viernes, 6 de diciembre de 2013

La trampa de la liberación nacional


El FLN contra los messalistas: la lucha contra las corrientes políticas rivales en el seno del movimiento independentista argelino (1954-1962)


La pretensión del FLN (Frente de Liberación Nacional argelino) de ser la única corriente del movimiento independentista nunca fue más que propaganda. Eso nunca ocurrió durante la Guerra de Argelia, de manera similar a otros muchos grupos de corte nacionalista, anticolonialista y independentista, en especial los armados, que se constituyen como «frente unitario». Sin embargo, gracias a la creencia ciega en el FLN, Jean Paul Sartre y la izquierda autoritaria marxista francesa y de toda Europa aceptó como válida dicha pretensión, de manera que la organización que hacía la competencia al FLN y era apoyada por Camus, el MNA (Movimiento Nacional Argelino de 1954 a 1957, y posteriormente Movimiento Norte-Africano) de Messali Hadj.

Messali Hadj era un sindicalista revolucionario buen amigo de Daniel Guerin que, a diferencia del FLN, buscaba una alianza con las tendencias libertarias y no dogmáticas del movimiento obrero francés (de manera temporal también buscó alianzas con corrientes trotskistas, las cuales al menos parcialmente rompieron sus relaciones con Messali Hadj y se pasaron al FLN) para apoyarle en la lucha por la independencia de Argelia. Camus era amigo de Messali Hadj desde los años 30 y escribía en los años 50 en la misma revista sindicalista que Messali Hadj, Révolution Prolétarienne.

Masacres contra localidades messalistas y el papel de Frantz Fanon

Cuando en 1954 Messali Hadj (que siempre fue al mismo tiempo sindicalista y luchador en la resistencia) tuvo que confrontar la estrategia militar del FLN, estaba seguro de que no se había hecho uso aún de todas las posibilidades para intentar llegar a la independencia a través de la lucha no violenta. Al principio de la Guerra de Argelia los messalistas eran mucho más numerosos que los combatientes del FLN. Cuando el FLN de repentinamente se decidió el 1 de noviembre de 1954 por la lucha armada, la primera oleada represiva de los militares franceses se dirigió de manera casi exclusiva contra las organizaciones messalistas. Eso era algo que el FLN sabía. En esa guerra interna entre el FLN y los messalistas en Argelia hubo en 1956 y 1957 tres sangrientas campañas en las que el FLN atacó a los messalistas. En la noche del 13 al 14 de abril de 1956, unidades del FLN masacraron a varios cientos (algunas fuentes hablan de 490) de habitantes messalistas del pueblo Tifraten, mujeres y niños incluidos, los cuales fueron degollados. Esto ha pasado a la historia como la «noche roja»[1]. En la noche del 28 al 29 de mayo de 1957 el FLN asesinó 303 (otras fuentes hablan de 374) simpatizantes messalistas en el pueblo Beni Ilmane en Mélouza. La responsabilidad del FLN fue reconocida y confirmada mucho después en la Argelia independiente por el entonces oficial del FLN al mando, Amirouche, en la época de apertura democrática entre 1988 y 1992. La masacre es conocida hoy día como la «Masacre de Melouza».[2]

Alice Cherki, biógrafa de Frantz Fanon, escribe al respecto: «A comienzos de 1957, poco antes de que se descubriesen los muertos de Mélouza, Franz Fanon fue nombrado portavoz de prensa del FLN (...) En Túnez, durante una conferencia de prensa, Fanon echo la culpa de la masacre de Mélouza al ejército francés, en lo cual empleó toda su elocuencia. Pero se equivocaba. En realidad la orden de matar fue dada por Amirouche, el jefe militar del FLN de la Wilaya III.» Fanon, según Cherki, no tenía ningún motivo para no fiarse de las informaciones de la guerrilla del FLN. Pero Fanon siguió con esa versión aún cuando se enteró de quienes habían sido los verdaderos autores. Según Cherki, «Fanon, que de esa forma había sido engañado y burlado, no dijo nada al respecto (...). Pero "el pueblo siempre tiene la razón" y en la lucha no debe uno renegar de sus representantes, piense uno lo que piense de ellos, pensó Fanon».[3]


Finalmente en septiembre de 1957 tuvo lugar una nueva oleada de atentados contra lideres sindicales messalistas en las ciudades argelinas, cuando el FLN quiso imponer su propio sindicato, la Unión General de Trabajadores Argelinos (UGTA), contra la Unión Sindical de Trabajadores Argelinos (USTA), que estaba establecida en las ciudades y era de orientación messalista. Camus protestó contra la última oleada de atentados contra sindicalistas messalistas con el siguiente llamamiento, que tan solo fué publicado por la publicaciones libertarias La Révolution Prolétarienne (noviembre de 1957) y Le Monde Libertaire (diciembre 1957). En las publicaciones del marxismo ortodoxo o en la revista de Sartre nadie quiso saber nada al respecto:

«Me dirijo a los sindicalistas y tengo que plantearles la misma pregunta que me planteo a mí mismo. ¿Vamos a permitir que los mejores activistas sindicales de Argelia sean asesinados por una organización que aparentemente pretende imponer al movimiento argelino una dirección totalitaria mediante atentados? Los mandos sindicales argelinos, de los cuales la Argelia del futuro —sea ésta como sea— no pueden prescindir, son lo suficientemente escasos (y nosotros somos responsables de esta situación). Pero entre ellos se encuentran en primera fila activistas sindicales. Se les mata uno tras otro y, cada vez que cae uno de estos activistas, se oscurece el futuro de Argelia un poco más. Esto ha de decirse, lo más alto posible, para evitar que el anticolonialismo con la conciencia limpia quede paralizado y lo permita todo, y muy particularmente los asesinatos.»[4]

Las diferencias de contenido entre el FLN y los messalistas

Camus observó atentamente el desarrollo de la Guerra de Argelia, tanto el FLN como a los messalistas. En una entrevista con Jean-Michael Bloch para la publicación (no libertaria) Demain del 21 de febrero de 1957 dijo Camus en referencia a la diferente reacción de ambos movimientos respecto al alzamiento húngaro, que tenía lugar al mismo tiempo que el argelino: «En lo que respecta a Argelia, al menos por lo que yo sé, sólo Messali Hadj se ha posicionado en contra de la intervención rusa en Hungría, sin renunciar en lo más mínimo a sus propias demandas. No he sabido de protesta alguna del FLN.»[5]

El FLN obtenía a través de Nasser armas de la Unión Soviética, mientras que el movimiento en torno a Messali Hadj permaneció mucho más libre de la influencia soviética, luchando también con armas robadas a los colonialistas, sin recibir envíos de armas. El MNA actuaba de manera activo contra el antisemitismo en sus propias filas, mientras que en el seno del FLN el antisemitismo se extendía sin obstáculo alguno, entre otros motivos debido a que se fomentó la admisión de ex nazis en las propias filas.[6]

En el messalismo estaban mucho más difundidos los conceptos federalistas que en el puramente nacionalista FLN, aún cuando el messalismo no estaba tampoco libre de tendencias y comportamientos autoritarios. Por ejemplo, los messalistas incluso llevaron a cabo en 1949, al inicio de la Guerra de Argelia, una «limpieza interna» contra la entonces denominada «corriente nacionalista bereber» en sus propias filas (ejecutada por cierto por Krim Belkacem, el cual tras fundarse el FLN no tardó en cambiar de bando, pasando a ser uno de sus jefes clandestinos). No obstante los bereberes de las cabilas por regla general podían aparecer como tales públicamente y usar su idioma en el messalismo, algo impensable en el FLN, que propagaba el empleo del árabe como idioma nacional y el Islam como religión unificada.[7] Con el apoyo del alzamiento húngaro para el messalismo se considera que en cierto modo los húngaros habían sido víctimas de un colonialismo, el colonialismo de la Unión Soviética.


Esos enfrentamientos internos entre argelinos permanecieron notoriamente desconocidos e incomprendidos, si no tenemos en cuenta los artículos de (y sobre) Messali Hadj en la revista sindicalista revolucionaria La Révolution Prolétarienne. Ahí puede encontrarse por ejemplo en el número 439 de mayo de 1959 en la página 24, arriba, el artículo «Messali Hadj nous parle de l’Afrique» (Messali Hadj nos habla de África) sobre un encuentro de libertarios y sindicalistas revolucionarios con Messali Hadj justo después de su liberación. En esos círculos Hadj se sentía, según puede leerse, «como en casa» y ahí hizo pública su nueva estrategia, de negociar con urgencia a partir de entonces con todas las corrientes anticoloniales francesas sin condiciones previas —algo que Camus había propuesto hacía mucho tiempo en su llamamiento a convocar una «mesa redonda» con todas las fuerzas anticoloniales— cuando De Gaulle empezó a negociar exclusivamente con el FLN. Y en la página 24, abajo, de ese número de La Révolution Prolétarienne puede encontrase un artículo del activista Albert Sadik, al cual Camus agradece su compromiso al lado del anarquista Louis Lecoin a favor de la objeción de conciencia en el seno del ejército francés.[8]

El estalinismo de Jeanson, colaborador de Sartre

Como se ha nombrado anteriormente, en febrero de 1956 se encuentra en La Révolution Prolétarienne (número 403) una carta abierta de Dechezelles, un activista de dicha revista y al mismo tiempo abogado de Messali Hadj en sus procesos ante tribunales franceses. Hadj fué encarcelado varias veces, deportado o sometido a arresto domiciliario. Dechezelles denunciaba el libro L’Algérie hors la loi (La Argelia fuera de la ley), recién publicado por Francis y Colette Jeanson, como un instrumento de poder, que sólo incluía documentos del FLN y ninguno de los messalistas, creando así la impresión de que el FLN era el único movimiento por la liberación de Argelia. En el libro, prosigue Dechezelles en su crítica, se presenta a Messali Hadj como un colaborador y lacayo del gobernador francés y de la CIA. Además Hadj es acusado de una forma muy explícita típicamente estalinista de trabajar junto con los trotskistas, un reproche que por aquel entonces era en el bloque comunista un crimen castigado con la pena de muerte. Los Jeanson incluso escriben textualmente en dicho libro, El mesalismo está camino de la liquidación, anticipando las masacres del FLN que tendrían lugar posteriormente.[9] Aquí ha de recordar que Francis Jeanson era quien, por encargo de Sartre escribió en 1952 en Les Temps Modernes la critica a L'homme revolté de Camus, y más tarde organiza la Red Francis Jeanson, que apoyaba exclusivamente al FLN con ayudas financieras y con envíos de armas para la lucha armada (los llamados «llevamaletas»).

Las protestas de Camus, amigo de los messalistas

Fueron precisamente las mortíferas campañas de los años 1956 y 1957 las que hicieron que Camus mantuviese un fundado distanciamiento hacia el FLN. Quien lea y tenga en cuenta las revistas libertarias y sindicalistas revolucionarias de esa época, puede entenderlo de manera plausible. Camus protestó también en sus libros de manera abierta contra esas masacres y escribió en marzo/abril de 1958 al respecto en su Prologo a la Crónica Argelina:

«El asesinato ciego de una multitud inocente, en el que los asesinos saben por anticipado que van a encontrar mujeres y niños, deshonra por completo cualquier causa. (...) Por eso, es para mí al mismo tiempo indecente y dañino protestar contra las torturas junto con aquellos que han digerido sin problemas (la masacre de) Melouza o la mutilación de niños europeos. Así como me parece dañino e indecente, protestar contra el terror de la mano de gente que puede aceptar tan fácilmente la tortura.»[10]

En relación con dicho pasaje por cierto señala Camus el ejemplo de Gandhi, que ha demostrado «que uno puede luchar por su pueblo e incluso vencer, sin dejar de merecer respeto ni un solo día».[11]

A finales de 1957 el movimiento messalista había sido destruido. La guerra civil argelina en el seno de la guerra anticolonial de liberación costó más de 10.000 muertos y 23.000 heridos [12]. El FLN argelino sigue hasta nuestros días en el poder y carece de apoyos entre la población de la misma forma que los demás regimenes árabes, que han sido barridos en los levantamientos árabes.

(Artículo publicado en la revista alemana Direkte Aktion,
órgano de expresión de la FAU-AIT)



NOTAS:

[1] Datos sobre la «noche roja» de Tifraten con diferentes cifras sobre las víctimas messalistas, pero que en ambos casos no nombran pérdidas del FLN pueden encontrarse en: Gilbert Meynier: «Le PPA-MTLD et le FLN-ALN, étude comparé», en Mohammed Harbi y Benjamin Stora, La Guerre d’Algérie, Paris 2004, pp. 416-450, especialmente pp. 436ss.; y en «FLN contre MNA, une mémoire sanglante», en Le Monde, 28 de abril de 2004, suplemento especial sobre la Guerra de Argelia. Un resumen puede encontrarse en Graswurzelrevolution, nº 297, marzo de 2005, p.14s.

[2] Datos sobre la «Masacre de Melouza» con diferentes cifras sobre las víctimas messalistas, pero que en ambos casos no nombran pérdidas del FLN pueden encontrarse en: Moula Bouaziz, Alain Mahé, «La Grande Kabylie durant la guerre algérienne», en Harbi/Stora (ver Nota 1), p. 253, y en Jean Daniel, «Témoignage de Jean Daniel», en Harbi/Stora (ver Nota 1), p. 497. Un resumen puede encontrarse en Graswurzelrevolution, nº 297, marzo de 2005, p.14s.

[3] Alice Cherki, Frantz Fanon. Ein Portrait, Ed. Nautilus, Hamburgo, 2001, p. 151s.

[4] Albert Camus, «Post-scriptum», en Albert Camus et les libertaires (1948-1960) de Lou Marin, Égrégores Éditions, Marseille 2008, p. 296s.

[5] Albert Camus, «Der Sozialismus der Galgen» (El socialismo de los patíbulos), en Fragen der Zeit, Reinbek, 1960, pp. 183-188, especialmente 184.

[6] Al respecto según informa el ganador del premio de la paz del libro alemán en 2011, Boualem Sansal, en su excepcional novela Das Dorf des Deutschen oder das Tagebuch der Brüder Schiller, Merlin Verlag, Gifkendorf 2009.

[7] «Die Besiegten und Vergessenen des Algerienkrieges» (Los vencidos y los olvidados de la guerra de Argelia), Partes 1 y 2, en Graswurzelrevolution, números 296 y 297, febrero y marzo de 2005, respectivamente.

[8] «Messali Hadj nous parle de l’Afrique» de Messali Hadj y «Un acquittement qui fait date» de Albert Sadik en La Révolution Prolétarienne, nº 439, mayo de 1959, p. 24, reproducido en Albert Camus et les libertaires 1948-1960 de Lou Marin (ver Nota 4), pp. 319-323.

[9] Yves Dechezelles, «À propos d’un livre sur l’Algérie. Lettre ouverte à Francis et Colette Jeanson» en La Révolution Prolétarienne, nº 403, febrero de 1956, p. 21s., reproducido en Albert Camus et les libertaires 1948-1960 de Lou Marin (ver Nota 4), p. 311-318.Traducido al alemán en Graswurzelrevolution, nº 296, febrero de 2005.

[10] Albert Camus, «Vorwort zur Algerischen Chronik», en Fragen der Zeit (Nota 5), p. 146.

[11] Idem.

[12] Guy Pervillé, «La guerre d’Algérie: combien de morts?», en Harbi/Stora (ver Nota 1), pp. 477-493, especialmente p.484.

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