martes, 3 de septiembre de 2013

El último abordaje


Por MONCHO ALPUENTE

Recortar sueldos, bajar pensiones, abaratar despidos, despedir funcionarios y masacrar la Ley de Dependencia, estas son algunas recetas propuestas por Berlín, Bruselas, el FMI y sus cómplices en la fabricación de esta crisis que terminará el día que sus creadores decidan que los ricos ya no tienen nada que temer de los pobres y que los pobres ya no tienen nada de nada.

Somos unos mandaos, aducen con cara de circunstancias los ministrillos de este gobierno de dependientes de la gran empresa. Empresa común de destrucción indiscriminada de los restos del Estado del Bienestar (perdonen las mayúsculas) que todavía flotan a la deriva después de ser torpedeados y hundidos sus buques insignia de la educación y la sanidad públicas. Los piratas se reparten el botín y el Gobierno da patente de corso a sus bucaneros para la rapiña y el saqueo.

Los demás seguimos en galeras, remando y sudando como galeotes, aferrados al duro banco y a la cruel hipoteca, al desahucio, al expolio y a la exclusión social. Su utopía está a punto de consumarse, la esclavitud de la mayoría conduce a una nueva edad de oro en la que podrán seguir con toda impunidad rebañando hasta el hueso a sus víctimas inermes para continuar engordando y acumulando en sus despensas los cuerpos congelados tras los últimos sacrificios ante los altares terribles de los crueles dioses fenicios. Cada nueva hecatombe les procura mayor protección de sus deidades. Pero en el fondo son cristianos y se esfuerzan por amar a sus prójimos, a sus hijos y nietos, cuñados, colegas y cofrades recogidos en un Arca de Noé privatizada que navega por los mares de la desolación y se burla de los naúfragos, reprobos y excluidos que chapotean en las aguas de su ignominia.

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