aquellas que, siguiendo el modelo de la URSS, se proclaman «repúblicas populares socialistas»; pues también en estas repúblicas la burocracia y la «nomenclatura» del partido dirigente se han convertido en clase burguesa.

Ingenuidad o arribismo

Pese a una tal contradicción y a la «evolución» sin paliativos de estas repúblicas «socialistas» hacia el capitalismo, lo sorprendente es encontrar aún hoy entre los explotados y dominados a defensores de la República como ideal político para devolver al pueblo la soberanía, salir del capitalismo y llegar a una sociedad sin clases. Más grave aún, pretendiendo poder conseguirlo aliándose con sectores «soberanistas» de la burguesía devenidos secesionistas por los aleas de la lucha por el Poder.

Eso se ha producido en Cataluña y otros lugares como resultado de las infundadas perspectivas de «cambio» y de «ruptura» que algunos/as han creído abrirse con el «procès». Y no solo en la CUP, en la que el planteamiento soberanista presentado desde la «transversalidad» de la sociedad catalana actual, les ha llevado a olvidarse de su ideario «anticapitalista» (socialista) y a conformarse con reivindicar una República sin adjetivos, sino también en sectores de la extrema izquierda y de las organizaciones libertarias que apoyan tal reivindicación, reduciendo el derecho a decidir y la autodeterminación al voto… Además de justificar el replanteamiento de la «cuestión nacional» con la excusa de no abandonar el «retorno a la nación» a los populismos de derecha y con la ilusión de un hipotético «desbordo»


Ilusiones y realidades…

Tras todas las decepciones producidas por las ilusiones fallidas desde la puesta en marcha de la modernidad hasta las recientes desilusiones de «cambios» y «rupturas», ¿cómo negar la necesidad y urgencia de fundar nuestra lucha por un mundo mejor en la experiencia histórica y no solo en la ilusión?

Ante tantas decepciones provocadas por ilusionarnos con lo que sabemos no funciona, ¿cómo es posible olvidar, no tomar en cuenta lo que sabemos?

No olvidemos, pues, que sabemos en qué han quedado todas las ilusiones de «desbordo», de llegar al socialismo (la democratización de la economía y de la sociedad para hacer posible la justicia y el bien común) a través de la constitución de «naciones independientes» y de «Estados socialistas». Que sabemos, además, que ningún proyecto con una visión emancipadora real podrá llevarse a término mientras subsista el capitalismo. Y que sabemos también que el secesionismo («independentismo») catalán está anclado mayoritariamente en un soberanismo republicano opuesto a cambiar las estructuras económicas y sociales capitalistas.

¿Cómo, pues, soñar en llegar a un «país en común» con un tal independentismo? ¿Cómo creer posible adoptar posiciones rupturistas con JxCat, el PDeCat y ERC que defienden el orden neoliberal existente y nunca proclamarán una república socialista? ¡A lo sumo una socialdemócrata, al estilo de lo que propugna el PSOE y todos sus aliados de la Internacional Socialista!

No olvidemos que la única manera de rearticular la cuestión social y la cuestión nacional desde una perspectiva emancipadora es a través de la reactivación de la lucha de clases. Y que eso es válido para Cataluña y España.

La experiencia histórica muestra que el socialismo solo es posible con la desaparición del Capitalismo, de los Estados/Nación, el Patriarcado y todas las estructuras de Poder en el seno de la sociedad.

¡No lo olvidemos!

4 mayo 2018