sábado, 29 de noviembre de 2014

El colectivismo nos hizo humanos


Por ANSELMO LORENZO

En una sociedad que haya de armonizar el individuo con la colectividad, estableciendo el monismo social que exige la igualdad de la especie, todos tienen derecho a la participación en la riqueza social, porque la humanidad vive y la Sociedad se conserva por el fundamento comunista que les vivifica.

Ese comunismo es prehumano, creó la humanidad, la conserva a pesar del inmenso obstáculo opuesto por el egoísmo creado por la ignorancia y dará a nuestra especie paz y felicidad; es fundamental, puesto que sólo por él ascendimos en la escala zoológica, y no puede restringírsele a lugar secundario ni menos al carácter de concepción sectaria.

La Sociedad está basada en la conciencia de la solidaridad humana, sobre la confianza que da a cada uno la práctica de esa solidaridad en la forma de ayuda mutua, sobre el sentimiento de la estrecha dependencia de la felicidad de cada uno con la de todos, y sobre una idea de justicia y de equidad que induce al individuo a considerar los derechos de cada uno idénticos a los propios.

Se cree por error tradicional que la Sociedad es obra autoritaria, y no se observa que existen multitud de agrupaciones humanas libremente constituidas que realizan fines superiores a las instituciones que viven bajo la tutela gubernamental. Véanse organismos sociales antiguos y modernos que mantienen viva la idea comunista como salvación de momento y como esperanza firme de regeneración: el clan, la tribu, la familia, la nación, la región, el municipio, el almend, la guilda, la artela, el mir, la hermandad, la cooperativa, el sindicato, la compañía industrial o comercial, el ateneo, la academia, etc., que aunque desvirtuados en gran parte por la falsedad de las creencias, la rutina de las costumbres y el antagonismo de los intereses, conservan siempre la parte esencialmente humana que presidió a su formación.

A pesar de la interesada negativa de todos los privilegiados, vamos a la formación de una sociedad de iguales, que empleará sus capacidades de análisis y de síntesis y sus facultades productoras en un organismo social en que se combinen los esfuerzos de todos para el bien común. ¿A qué detallar cómo? Pasaron los sistemas icarianos y falansterianos como tocados de autoritarismo. La Sociedad futura, según la más racional inducción, se compondrá de multitud de libres asociaciones, formadas espontáneamente y unidas entre sí para todo aquello que reclame común esfuerzo: federación de productores agrícolas, industriales, intelectuales y artísticos; federación de localidades; federación de transporte y de cambio; federación de estudio y enseñanza, y otras muchas. Todas ellas funcionando por espontáneos, libres y fraternales convenios, semejantes a los que actualmente celebran las compañías de ferrocarriles, las administraciones de correos, los observatorios meteorológicos, los clubs folklóricos, las academias científicas y artísticas, las estaciones de salvamento, las cooperativas de producción y consumo, los sindicatos obreros de resistencia que siguen la norma de la Internacional, etc., etc., tantos etcéteras como pueda comprender el infinito de la inteligencia individual multiplicado por el archiinfinito de la acción común.

El derecho a la salud
(1912)

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