miércoles, 3 de junio de 2026

El héroe envuelto en la bandera

 Por ALBERT SOLER

Es urgente hacer público el nombre, apellido y graduación del soldado al que le cayó encima la bandera en el Día de las Fuerzas Armadas y no solo no se la sacó de encima de un manotazo, como haría cualquiera, sino que aguantó en posición de firmes hasta que, finalizado el himno, alguien tuvo la feliz idea de liberarlo. Mientras no lo auxiliaron, el heroico soldado semejaba un fantasma de la serie Scooby-Doo, aunque quien le descubrió al final no fue una gafotas con minifalda sino un militar de bonito.

Uno se pone en el lugar de ese soldado a quien de pronto se le nubló la vista en rojigualdo, y qué va a hacer sino seguir ahí, como un brazo de gitano de crema y frambuesa puesto en vertical. Sería interesante saber qué estaba pensando, seguro que lo tomó por una novatada de los veteranos, cosas de la mili, mejor hacer como si nada. Le cayó encima España entera, con sus corrupciones, sus chanchullos, sus enchufes, sus sobornos y sus extorsiones, lo raro fue que, con todo este peso, no muriese aplastado.

Si bien el ejército tiene normas absurdas para todo, no hay una que indique qué hacer si te cae encima la tela por la que has de entregar la vida si falta hiciere. Ante la duda, mejor hacer como si no te hubieras dado cuenta, te cae encima una lona de diez metros cuadrados y tu, disimulando. La bandera no se toca, la pobre es como un balón de fútbol: un defensa puede romper la tibia a un delantero y recibirá una reprimenda, pero si se le ocurre rebotar el balón de mala gana contra el suelo, eso es tarjeta segura. La bandera, lo mismo, tiene sentimientos, le duele lo que hacemos con ella, y si tuvo a bien desprenderse del mástil no fue para demostrar que en España somos los reyes de la chapuza -no hacía falta, es sabido- sino para acoger bajo su manto al soldado elegido. En la antigua Roma, un hecho así se habría considerado un augurio y este soldado sería coronado nuevo rey, previo asesinato del vigente.

El monumento al soldado desconocido, si es que esas cosas todavía se llevan, debería ser a este anónimo que resistió, impasible el ademán, con la bandera encima hasta que finalizó el himno. Y aún tuvo suerte de que el himno español es la breve Marcha Real y no Echoes de Pink Floyd, 23.35 minutos habría tenido que soportar, con este calor habría muerto. Por la patria, eso sí, que siempre consuela.

Fuente:
https://www.elperiodico.com/es/opinion/20260602/heroe-envuelto-bandera-130911283

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