martes, 6 de diciembre de 2016

Necesitamos buenas alforjas para el desafío de conformar un fuerte sindicalismo revolucionario


Por JULIO F.
(CNT Gráficas – Madrid)

Me agrada profundamente que se dé en estos tiempos un debate sobre el papel del sindicalismo como elemento de transformación social. Y está muy bien desearlo en estos momento cuando existe un cierto ambiente entre la izquierda que menosprecia su capacidad como elemento imprescindible y que lo relega a algo que ya le ha pasado su tiempo. Algunos resabios de esto me hicieron pensar la frase de Pepe Gutiérrez-Álvarez que dice que el sindicalismo revolucionario vendrá del ejemplo de las Mareas o de luchas concretas que convergerán en plataformas donde el sindicato estará en segundo plano. Considero que la reflexión para que esos deseos de grandes sindicatos potentes y amplios, capaces de arrancar mejoras y estar listos para controlar la economía de un país, debe pasar por analizar qué está pasando actualmente con ciertas cuestiones que en su tiempo posibilitaron su desarrollo y lo pueden volver hacer: cultura de lucha y de clase, militancia y ética, estrategia e inteligencia colectiva, economía de fuerzas y amplitud de miras.


Bases

«La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos». Esta frase concentra el pensamiento que debe regir las bases de un sindicalismo revolucionario. Somos muy buenos en pensar cómo será la futura sociedad pero nefastos en ver las cosas que puedan formar los ritmos sociales con los que podamos estructurar una comunidad solidaria y revolucionaria.

Y el ejemplo lo tenemos reciente. ¿Cómo ha podido generar la PAH y grupos de vivienda esa cultura de lucha y ese imaginario social, con sus limitaciones, favorable en amplias capas de la sociedad que responda a unos parámetros de justicia, lucha y solidaridad? Mi respuesta no puede ser otra que cuando responde a problemas comunes, concretos y ha generado una dinámica que pasa del activismo a la militancia. En otras palabras, cuando luchar contra injusticias tuyas o ajenas forma parte de tu vida cotidiana tanto igual que ir a comprar la barra del pan, ir a tapear con tus amigos o hacer una parrillada con familiares y amistades junto a compañeros del sindicato, por poner algunos ejemplos.

Es cierto que sufrimos un constante ataque mediático para desclasarnos o perder los símbolos con los que en otros tiempo formábamos nuestra identidad como clase y como comunidad que se arropaba cuando alguien tenía un problema o se quería mejorar el barrio o las condiciones laborales. Pero precisamente por ello debemos reencontrarlos en el presente y con sus nuevas formas o palabras. Emanciparse como clase, como trabajador y trabajadora es una idea de base que conforma unas formas de actuar y hacer, pues ha de trabajarse en colectivo, tener iniciativa, aprender, participar y no querer doblegarse para en un momento dado regir sin jefes el destino de la economía y la sociedad.

Compromiso y participación

Hay una cierta lógica instalada en los mundos de la izquierda y el del anarquismo en particular, que es el que más conozco, donde pareciera que la lucha es una cuestión binominal, o se es consumista y pasota o alguien ultramilitante o supercomprometido. No existen ahí grados ni grises y considero esto un grave error que no nos permite avanzar ni evaluar en qué estamos errando con más propiedad.

Esta voluntad de participación, con distintos porcentajes, no sólo para la toma de decisiones sino en las acciones, coordinación, preparación táctica o estratégica de campañas o luchas ha de tratarse de modo inclusivo y propositivo. Y esto encaja perfectamente en parámetros democráticos y de trabajo en red, pues un sindicato no deja de ser una organizada red de solidaridad y apoyo mutuo. Siempre habrá quien participa más y quien lo hace menos y precisamente por eso hay que tener claro los mecanismos o formas para que quienes están más en todo tengan herramientas para ser más inclusivos y repartan tareas o puedan hacer que participen en pequeñas cosas a quienes no lo están tanto. Eso hace cohesión y sentido de utilidad, que las cosas sirven y uno se siente parte de ello y, por lo tanto, acaba identificándose como parte del grupo y del sindicato.

Para favorecer pues esta participación es muy importante la planificación a largo plazo, a medio y corto. Si eliges el trabajo y desarrollas unas pautas importantes generales de guía vas a eliminar tiempo improductivo y asambleas innecesarias que se pueden destinar a grupos de trabajo que desarrollan y hacen, hacen y hacen. Y ahí es donde es sencillo ir introduciendo a compañeros menos participativos o que no forman parte de los veteranos que llevan las partes más pesadas o de responsabilidad interna de un sindicato. Además también hay que tener en cuenta que hacer acción sindical en tu empresa, incluso de forma planificada, ya consume un tiempo y energía considerable de militancia. Si además añadimos cuestiones barriales definitivamente la planificación y la seriedad con lo que hacemos es una obligación. La eficiencia democrática de la organización es pues una cuestión de asambleas, reuniones y comités, de tener claro un tiempo regular de toma de acuerdos generales y de los miles acuerdos de gestión para desarrollarlos. Tener pocas asambleas y muchas reuniones es algo que se va dar natural con una masificación del sindicato.

Otro punto reside en la formación: si no contamos con cuadros militantes y gente preparada para saber los mecanismos que tenemos para defendernos y como trabajar en cada sector económico no vamos a conseguir ser una referencia para los demás trabajadores. Y sin esto no hay revolución posible. Además, deben de poder a su vez formar a más gente de tal forma que todos puedan llegar a ese mismo conocimiento, hablando de cuestiones básicas o algo complejas pero que no llegan al conocimiento que muchas veces pueda tener alguien especializado en algún área como abogados y economistas, por ejemplo.

También debemos afrontar que existen de facto liderazgos informales, personas que son más carismáticas o tienen un cierto don para ser influyentes entre los grupos de trabajadores. Traernos este perfil y que enfoque sus habilidades de forma colectiva reforzará nuestras ideas e influencia sindical en sectores y empresas. Estos compañeros tienen un rol importante de animadores e incluso dinamizadores de procesos internos de los sindicatos o colectivos de trabajadores.

Alianzas y estrategias

Una obviedad es que no contamos con la masividad ni profundidad organizativa como en los años 30 y precisamente porque el momento actual es nuestro, con sus peculiaridades, hay que tener amplitud de miras y saber aglutinar sectores que luchan. Tender a la unidad para ganar conflictos laborales y sociales es una necesidad de nuestra clase porque nos hace fuertes frente a los deseos de empresarios, banqueros y gobiernos de turno. Además nos posibilita imaginar construyendo un futuro emancipador.

Hablo de alianzas porque la fragmentación sindical en nuestro país es un hecho y porque el sindicalismo revolucionario no es hegemónico a nivel social. Por tanto se ha de buscar formas con las que trabajar con otros para conseguir objetivos que deseamos en diferentes tiempos. A nivel de empresa, a nivel de convenios colectivos, en áreas que tienen que ver con sectores públicos, en cuestiones de vivienda, etc...

Esa idea general que nos trasmitió las «Marchas de la Dignidad» de la confluencia y objetivos comunes debe dar otro paso más, conformar planes de trabajo (constructivos y concretos) más allá de las manifestaciones, ya que éstas son demostraciones de fuerza y apoyo, puntuales, de unas series de exigencias o ideas y no son parte de un trabajo diario. Para ello hay que poner sobre la mesa nuestras plataformas reivindicativas y llegar a consensos que formen un bloque frente a empresarios y gobiernos de turno. Lo considero, como mínimo, un paso necesario para revitalizar el sentido cultural de pertenencia a una misma clase popular que se organiza y apoya. Y esto es lo más cercano a la realidad actual que la creación de «Un Gran Sindicato» propuesto por J. L. Carretero.


Creando músculo

Si tenemos la idea de un sindicalismo que pueda transformar la sociedad a gran escala también debemos pensar en herramientas y redes que en conjunto posibiliten esta misma. Es por eso que comparto con compañeros como Lluís Rodríguez la necesidad de construir cajas de resistencia en los sindicatos y no creo necesario aportar más datos que los que ha enumerado él en su artículo. Tenerlas favorece que colectivos de trabajadores tengan la capacidad de afrontar un duro conflicto como es una huelga sostenida en el tiempo de forma más eficiente, además combate el miedo a verse sin el sostén económico para mantenerse a sí mismo o su familia. Sin olvidar por ello que el punto central es la iniciativa y voluntad popular para querer revertir o mejorar situaciones de injusticia o condiciones de trabajo en las empresas, es pues que la caja de resistencia usada con inteligencia favorece una cultura de avance, solidaridad y lucha, además que posibilita aglutinar mayores sectores y grupos de trabajadores por medio del ejemplo práctico.

Relacionado con lo anterior y en marco de una vuelta a ganar más poder sindical y control en la contratación de personal en las empresas, las bolsas de empleo son un elemento de exigencia en el pulso de las negociaciones colectivas sectoriales o de empresa a empresa. Con esta estrategia el sindicalismo puede volver a recuperar la confianza y simpatía de amplias capas de trabajadores que están desempleados o son temporales endémicos.

El cooperativismo obrero y de izquierdas en nuestro país ha ido haciendo buenos progresos desde una de las entidades de más referencia como es Coop57, representan una manera de aglutinar a los trabajadores para controlar parcelas de la economía dentro del marco capitalista desde un enfoque socialista. El sindicalismo revolucionario que también apuesta por fomentar las cooperativas debería ser consciente y habilitar puentes de entendimiento con ellas. Teniendo en cuenta una perspectiva de dar cobertura a las necesidades básicas y fomentar que la circulación monetaria sea acumulada preferiblemente por nuestra clase que por las multinacionales, recuperar entidades como los economatos dentro de los sindicatos es un cimiento más que necesario para volver a una cultura colectiva que entrelaza las organizaciones sindicales con otros aspectos no estrictamente laborales y preocupaciones que más se han acentuado con la llamada crisis y las políticas gubernamentales de precarización de las clase popular.

Centrar el esfuerzo

Siendo sinceros con nosotros mismos, no contamos hoy con grandes recursos económicos y multitudes de brazos para emprender todos y cada uno de los proyectos que deseamos, o para intervenir en todas y cada una de las luchas que son transversales, injustas o ponen en riesgo las condiciones de vida de nuestra clase social trabajadora (con o sin empleo).

Aunque estoy de acuerdo con Ruymán Rodríguez en darle la importancia que tienen las luchas de vivienda o aquellas que se salen de la relación laboral, no estoy de acuerdo en que el foco prioritario de los esfuerzos se salga del campo económico de las empresas. Nos enumera una serie de ejemplos históricos donde el anarcosindicalismo de los años 30 intervino con huelgas de alquileres, mutuas obreras o red de escuelas y ateneos. Pero, en el relato no evidencia que eso se pudo dar por los miles de afiliados con sus cuotas y la dinámica que ejercía su poder sindical en el entramado empresarial que se reflejaba a su vez en las comunidades obreras de los barrios. Si hoy en día muchos de los trabajadores no cuentan con sindicato alguno en su trabajo o por otro lado donde si los hay siguen o se conforman con sindicatos como CCOO o UGT no es porque «han sido fabricados a conciencia por el Sistema» sino porque no existe en sus centros de trabajo un cambio, una alternativa o unos sindicatos que representen un relato diferente en lo cotidiano y sean útiles para defenderse o ganar mejoras laborales y sociales; por lo tanto abandonarlo porque los sindicatos que quieren ser ese cambio no lo están haciendo bien no es una solución, sino el intentarlo de otras formas más eficientes con el ejemplo de otros sindicatos de otras localidades.

Quienes estamos en procesos de crecimiento e implantación de sindicatos, constatamos que hay una carga de trabajo para desarrollar tareas prácticas de acción sindical y formativas de la afiliación que consumen la capacidad de hacer más allá de los objetivos que se han acordado realizar, sin embargo, esto no elude que también tengamos fuerza, si bien no para impulsar, si para solidarizarnos o aportar recursos de infraestructura, logística, difusión y económicos para distintas luchas que compartimos. Si el sindicato aumenta en implantación sectorial y territorial lo hará también su capacidad de intervención en otros campos y entrará en contacto más seguido con nuevas realidades que ya están en marcha por fuera de esta, como son las redes de cooperativas, asociaciones barriales, colectivos de vivienda, etc…


No quiero acabar sin mencionar que estamos asistiendo en la actualidad a un aumento de la capacidad de asumir luchas sindicales [y sociales] por parte de grandes colectivos de trabajadores y de conseguir victorias desde el anarcosindicalismo de forma eficaz, lo que da muestra de una maduración de nuevas generaciones formadas y con experiencia que pueden asumir el desafío de conformar un sindicalismo revolucionario numeroso en el que todos sumamos y avanzamos, creámonoslo.

29/11/2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Aquel vuelo desde el cuarto piso

 

Por MASSIMO ORTALLI

Cuando Giuseppe Pinelli, anarquista milanés cuarentón, cae al suelo desde el cuarto piso de la Comisaría Central de Milán, el engranaje se atasca. La planeada estrategia que comenzó con las bombas en la Feria en abril de 1969, y continuó con los atentados del 12 de diciembre del mismo año, se detiene miserablemente ante la imprevisible y obstinada resistencia de un modesto ferroviario que lo ha entendido todo. Que ha intuido la tragedia que se proyecta para el país y para el movimiento anarquista si también él capitula. Pinelli rechaza meterse en ese juego, aunque este parezca imparable, y se interpone a los planes criminales del poder. Comienza así a desencadenarse el más grande y engañoso montaje jamás urdido antes en la historia de la joven de la República italiana; y para hacerle pagar esta responsabilidad, el anarquista es arrojado por la ventana por un hatajo de policías frustrados ante la imposibilidad de satisfacer los designios de sus amos.

Aquel día, con aquella muerte, cambia la historia del país. Los estragos de Milán, de hecho, ya no serán la obra de unos anarquistas sedientos de sangre sino el proyecto reaccionario de una parte considerable del aparato del poder, y de ahora en adelante se llamarán con toda propiedad Estragos de Estado. Se abre un nuevo periodo, comienzan los años setenta, años de lucha, de gran tensión y de grandes errores, años de dramas personales y colectivos que señalan la existencia de una generación entera, pero también años de gran generosidad e inteligencia política. Entre otras historias de esa época, citaremos la de Franco Serantini, joven anarquista de Pisa muerto tras ser detenido por la policía en una jornada de lucha antifascista. Y oportunamente se pone de relieve cómo un hilo rojo señala el recorrido vital de los compañeros y de las historias de entonces.

Una época absolutamente irrepetible

En un contexto tan vivaz y dinámico, también el ambiente intelectual se moviliza y participa en la etapa de cambios con un esfuerzo a menudo de gran eficacia. Y naturalmente, el suceso de Piazza Fontana se convierte en uno de los focos de la reflexión. Fueron muchas las intervenciones de intelectuales, periodistas y escritores que aportaron su contribución al extraordinario trabajo de contrainformación que caracterizó a aquellos años, así como fueron también muchos los artistas que se inspiraron, más o menos directamente, en los hechos. Si en el ámbito cinematográfico no se pueden olvidar Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha, de Elio Petri (1969), o Sacco y Vanzetti, de Giuliano Montaldo (1971), que empieza con el histórico encuadre del anarquista Salsedo cayendo desde el rascacielos de la policía de Nueva York, en el ámbito teatral nace la que, según creo, es la obra maestra de Dario Fo: Muerte accidental de un anarquista.

Dario Fo es lo suficientemente conocido para que no me extienda relatando sus méritos, por lo que me limitaré aquí a recordar en breves trazos la trama del texto y la importancia que tiene debido a que su hilarante mofa del poder contribuyó a convertir en patrimonio común la percepción del engaño que se estaba tejiendo. La paradoja del artista, alegremente surrealista, supo dar la vuelta al sentido trágico de cuanto había sucedido, y de este precioso resultado se valieron no solo los compañeros del movimiento sino también una infinidad de otras personas, decididamente lejos de cualquier forma de implicación o participación. Una auténtica obra maestra, fruto de una época absolutamente irrepetible, a la vez una gran obra de arte y una gran intervención política. Su éxito fue enorme, y el espectáculo recorrió toda Italia en funciones multitudinarias, en los grandes teatros, en las primeras carpas-teatro o en los polideportivos, y a menudo, muy a menudo, incluso los espacios más grandes resultaban insuficientes para contener a todo aquel público que quería «reírse» del Estrago de Estado.

El equívoco, el absurdo, la ironía

Todo nace de una idea teatralmente genial, la de confiar a un «loco» maníaco del disfraz la tarea de desmontar, pieza a pieza, las innumerables versiones que la policía milanesa ha proporcionado para justificar su comportamiento. El protagonista, usando una lógica aparentemente delirante, hace creer que quiere ayudar al jefe de policía y a su corte en evidente crisis de credibilidad y, fingiendo ser primero un policía, después un juez, luego un agente secreto y un periodista, reconstruye el drama de la muerte de Pinelli a través de una serie incansable e hilarante de divertidísimos gags. Jugando con el equívoco, el absurdo y la ironía, su lógica, absolutamente loca y sin embargo apabullante, reconstruye pieza a pieza la terrible verdad de aquellos días de diciembre, haciendo aparecer, en la creciente incomodidad de la «autoridad» todavía enganchada en los hilos de su marionetista, la obscena desnudez de la razón de Estado, tanto criminal como ineficazmente perseguida.

Hay para todos, verdaderamente para todos, en esta obra maestra del teatro político, y ninguno de los muchos responsables, por infame o cobarde, grande o pequeño que sea, se salva del irrefrenable y burlón ímpetu del autor. Recuerdo, entre otras, una escena famosa, la de los «tres zapatos de Pinelli». Es seguramente el ejemplo más completo de cómo Dario Fo ha conseguido transformar las grotescas afirmaciones de los policías responsables de aquella trágica muerte en un crescendo de irresistible sarcasmo. Y revelar que lo surrealista no era el comportamiento del «loco» que andaba disfrazado por la Comisaria Central de Milán, sino las mentiras inventadas, con gran esfuerzo, por un Poder acorralado. Tres zapatos, eso es, y «¡una carcajada los sepultará!».

Tierra y Libertad
Nº 340 - Noviembre 2016

lunes, 21 de noviembre de 2016

La cooperación, el poder de los débiles


LAS MATEMÁTICAS DAN FUERZA A LOS DESFAVORECIDOS

Las comunidades modestas salen más beneficiadas si eligen cooperar que si se someten a los poderosos. Y aún más: los débiles de una red de redes tienen en sus manos el destino del conjunto. Lo prueba un modelo matemático desarrollado por tres investigadores españoles. Las redes de microcrédito en la India, la colaboración entre grupos de investigación y la conservación del oso pardo en los Pirineos son sólo algunos de los ejemplos.

14 noviembre 2016

«Imagina tres o cuatro grupos de trabajo diferentes. Habrá uno de ellos más fuerte que los demás. Para crecer en importancia, los débiles solo tienen dos opciones: aliarse con el fuerte o cooperar entre sí. Las matemáticas nos dicen que la cooperación suele ser la mejor estrategia para los débiles y que, curiosamente, es también la más beneficiosa para el conjunto. Además, cualquiera de los débiles en solitario puede forzar esta situación. Un poder del que carecen los fuertes».

Así explica Jacobo Aguirre, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC), su último trabajo publicado en la revista Nature Communications junto a Jaime Iranzo, de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU y Javier M. Buldú de la Universidad Rey Juan Carlos y el Centro de Tecnología Biomédica (UPM).

El estudio se centra en entender las relaciones establecidas entre comunidades en forma de red que compiten por ganar importancia, lo que los investigadores denominan una red de redes. Los autores combinan en su estudio la teoría de juegos, conocida por los trabajos que concedieron el Nobel a John F. Nash; y la ciencia de redes complejas.

En este juego solamente existen dos soluciones estables: la cooperación o la sumisión. La primera es beneficiosa para los competidores débiles y la segunda es positiva para el más fuerte. Los resultados muestran claramente que la primera opción es, además, la mejor para el conjunto.

Pero lo más sorprendente es que cada una de las comunidades modestas es capaz de provocar una transición desde un sistema de sumisión al poderoso a uno de cooperación. «Cualquiera de los competidores débiles tiene el poder de inducir un cambio de estrategia global sin importar lo que haga el competidor fuerte, que es incapaz de cambiar la situación. Este es el gran poder de los indefensos. Tienen en sus manos el destino del conjunto», explica Javier M. Buldú.


Estrategia de colaboración entre poblaciones de la India.

Según los autores, esta línea de trabajo nació cuando estudiaban procesos evolutivos en secuencias de ARN —–un ácido que forma parte del material genético de los seres vivos—, pero la teoría es aplicable a multitud de juegos y situaciones en la vida real. Para realizar el estudio, los científicos han analizado ejemplos reales de economía, biología o relaciones sociales.

Microcréditos en la India

Como primer ejemplo, el trabajo analiza una red de interacciones entre tres pueblos del sur de la India en el contexto de un programa de microcréditos. El estudio muestra cómo las autoridades de una de las poblaciones más pequeñas deberían promover conexiones con las comunidades vecinas para minimizar los riesgos financieros asociados a plagas o fenómenos meteorológicos que pudieran afectar a las plantaciones de las que depende el pueblo.

El dilema surge a la hora de decidir con quién aliarse. Pueden optar por asociarse a la ciudad más importante de la región, un modelo en el cual la principal beneficiada sería esta última. La opción alternativa, es decir, la asociación entre las poblaciones débiles, les permitiría superar a la ciudad fuerte. «El resultado de nuestro trabajo habla claramente: esta es la mejor opción desde el punto de vista global”», explican los autores.

La investigación contra el ébola

Varios grupos de investigación de todo el mundo trabajan desvelando los misterios del virus del Ébola. Este ha sido el segundo ejemplo que los autores han destacado en su trabajo.

El estudio analiza las potenciales colaboraciones de los virólogos de la Universidad de Oxford con otros centros europeos. En este escenario, la universidad tendría que decidir qué estrategia le conviene más promover, es decir, con quién asociarse. «Creemos que la teoría que presentamos en nuestro trabajo puede ayudar a los centros de investigación a tomar la mejor decisión posible a la hora de buscar colaboraciones», indican.

La conservación del oso pardo

Durante décadas, el esfuerzo de conservación del oso pardo en los Pirineos ha estado coordinado por España, Francia y Andorra. Cada país cuenta con sus propias zonas de reserva entre las que se establecen corredores ecológicos a través de los cuales los osos pueden pasar de una reserva a otra. Este es un buen ejemplo de que, en beneficio de una especie protegida, a menudo tres o más administraciones deben coordinarse para establecer vías de conexión entre sus respectivas zonas protegidas. El nuevo trabajo arroja luz acerca de la forma más eficiente de establecer dichos corredores, optimizando el movimiento y la recuperación de la especie.

En definitiva, según concluyen los autores en su trabajo, «la amplia aplicabilidad de este modelo, hace del ‘poder de los débiles’ un concepto a tener en cuenta a partir de ahora en la modelización de sistemas tecnológicos, biológicos y sociales».


Referencia bibliográfica:
Jaime Iranzo, Javier M. Buldú and Jacobo Aguirre. «Competition among networks highlights the power of the weak». (2016) Nature Communications DOI: 10.1038/ncomms13272

lunes, 14 de noviembre de 2016

La subida salarial de los españoles en cuatro años: 84 céntimos


Por ESTELA S. MAZO

Una queja habitual entre los trabajadores es que las estadísticas oficiales no reflejan el salario que realmente figura en su nómina. El Instituto Nacional de Estadística (INE) cifra en 22.858 euros el sueldo medio bruto anual de los españoles, pero obviamente eso no significa que todos los empleados cobren ese importe. Como la propia denominación dice, se trata de una media, que queda condicionada por un colectivo no mayoritario que ingresa salarios muy elevados.

Así, para reflejar más fielmente la realidad, el INE calcula también el sueldo más habitual en España, que está situado en 16.490,80 euros. Una cifra que revela dos realidades. La primera: efectivamente hay más trabajadores con nóminas bajas que altas, pues la diferencia con la media es de 6.367 euros. Y la segunda gran verdad: la moderación salarial es más dura de lo que muestra la estadística oficial.


Así, mientras que el sueldo medio ha subido un 0,3% (68 euros) entre 2010 y 2014 (los años a los que se refieren los datos del INE), el salario más habitual se ha incrementado incluso a menor ritmo: un exiguo 0,00509401%. O, lo que es lo mismo, 84 céntimos en los mismos cuatro ejercicios en los que el IPC escaló un 8,7%.

Las cifras proceden de la Encuesta de estructura salarial que publica el INE cada cuatro años (la última corresponde a 2014). La buena noticia es que la comparación respecto a estadísticas previas es más generosa, pues el salario más habitual ha crecido un 14% desde 2006 (2.024 euros) y un 32% respecto a 2002 ( casi 4.000 euros más). En ambos casos, no obstante, la inflación golpea de nuevo al bolsillo, pues los precios han subido a mayor ritmo: un 18% entre 2006 y 2014 y un 34,7% entre 2002 y 2014.

Cae en 10 autonomías

Por comunidades autónomas, el INE solo ofrece datos de evolución del salario medio. En este caso, entre 2010 y 2014 un total de 10 autonomías registran descensos. La mayor caída corresponde a Cataluña, con una rebaja del 2,1%, hasta 23.927 euros. Le siguen Castilla y León (-2,1%, hasta 20.524 euros), Extremadura (-1,5%, a 19.181 euros) y las Islas Baleares (-1,3%, hasta 21.322 euros). Aragón, el Principado de Asturias, Murcia, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Galicia completan este grupo de mayores perjudicados.

Por el contrario, los incrementos más pronunciados son los del País Vasco (+4,5%, hasta 27.787 euros), La Rioja (21.954 euros, un 4,4% más) y Navarra (+3,7%, hasta 24.701).

Una tercera aproximación: el salario mediano

Junto al sueldo medio el más frecuente (que agrupa a los trabajadores en grupos de retribuciones y extrae cuál tiene mayor número de personas), el INE estima también el salario mediano. Éste divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior y en 2014 alcanzaba los 19.623,78 euros. En este caso, el incremento respecto a hace cuatro años es más abultado, pues alcanza los 606 euros (un 3,2% más).

12/11/2016

martes, 1 de noviembre de 2016

XX Semana Cultural Libertaria [de Valladolid]


Un año más, CNT Valladolid organiza la Semana Cultural Libertaria. En su XX edición las diversas charlas, presentaciones y actos culturales tienen como telón de fondo el 80 aniversario de la fundación de la organización Mujeres libres.

Además, como novedad este año, del 2 al 16 de octubre ha podido visitarse en el centro cívico de Pajarillos la exposición del fondo fotográfico de CNT durante la Guerra Civil.

A continuación se facilita el calendario de actos:

Lunes 14 de noviembre: Presentación del libro Viento, a cargo de Javier Caballero (autor). A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Viento es el encuentro entre dos luchadores libertarios de distintas épocas a partir de una casual coincidencia. Alejandro, el Tuerto, vencido en la Guerra Civil española, huido y guerrillero, recorre un extenso periplo vital en constante pelea por la supervivencia y la dignidad. Maquis, campos de concentración, exilio… pero también, profundas vivencias marcadas por la amistad, el amor, la fraternidad, la entrega, el desengaño, la traición y el desgarro.

Diego, un joven consciente del engaño que pretende el Sistema para el pueblo y que ha mostrado su verdadera cara en los últimos años de crisis. Contra lo que luchará participando en movimientos sociales y ensayando esas transformaciones deseadas en su día a día, en sus relaciones, prácticas y sueños. Su encuentro une la continuidad que quebró el franquismo y los siguientes años de duda democrática y ambos lucharán juntos por dignificar la memoria de aquellos que se dejaron sus vidas o parte de ellas en la lucha antifascista. Viento es una novela compuesta por un puzzle de escenas bien encajadas y tratadas con rigor histórico lo que nos invita a tirar del hilo de alguno de los momentos expuestos en la obra. Con un estilo propio marcado el autor consigue elevar la emoción, la reflexión social y vital, sin abandonar ciertos juegos literarios y una suerte de realismo mágico que inunda la obra con delicada sutileza. Completa la obra un apéndice necesario, los Cuentos antifascistas, concebidos por una compañera guerrillera del protagonista que servían para mecer a sus hijas en las frías noches, al paso de su partida del maquis por las sierras ibéricas, y que han sido rescatados después de más de setenta años de olvido.

Martes 15 de noviembre: La impunidad del franquismo (la querella argentina), a cargo de Luis Fuentes (CNT Bilbao). A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

La querella argentina y la citación de Felix Padín a declarar y su archivo documental darán pie a hablar sobre la utilización que hizo el franquismo de las personas encerradas en los campos de concentración como esclavos en las empresas afines al régimen. También nos llevará a hablar sobre el proceso de la conocida como Transición española, un período ante el cual una parte de la sociedad va abriendo los ojos para dejar de considerarlo ejemplar y comenzar a indagar en sus muchas grietas

Miércoles 16 de noviembre: Historia y análisis de la asimilación de la marcha del Orgullo en Madrid, a cargo de diversos miembros de Orgullo Crítico A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Un breve recorrido histórico y genealógico sobre la Marcha del Orgullo en Madrid, donde se intentarán analizar las causas que han hecho que haya pasado de ser una marcha política y reivindicativa a una celebración puramente festiva.

Jueves 17 de noviembre: Proyección del documental Indomables. Una historia de Mujeres Libres, con la participación de Juan Felipe (autor). A las 20:00 horas en los cines Casablanca.

A mediados de mayo de 1936 aparecía el primer número de la revista Mujeres Libres. Un año después, en agosto de 1937, se celebraba en Valencia el primer congreso estatal de la Federación Nacional de Mujeres Libres, una organización feminista de corte anarquista que tenía como objetivo que las mujeres se liberasen por ellas mismas de la cruel servidumbre de la ignorancia. Contaremos con la presencia del director del documental para poder hacer una presentación adecuada y después crear un debate en torno a lo que representó la creación de Mujeres Libres

Viernes 18 de noviembre: Por una remunicipalización cooperativizada (autogestionada) de los servicios públicos de limpieza de Madrid. Una propuesta elaborada por el Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA). A cargo de Damián Herrera (miembro del ICEA). A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Tras los cambios ocurridos en el contexto político municipal de la ciudad de Madrid y las iniciativas surgidas desde las bases sociales respecto a la apertura de procesos de desprivatización de los servicios públicos de limpieza, desde el Instituto de la Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA), nos planteamos desarrollar la idea de una remunicipalización basada en estructuras económicas y sociales autogestionadas como instrumentos de cambio hacia una participación real de las personas, que tengan como objetivo la promoción de una nueva cultura política centrada en la corresponsabilidad de vecinos y vecinas, trabajadores y trabajadoras, en la gestión de los recursos comunes, transfiriendo capacidades y competencias comunitarias que posibiliten el empoderamiento social. La propuesta presentada pretende poner sobre la mesa una necesidad esencial de nuestro tiempo: el fomento de la participación de la colectividad en la gestión de sus propias necesidades. Remunicipalizar es el primer paso imprescindible, pero dicho proceso ha de venir acompañado de la puesta en marcha de mecanismos de gestión directa y participativa por parte de vecinos y vecinas, trabajadores y trabajadoras, capaces de generar la base social necesaria para que, frente a la devastación provocada por la voraz persecución del beneficio privado, podamos oponer el proceso de constitución social de una nueva realidad colectiva.

Sábado 19 de noviembre: Presentación libro La autogestión viva a cargo de Jose Luis Carretero (autor). A las 12:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Desde el Brasil de la ANTEAG (Asociación Nacional de Trabajadores y Empresas de Autogestión), a la ocupación y puesta en marcha por los empleados del hospital de Heraklion, en las movilizaciones contra Mubarak, en Egipto; desde las redes europeas de comercio justo (con un volumen total de ventas de 2.900 millones de euros en 2008) a las múltiples monedas locales puestas en marcha en Grecia al calor de la desestructuración brutal impuesta por la Troika comunitaria; hay una nueva brisa en la vida económica y social que se afirma y parece desperezarse, constituyendo todo un nuevo lenguaje con el que empezar a balbucear narraciones que tienen como su centro el desarrollo social, ecológicamente sustentable, y hay quién dice que hasta espiritual, del ser humano. ¿Una alternativa para la pérdida del empleo? ¿Una alternativa para pérdida del sentido? ¿Una alternativa para la destrucción acelerada del medio natural impuesta por el crecimiento sin fin inherente al capitalismo? Nuestro modo de producción empieza a girar desbocado y a encarar bifurcaciones cada vez más caóticas. Quizás ha llegado el tiempo de parar, de saborear la lentitud y probar a trabajar en común y en armonía (y no competencia) con el entorno social y natural que nos rodea. Quizás ha llegado el momento de apostar por una economía solar, autogestionaria y cooperativa, como forma de solucionar el inmediato problema de la subsistencia en un entorno cada vez más hostil, y marcado por el desempleo y la pérdida de condiciones laborales y vitales, y también como forma de afirmar otra posibilidad social, otro hipotético desenlace para el tremendo drama en que consiste la sociedad en que vivimos. Un final, si no totalmente feliz (nada es perfecto), sí al menos mucho más justo, vivible y sostenible.

Sábado 19 de noviembre: grupo de teatro «Contra tiempo teatro» A las 19:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Las jornadas finalizarán con un recital poético a cargo de Pablo Fuentes Alonso.

14 octubre 2016

lunes, 24 de octubre de 2016

Comunicado de la Federación Estudiantil Libertaria ante el boicot a Felipe González y Juan Luis Cebrián en la UAM

 

El miércoles 19 de octubre se llevó a cabo un boicot al acto organizado por el periódico El País (Grupo PRISA) en el cual estaban como ponentes Felipe González, expresidente del Gobierno, y Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo PRISA. Ante ello se ha producido un gran revuelo mediático, ya que la acción impidió la realización del acto. Dentro de este revuelo se nos ha señalado y criminalizado como organización instigadora de los hechos, por ello queremos aclarar algunas cuestiones de gran importancia:

 1. Que la convocatoria es de carácter colectivo, es decir, no somos nosotras como organización quienes lanzamos la convocatoria, si no que es una asamblea en la que participan multitud de estudiantes quienes deciden el marco y la acción de la protesta.

 2. Encontramos el boicot como una herramienta perfectamente legitimada para mostrar un rechazo colectivo a algo o alguien. Existen multitud de razones por las que este boicot en concreto se encontraba justificado, las cuales se detallaban en el comunicado repartido durante la acción.

 

 3. Las caretas con nombres de personas asesinadas por el terrorismo de estado de los GAL, con Felipe González como responsable político, eran una muestra más de los motivos del boicot. Además cumplían con la finalidad de preservar la intimidad y privacidad de las manifestantes ante posibles consecuencias represivas fruto del clima generalizado de represión a los movimientos sociales derivadas de las Leyes Mordaza.

 4. Que 300 estudiantes protagonicen una protesta ante dos de las personas más poderosas del país y, por tanto, con grandes responsabilidades de la actual situación de precariedad, pobreza y falta de expectativas de futuro de la juventud, sean motivo de portada en todos los grandes medios de comunicación, tertulias y prensa en general es cuanto menos desproporcionado. Entendemos que en un país con unas desigualdades sociales cada vez mayores, fruto de las políticas de austeridad y el desmantelamiento de los servicios sociales, existen multitud de motivos que deberían ser noticia constante y que no lo son porque pondrían en cuestión los pilares del Régimen que representan Cebrián y González.

 5. Que se nos acuse de coartar la libertad de expresión de la persona poseedora del mayor grupo mediático del país es cuanto menos cómico. El señor Cebrián y el señor González tienen capacidad de expresarse con plena libertad todos los días en todos los grandes medios de comunicación. A quienes se nos criminaliza y se nos impide participar del debate público en igualdad de condiciones solo nos queda la protesta política para hacer valer nuestras reivindicaciones. La libertad de expresión es una farsa en la que se escudan quienes tienen plena capacidad de expresarse y ser escuchadas debido a sus posiciones de poder y privilegio.

Somos conscientes de que este boicot ha herido el orgullo de las organizadoras del evento, principalmente del Grupo PRISA que ha lanzado una serie de artículos en las que se comparaba la protesta con el Golpe de Estado del 23F o cuestiones similares. Una argumentación de tan baja calidad solo podía entrar en un medio de comunicación que es central para la subsistencia de un Régimen que se resiste a morir. Juan Luis Cebrián ha puesto toda su maquinaria propagandística contra quienes le han chafado la mañana. Una muestra más de la falta de solidez de las acusaciones de censoras a las que hemos sido sometidas.

Queremos agradecer todas las muestras de solidaridad recibidas. Nosotras somos una organización política que desarrolla un trabajo público ampliamente conocido y reconocido en las diversas luchas tanto en el ámbito educativo como en el resto de campos en las que nos vemos involucradas. Somos conscientes de que vivimos en una etapa histórica regresiva y de crisis múltiple, en la cual los derechos sociales adquiridos mediante la lucha colectiva están siendo desmantelados ante el avance de la mercantilización de todos los espacios de la vida cotidiana. Ante ello presentamos resistencia, señalamos a los responsables y construimos de la mano del resto de luchas políticas y sociales que reivindican la justicia social y la igualdad alternativas que allanen el camino de una transformación social en clave libertaria y anticapitalista.

Si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir. Seguimos.

21 octubre 2016


miércoles, 19 de octubre de 2016

Anarquismo español y educación


«El anarquismo español dedicó siempre una atención especial a la educación dentro de su estrategia revolucionaria. Baste con recordar el conjunto de resoluciones sobre enseñanza aprobadas por la CNT en sus congresos de 1910, 1919, 1931 y 1936.»


Mi intención en este trabajo es traer a la memoria un tema viejo, pero del que aún pueden extraerse grandes enseñanzas para los tiempos que ahora corren. Me refiero a las colectivizaciones libertarias, posiblemente la experiencia de autogestión obrera total más importante en todo el mundo desde la revolución industrial, experiencia que, entre otras cosas, puso en práctica una educación bien diferente de la tradicional, tanto en sus fines como en su filosofía subyacente y en sus prácticas cotidianas.

Si los ilustrados levantaran la cabeza, se volverían rápidamente a sus tumbas. Ellos creían que si se generalizaba la educación en una sociedad, esa sociedad se haría mejor, resolvería adecuadamente sus conflictos y hasta desaparecería la violencia. Pues bien, prácticamente toda la población europea recibe educación escolar hasta los 15 o 16 años, y millones de ellos siguen estudiando hasta los 20 y los 25 años. Y sin embargo, no se han cumplido en absoluto sus optimistas previsiones. Y es que ellos olvidaron algo esencial: no toda la educación libera. Lo esencial no es la cantidad de educación sino el tipo de educación. Hay una educación que libera y que fomenta el espíritu crítico y hay otra educación que constriñe aún más la mente humana y que empobrece el pensamiento crítico. Así, el capitalismo europeo ha fomentado la educación escolar, pero ha sido una educación cuya finalidad básica es, por una parte, preparar trabajadores eficaces y disciplinados, y por otra, construir ciudadanos dóciles y obedientes. Y por eso ha habido siempre tanta oposición a la implementación escolar de una educación libertaria, hasta el punto de que se llegó incluso a fusilar a Francisco Ferrer.

La Escuela Moderna

Pues bien, lo que pretendieron los colectivistas libertarios fue construir una sociedad igualitaria, cooperativa y solidaria, pero siempre apoyándose en la educación. Porque, según ellos, la transformación social sólo podría provenir de un cambio radical de mentalidad de la mayoría de la ciudadanía, por lo que la educación, tanto la formal como la no formal, inevitablemente se tenía que convertir en el elemento básico y fundamental del proyecto anarquista.

Como es sabido, a la rebelión militar del 17 de julio de 1936 respondió la CNT con la revolución social, que era la consecuencia de varias décadas de educación libertaria obrera. En efecto, quienes levantaron las colectivizaciones habían ido a las escuelas libertarias y habían recibido una educación inspirada en la Escuela Moderna de Ferrer. Desde varias generaciones atrás, los anarquistas españoles, especialmente en Barcelona, habían puesto el acento en la educación. Por tanto, aunque fue un fenómeno espontáneo y totalmente imprevisible, las colectivizaciones no hubieran sido posibles sin el poso que durante varias décadas fue dejando la educación libertaria en miles de trabajadores y sin su convicción de que la transformación radical de la sociedad sólo puede conseguirse a través de la educación y de la cultura. No olvidemos que, como escribe Alejandro Tiana, «ante todo, es preciso señalar que el anarquismo español dedicó siempre una atención especial a la educación dentro de su estrategia revolucionaria. Baste con recordar el conjunto de resoluciones sobre enseñanza aprobadas por la CNT en sus congresos de 1910, 1919, 1931 y 1936». Fue, en definitiva, el tipo de educación libre, cooperativa, solidaria y crítica que habían recibido miles de obreros anarquistas lo que provocó que, al darse las circunstancias propicias, surgieran espontáneamente las colectivizaciones libertarias.

La mayor parte del movimiento libertario español tenía puestas todas sus esperanzas en la cultura y en la educación como auténtico motor del cambio social. De hecho, como escribía hace unos años Álvarez Junco, «entre los anarquistas, el planteamiento es, en principio, tajante: cada militante debe realizar una 'revolución interior', fundamentalmente intelectual, antes de poder aspirar legítimamente a transformar la sociedad..., y sólo cuando, gracias a la cultura, se haya creado un número considerable de seres 'conscientes' de sus derechos y liberados personalmente del militarismo, la religión, los vicios y la ignorancia de la sociedad actual, será positiva una acción revolucionaria tendente a derribar las estructuras sociales y sustituirlas por otras en las que esos individuos transformados previamente puedan iniciar la práctica de la libertad».

Maestros por curas

En resumidas cuentas, la preocupación por la educación y la cultura ocupó siempre un lugar central en el pensamiento político del anarquismo español, impregnando totalmente la ideología e incluso la forma de vivir de sus miembros, hasta el punto de que en cuanto podían abrían ateneos libertarios, escuelas libertarias y editaban infinidad de periódicos. Pero se trataba de una educación que tenía como objetivo último la transformación radical de la sociedad, para lo que promovía ante todo el pensamiento crítico, la libertad y los valores de igualdad y solidaridad entre todos los seres humanos. Y en cuanto tuvieron ocasión, los anarquistas españoles llevaron a la práctica sus ideales en el campo de la educación, tanto a nivel cuantitativo (aumentaron mucho más aún el número de maestros, de forma que a menudo en un pueblo en el que había tres curas y un maestro, los anarquistas quitaron los tres curas y pusieron cinco maestros; implantaron la escolarización obligatoria hasta los 14 o 15 años; por ejemplo, en Calanda se pasó de ocho a dieciocho maestros, aumentando el alumnado en un 25% con respecto al curso 1935-1936. ¡Y todo ello en plena guerra! Y teniendo en su contra no sólo a los militares rebeldes, sino incluso al gobierno de la República y a toda Europa.

Pero la empresa educativa de las colectivizaciones no se circunscribió sólo a la educación primaria ni siquiera sólo a la educación formal, sino que también se ocuparon de abrir bibliotecas en todos los pueblos colectivizados, fomentar conferencias y charlas culturales así como la educación de adultos o la implementación de cursos y centros de formación profesional. También adquirieron un cierto auge las escuelas de párvulos y guarderías infantiles, dada la necesidad de atender a los niños y niñas pequeños a causa de la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa para suplir la falta de brazos. Por otra parte, el arte y la cultura general fueron también objeto de diversas iniciativas, con objeto de procurar un ambiente rico y estimulante para el desarrollo integral de la población colectivista (apertura de Ateneos, veladas culturales…).

Finalmente, no deberíamos olvidar algo tan central en la concepción anarquista de la cultura como es la educación no formal que englobaba una muy variada serie de actividades como la educación artística, la divulgación científica y cultural, el desarrollo de una nueva estética, el debate sobre temas de actualidad, la edición de obras literarias o científicas, etc., y que fueron llevadas a cabo principalmente por los propios sindicatos de la CNT, por las Juventudes Libertarias, por el colectivo feminista Mujeres Libres y por los Ateneos Libertarios, y siempre bajo la concepción de la cultura y la educación como instrumento de liberación de la clase trabajadora.

Y ésa fue siempre y lo sigue siendouno de los principales objetivos de los anarquistas: propagar una educación realmente libre, cooperativa y solidaria que pueda transformar radicalmente la sociedad, frente a la escuela oficial que lo que pretende es justamente lo contrario, es decir, reproducir tanto las diferencias sociales como la misma sociedad actual desigual e injusta. Y ello sería de gran interés hoy día frente al proyecto opuesto que con tanto éxito el neoliberalismo está implementando en todo el planeta.

  * Anastasio Ovejero Bernal, es catedrático de Psicología Social por la Universidad de Valladolid.