martes, 20 de noviembre de 2012

Medio siglo de parlamentarismo



Por ANSELMO LORENZO


Cuando, realizada la Revolución Francesa, vinieron a España, a la par que los ejércitos invasores, las ideas liberales, la juventud ilustrada aceptó con entusiasmo aquellas ideas destinadas a regenerar la sociedad española, llegada ya a la suma decadencia como consecuencia natural del absolutismo.

Aquella juventud comprendió que, al destruir el Antiguo Régimen político, era preciso abrir nuevas vías para alcanzar una transformación político-social con arreglo a un ideal de justicia, y adoptó el parlamentarismo y se denominó progresista.

El parlamentarismo, pues, debió ser un régimen de interinidad que satisficiese el doble objeto de llenar las condiciones y las exigencias de la vida práctica y elaborar paulatinamente las reformas futuras; era conservador, por cuanto dejaba subsistir lo bueno del pasado; positivista, porque atendía a las necesidades del presente; progresivo, porque aceptaba y planteaba los progresos teóricos elaborados por el pensamiento.

Pasaron multitud de vicisitudes políticas: los obcecados e interesados por lo antiguo suscitaron todo género de dificultades, contándose entre estas desde la intriga a la sangrienta guerra civil, y los progresistas, que asumieron la gran responsabilidad de facilitar el trabajo del progreso, se estancaron en el más repugnante doctrinarismo y pretendieron eternizar al país en irracionales fórmulas políticas que, lejos de inspirarse en generosos y científicos ideales, sólo obedecían a mezquinos intereses de los diferentes jefes de los partidos liberales.

Las constituciones políticas, aunque respondiendo a tan pobres fines, distaron mucho de alcanzar la perpetuidad que soñaron sus autores; por eso vemos que en poco más de medio siglo de parlamentarismo se han elaborado en España las siguientes Constituciones: la de 1812, restaurada en 1820 y 1836; la de 1837, la de 1845, la de 1855, la de 1869, la de 1873 y la de 1876 hoy vigente. No hemos alcanzado en esto a los franceses que desde 1789 al presente han promulgado 16 Constituciones.

Se adelantaron a la cultura de su tiempo los que declararon que la nación no era patrimonio del monarca; se acreditaron de precavidos los que decretaron la desamortización en beneficio de la clase media; viven ya fuera del siglo los que quieren perpetuar el salario dentro de la futura república, prometiendo que la república garantizará la justa cifra de los salarios.

Porque eso es la burguesía: en el principio, entusiasta, se sacrifica por la libertad; en el media, egoísta se aprovecha de los beneficios de la revolución, y en el fin, hipócrita, quiere perpetuar sus privilegios distrayendo a los trabajadores con fantásticos ideales.

Paralelo al desarrollo político de la burguesía se ha desarrollado el militarismo, que ha dado a nuestro país una celebridad especial y que alternativamente sirve a la revolución para viciarla y a la reacción para debilitarla.

Hoy que los últimos sucesos nos proporcionan oportunidad, reproduzcamos, tomado de Garibaldi, historia liberal del siglo XIX, la lista de los pronunciamientos verificados en los últimos setenta años:

En 1814, al volver Fernando VII del destierro, el jefe militar de Tarragona proclama a Fernando rey absoluto.

En el mismo año el general Mina intentó una sedición militar para restablecer la Constitución.

Poco después seguían su ejemplo los generales Lacy y Porlier, que, poco afortunados, pagaron con la vida su derrota.

A principios de 1820, Riego, Quiroga, Arco Agüero, López Baños, con varios batallones, se sublevaron en la provincia de Cádiz, y O'Donnell, conde del Abisbal, encargado de perseguirlos, se unía al movimiento sublevándose en Ocaña con toda su división.

La guardia real se subleva en Madrid el 7 de Julio de 1822, para restablecer el despotismo.

En 1824 se pronunció Besieres con cuatro compañías del regimiento de Santiago, contra Fernando VII, acusándole de francmasón y cómplice de los liberales, porque no quiso restablecer el odioso tribunal de la Inquisición.

Valdés, Manzanares, Torrijos, Vidal, Márquez, Chapalangarra, Milans, Mina, todos jefes del ejército, y otros muchos, promovieron sublevaciones durante los diez últimos años del reinado de Fernando VII, y a excepción de los dos últimos, todos perecieron en el campo de batalla o en el cadalso.

Por aquella época subleváronse también las fuerzas de infantería de marina de la Carraca, muriendo asesinado el gobernador.

Apenas muerto Fernando VII, el general D. Santos Ladrón inauguró la rebelión carlista, muriendo fusilado después de la derrota en los campos de Castilla la Vieja. A pesar de tan desgraciado fin, siguieron su ejemplo los generales Moreno, Eguía, Jáuregui, el conde de España, el teniente coronel Zumalacárregui y muchos otros.

En 1835 se sublevaba en Madrid D. Cayetano Cardero con un batallón del segundo regimiento de infantería ligera para restablecer la Constitución de 1812.

Poco después pronúnciase también el ejército del Norte, proclamando la misma Constitución.

En 1837, tres mil hombres de la guardia real, acaudillados por tres sargentos, se sublevan en la Granja, obligando a la reina Cristina a jurar la Constitución de 1812.

En 1838 los generales Córdova y Narváez intentaron en Sevilla una sedición, que abortó, viéndose obligados a emigrar: el primero murió en la emigración.

En 1840, los ejércitos reunidos bajo el mando de Espartero, apoyaron el pronunciamiento iniciado por el Ayuntamiento de Madrid.

Un año más tarde, los generales Concha, O'Donnell, León y Borso di Carminati, se ponían al frente de una sedición militar en Pamplona, Zaragoza y Madrid, para derribar del poder a los progresistas, a cuyo frente figuraba Espartero.

En 1843, Prim, Ortega, Serrano, Narváez, Concha, Figueras, Lara, Aspiroz y otros muchos jefes, unos por sí solos y los más al frente de las fuerzas de su mando, capitanearon la insurrección que derribó al regente.

En aquel mismo año, Ametller, Martell, Bellera, Baiges, Par, Herbella y otros varios, se sublevaron en Cataluña al frente de varios batallones, proclamando la Junta Central.

El capitán D. José Ordax Avecilla secunda el movimiento en León, y otros jefes y oficiales toman una parte muy activa en los movimientos de Vigo y Zaragoza.

A principios de 1844, el coronel Boné se pronunció en Alicante contra la dominación moderada, secundándole en Cartagena los generales Santa Cruz y Ruiz. El coronel Boné y más de veinte jefes de la extinguida milicia nacional, fueron fusilados: los sublevados de Cartagena emigraron a la Argelia.

Algunos meses más tarde fueron fusilados Zurbano y sus hijos, a consecuencia de una conspiración abortada.

En 1846 se sublevó casi toda la guarnición de Galicia a las órdenes de los brigadieres Solís y Rubín de Celis, y el general Iriarte los secundaba también en Castilla la Vieja.

En 1848 los dos Ametller y Bellera renováron la guerra civil en Cataluña.

En el mes de Mayo del mismo año se sublevó en Madrid el comandante Buceta con el regimiento de España, y en Julio los comandantes Portal y Gutiérrez se insurreccionaron en Sevilla con un batallón y tres escuadrones de caballería, viéndose obligados a emigrar a Portugal.

A principios de 1854 se sublevó en Zaragoza el brigadier Hore al frente de su regimiento, y murió asesinado porque otros jefes comprometidos se negaron a cumplir su palabra.

En Junio del mismo año, los generales Dulce, O'Donnell, Messina, Ros de Olano, Echagüe y Serrano, al frente del regimiento del Príncipe y de dos mil caballos, se sublevaron en el Campo de Guardias, Madrid. Pocos días después el coronel Manso de Zúñiga en Barcelona, y La Roche, capitán general del Principado con toda su guarnición, secundaban aquel movimiento, al que se adhirió antes de finalizar el mes de Julio todo el ejército.

En 1855 el comandante Corrales sublevó en Zaragoza dos escuadrones a cuyo frente salió de la ciudad proclamando a Carlos VI, muriendo poco después fusilado y siendo dispersada su tropa.

En Julio de 1856, el general Ruiz, comandante general de la provincia de Gerona, se sublevó con las tropas de su mando contra el gabinete O'Donnell-Ríos Rosas: el capitán general de Galicia hizo lo mismo; el de Aragón se sublevó en Zaragoza; el general Gurrea capitaneaba la insurrección de Logroño, y el regimiento de Aragón con su coronel al frente secundó el movimiento.

En Julio de 1859 se descubrieron, cuando estaban a punto de estallar, sediciones militares con objeto de proclamar la república, en Alicante, Sevilla y Olivenza.

En 1860, el general Ortega, capitán general de las Baleares, con más de tres mil hombres, se presentó en San Carlos de la Rápita con objeto de proclamar a Carlos VI, abandonándole sus tropas y muriendo fusilado en Tortosa.

El 3 de Enero de 1866 sublévase Prim en Alcalá al frente de los regimientos de caballería de Bailén y Calatrava, viéndose obligado a refugiarse en Portugal.

En 22 de Junio del mismo año tuvo lugar la famosa insurrección de los artilleros del cuartel de San Gil en Madrid.

En Septiembre de 1868 iniciase en Cádiz por la marina y la guarnición de la plaza la Revolución de Septiembre, que echó por tierra la secular monarquía española.

El 3 de Enero de 1874 el capitán general de Madrid al frente de la guarnición se rebela contra la república y disuelve las Cortes Constituyentes.

En Diciembre de 1874 el general Martínez Campos, en Sagunto, proclama a Alfonso XII.

Durante la restauración ocurren la sublevación de Badajoz y de Santo Domingo de la Calzada, y las trágicas intentonas del capitán Mangado y los fusilamientos de Ferrándiz y Bellés; ahora en tiempo de la regencia acaba de presenciar Madrid la sublevación de parte de dos regimientos proclamando la república.

En lo que va de siglo no ha cesado la burguesía de cometer torpezas desde el poder y de agitarse en el club y en el cuartel cuando se ha hallado en la oposición.

Entre tanto el país ha vivido y vive en constante perturbación, vacilante como el que carece de camino verdadero, prodigando sus alabanzas un día al héroe de la fortuna y confundiendo con su anatema después al que acaba por descubrir bajo el oropel de la popularidad la más vulgar ambición.

Setenta años de interinidad pasados en conspiraciones, pronunciamientos, programas, discursos, motines, dictaduras, guerra civil acusan de incapaz a esa burguesía, que no ha sabido en tanto tiempo sustituir con un régimen de paz y progreso al régimen absoluto enterrado con el cadáver de Fernando VII.

El pueblo trabajador, que ansía vivir y trabajar libre de explotadores y mandarines, reniega de esa burguesía que le tiene sometido al capitalismo en tiempo de paz, y que le ha llevado y trata aún de llevarle a las barricadas cuando no puede dominar la ambición desmesurada que la devora; reniega también del militarismo, su cómplice, cuyas principales glorias consisten en haber derramado sangre española en defensa alternativa y hasta periódica de la reacción y de la revolución, pero con el único fin de proveerse de galones y entorchados. En el concepto revolucionario el ejército es como el prestamista, que saca de un apuro a condición de crear otros mayores para después. El militarismo es a la nación lo que la usura para el individuo. Esto es lo que preparan al pueblo, tanto los que quieren mucha infantería, mucha caballería y mucha artillería, como los que no cesan de practicar el soborno.

El pueblo trabajador tiene ideales propios, y hoy agrupándose como clase social fuera y opuesta a todos los partidos políticos burgueses es la única esperanza del progreso, cuya fórmula es: abolición de toda explotación y de todo gobierno, y universalización del patrimonio universal.

domingo, 18 de noviembre de 2012

El caso SOKAL: La verdad de las mentiras


¿No entiendes el lenguaje de algunos filósofos? No pasa nada. A veces, ellos tampoco. Esta es la historia del físico norteamericano Alan Sokal que, harto de tanta impostura, decidió combatirla con sus mismos tics.

Filosofía Hoy


En mayo de 1996, un profesor de física estadounidense, Alan Sokal, cansado del abuso que científicos sociales y humanistas hacían de las ciencias naturales, decidió escribir un artículo paródico y enviarlo a la revista de estudios culturales Social Text. Redactó su trabajo filosófico-científico en un estilo incomprensible, muy propio de algunos textos posmodernos que él pretendía combatir, y lo tituló Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravitación cuántica. Plagado de citas absurdas, aunque auténticas, de intelectuales franceses y estadounidenses y sazonado de sinsentidos, el artículo fue publicado, entre alabanzas a su autor.

Posteriormente, éste decidió revelar su argucia en otra revista, Lingua Franca, manifestando que su intención era desenmascarar el uso inadecuado e inexacto de la terminología científica y las extrapolaciones abusivas de las ciencias naturales a las ciencias humanas con el fin de denunciar los estragos intelectuales causados por la posmodernidad.

En 1997 Alan Sokal y Jean Bricmont, un físico belga, ampliaron la crítica en un libro, Imposturas intelectuales, que ponía nombre y apellidos a los representantes de esa corriente posmoderna que, instalada en un relativismo cognitivo, abandonaba el camino racionalista de la Ilustración al considerar a la ciencia como una narración, un mito o, simplemente, una construcción social.

Los impostores desenmascarados

Imposturas intelectuales está plagado de actores principales (Jacques Lacan, Bruno Latour, Jean Baudrillard, Gilles Deleuze, Félix Guattari, Paul Virilio) y secundarios de reconocida trayectoria en el coro de la epistemología del siglo XX (Popper, Quine, Kuhn, Feyerabend). El libro sostiene que el relativismo posmoderno se nutre a base de oscurecer y abusar de conceptos que proceden de las ciencias físico-matemáticas y que, según Sokal, se plasman en hablar sobre teorías científicas de las que solo se tiene una vaga idea e incorporar a las ciencias humanas o sociales nociones propias de las ciencias naturales sin justificación experimental o conceptual. Además, muchos autores exhiben una erudición superficial utilizando términos científicos de manera incongruente. Para el autor de Imposturas intelectuales, no hay nada vergonzoso en la ignorancia, pero sí en la arrogancia con la que determinados intelectuales tratan de profundizar sin pasar de la superficie o usando la ambigüedad como refugio.

¿Por qué se ha llegado a esta situación? La suplantación del pensamiento racionalista moderno por parte de los planteamientos posmodernos ha elevado la tensión entre las «dos culturas» impregnando a las humanidades y ciencias sociales de creencias subjetivas y discursos oscuros. Es preciso, añade Sokal, saber de qué hablamos cuando hablamos de ciencias naturales y diferenciar lo oscuro de lo profundo, desconfiando de los argumentos de autoridad y, fundamentalmente, no ser autómatas subsidiarios de las ciencias naturales, utilizando conceptos como metáforas.

Así que en Imposturas Intelectuales, el físico estadounidense va haciendo crítica del posmodernismo a través de la «topología psicoanalítica» de Lacan, los abusos de los conceptos matemáticos de Kristeva o del barniz verbal con el que Baudrillard trata de dar apariencia de profundidad a observaciones superficiales sobre sociología o historia. El libro finaliza con el artículo comentado que apareció en Social Text con ese título sólo correctamente reproducible por Groucho Marx o Cantinflas.

Para Sokal, las especulaciones del discurso posmoderno sobre la mecánica cuántica representan la tensión esencial de su denuncia: la confusión del sentido técnico de algunos términos y el gusto por la interpretación subjetiva, con respecto a Heisenberg y Bohr, que se refleja de forma definitiva en esa terriblemente conocida afirmación: «Como dice Einstein en su teoría de la relatividad, todo es relativo». El hecho de que la teoría cuántica esté cargada filosóficamente y que lleve de forma natural a la consideración del papel que juega en la sociedad el nacimiento de una teoría, transporta a algunos hasta el limbo del Tao de la física a hombros de variables ocultas (Bohm, Nicolescu).

Y un apunte final sobre el plano argumentativo. Hemos dicho que Sokal había construido su artículo a partir de saltos ilógicos y de frases sintácticamente correctas. Pues bien, ese relativismo tiene mucho que ver con las razones que llevaron a que una parodia con un título ampuloso fuese tomada por un riguroso estudio académico. Su publicación demuestra la negligencia de los responsables que dieron luz verde a un artículo sin consultar a otros expertos, como reconoció posteriormente el coeditor de Social Text, porque procedía de un «aliado con las credenciales adecuadas». En opinión del propio autor el artículo fue aceptado porque «sonaba bien» y «favorecía las concepciones ideológicas de los editores».

Pero la publicación se relaciona, asimismo, con lo convincente que ha de ser (o la ausencia de convicción, en este caso) una buena argumentación. Y es cierto que en el reconocimiento de la buena argumentación, la bondad y la eficacia no siempre se corresponden.

A las imposturas denunciadas por Sokal respondieron los aludidos con una publicación coordinada por Baudouin Jurdant titulada Imposturas Científicas: Los malentendidos del Caso Sokal. Ahí, un numeroso grupo de investigadores franceses se preguntan si Sokal y Bricmont han leído lo que critican, acusándoles de poner en peligro los inestables equilibrios que gestionan las relaciones entre las ciencias de la naturaleza y las humanas. En la Introducción, Jurdant cuestiona el uso que Sokal y Bricmont hacen del concepto «sentido común» para legitimar la existencia de una realidad objetiva independiente de todo ser humano, y denuncia que la crítica de Sokal y Bricmont es, a menudo, caricaturesca y grosera.

Una polémica actual

Casi diez años después, en el año 2008, Alan Sokal publicó Más allá de las imposturas intelectuales: Ciencia, filosofía y cultura, con el fin de denunciar el auge de la desinformación y de la pseudociencia, y defender la argumentación racional y lógica frente al pensamiento basado en los tópicos, la tradición y la superstición. En este libro aborda las implicaciones que se derivaron de su pequeño «experimento» y la sorpresa que le provocó el revuelo levantado. Desde su autorreconocida condición de impenitente hombre de izquierdas, Sokal manifiesta una razón expresamente política que le animó a escribir su artículo: combatir la moda del discurso posmoderno, que es contrario a los valores de la izquierda, y una rémora para su futuro, que no es ningún lugar tranquilo. Entiende Sokal que existe un asalto a la razón y a la ciencia por parte de una derecha política y por la alianza entre grandes empresas que tratan de eludir normativas ambientales y de seguridad, por un lado, e integristas religiosos que tratan de imponer sus dogmas en la política educativa y sanitaria, por otro.

Las implicaciones de esta polémica trascienden el ámbito académico y se sitúan en un territorio social y político de gran actualidad, porque buena parte del debate gira en torno al problema de la importancia de la ciencia en la sociedad: cuánta ciencia deberíamos saber y qué consecuencias tiene ignorarla o despreciarla. Y si evaluamos la trascendencia social del pensamiento científico en relación con los resultados alcanzados por la ciencia y la tecnología, la realidad no resulta muy alentadora: seguimos creyendo en las abducciones extraterrestres, en el horóscopo o en las teorías que se sirven de la física cuántica para demostrar la existencia de Dios y la resurrección de los muertos.

Las reacciones al caso Sokal, como afirma Jorge Wangensberg, son un mar de tinta en el que burbujea de todo «(...) pero, sobre todo, risa, mucha risa, una risa muy sana porque, a la postre, se trata, ni más ni menos, que de la risa de la ciencia riéndose de sí misma, una risa que tanto ha faltado ¡y sigue faltando! en tantas ideologías y tantísimas creencias de la historia de la civilización. En ciencia por lo menos, ya nada volverá a ser exactamente igual que antes del caso Sokal», aunque nada es igual que antes, salvo la permanencia de las imposturas y los obstáculos que impiden abrirse paso al pensamiento racional.

Luis A. Iglesias Huelga
Profesor de Filosofía en el IES Escultor Daniel de Logroño

sábado, 17 de noviembre de 2012

Las protestas musulmanas «tienen sus raíces en la destrucción que dejó la intervención imperial»


El análisis de James Petras 
CX36 Radio Centenario (Uruguay) 
(17 / Septiembre / 2012) 

El sociólogo norteamericano James Petras (*) dedicó este lunes 17 de septiembre, buena parte de su habitual análisis de la coyuntura internacional, a desgranar lo que está sucediendo en Medio Oriente. «Es cierto que el detonante puede ser la desgraciada película contra el Profeta; pero atrás de eso, en el fondo, las protestas se explican en la continuación de las agresiones, la violencia, etc. Porque esto tiene sus raíces en la destrucción que deja la intervención imperial», dijo. Además resaltó que «la gente siente que esta película tiene alguna relevancia en su lucha» ya que «hay una cultura islamofóbica profunda y extensa en Estados Unidos». A continuación transcribimos en forma íntegra este análisis. 

Efraín Chury Iribarne: Vamos a darle la bienvenida a James Petras que ya está en contacto telefónico con Radio centenario. Buenos días, bienvenido, ¿cómo estás?

James Petras: Estamos muy bien, en un día soleado, con mucha felicidad por estar saludando a los amigos allá en Montevideo.

EChI: Si te parece podemos comenzar con lo que está pasando en Medio Oriente, donde la semana pasada murió tras una protesta popular en Libia, el embajador norteamericano, John Christopher Stevens; e inmediatamente el levantamiento se extendió por toda la región a casi 30 países; viajo el Papa intentando detener la ola de levantamientos, el talibán atacó la base militar donde está el príncipe británico Harry; y los Ministerios de Exteriores retiraron de varios países sus embajadores.

¿Qué está pasando en Medio Oriente? ¿Es una sólo una respuesta a una película o hay algo más?

JP: En primera instancia debemos reconocer que cuando hay levantamientos en una veintena de países, en dos continentes, en seis regiones, obviamente no es una manifestación de protesta simplemente por una película hecha por un montón de mediocres en Los Ángeles. Es el súmmum de la superficialidad.

Hay que analizar lo que viene pasando en los últimos diez años en los países musulmanes, donde los Estados Unidos y Europa con el respaldo de los despotismos monárquicos del Golfo y con Israel, el Estado judío sionista; han destruido un arco de países, empezando por Irak, Afganistán, Somalia, Yemen, Libia, Siria, con bombas cayendo en varios países que no tienen nada que ver con las amenazas de los Estados Unidos; todo eso ha desplazado a millones de musulmanes, han destruido el tejido de la economía y de la sociedad y frente a toda esta destrucción hay una tremenda bronca y un incremento del antinorteamericanismo en todos sus aspectos, cultural, político, etc.

Más allá de eso, tenemos el hecho de que Washington intervino durante la ‘primavera árabe’, es decir cuando las masas populares se levantaron en Yemen, Egipto, Túnez y otras partes, Washington intervino para abortar el proceso apoyando en el poder a los más reaccionarios musulmanes pro-norteamericanos, dispuestos a servir a sus intereses, como el señor Mohamed Morsi, en Egipto; el gobierno derechista musulmán en Túnez; una pseudo transición en Yemen que perpetua la dictadura; intervención con terceros en Somalia; intervención en Sudán para dividir el parque petrolero del Jartum; y todos esto convirtió la ‘primavera árabe’ en un ‘invierno norteamericano’.

Por tanto, tenemos que entender que la frustración que dejó eso es impresionante, la gente siente que tenía en sus manos la posibilidad de democratizar sus países, crecían los movimientos democráticos, pero ¿qué pasó? Entra un señor Morsi pactando con el Fondo Monetario, haciendo el trabajo sucio en apoyo a la intervención en Siria; condenando a los palestinos y cerrando las fronteras, sirviendo a los intereses de Israel. Eso no es primavera, es  se llama contrarrevolución.

Es lo mismo en Túnez, con un gobierno que recibe subvenciones de Francia, un régimen pseudo musulmán que busca simplemente continuar la vieja política del gobierno anterior, sin ningún cambio, con un montón desocupados todavía caminando por las plazas.

Eso tiene sus resultados en esta gran ola reprotestas.

Hablamos de Pakistán ayer con más de cien mil personas protestando y quemando banderas. Pakistán ha sufrido más de quinientos bombardeos de los drones, matando familias enteras, supuestamente atacando los talibanes y forzando al gobierno títere pakistaní a lanzar  grandes campañas en las fronteras, desplazando a más de dos millones de pakistaníes que volvieron a asentarse en los suburbios de las grandes ciudades. Y se pueden ver los resultados en estas grandes protestas.

En otras palabras, sí es cierto que el detonante puede ser la desgraciada película contra el Profeta: pero atrás de eso, por la profundidad de la extensión de las protestas, no se puede explicar nada de la bronca, sino es en la continuación de las agresiones, la violencia, etc. Eso tiene sus raíces en la destrucción de la intervención imperial. Y hay que decirlo.

La intervención norteamericana y europea es para destruir, no están colonizando a estos países; no hay petroleras que estén ingresando en gran escala y extrayendo riquezas; no. Han fomentado grandes conflictos internos, hay destrucción de las economías, hay desplazamientos de todo un sector científico profesional productivo; lo que queda en Irak, lo que queda en Libia son bandas armadas, fundamentalistas, delincuentes, traidores, que vienen de Francia, Inglaterra; personas que tienen pocas raíces en el país, por eso es un caos total. Los períodos de Gadafi y de Al-Assad parecen paraísos frete a lo que queda ahora como producto de la intervención europea y norteamericana. Y frente a esta situación de desraizados, de armas circulando por todos lados, tenemos un caos total, un mundo de todos contra todos, y en ese contexto obviamente hay personas que utilizan las armas que le prestaron o regalaron los europeos y los norteamericanos y disparan contra ellos, disparan contra sus propios mentores.

La gente siente que esta película tiene alguna relevancia en su lucha porque no es simplemente una película realizada por unos mediocres, por un puñado de idiotas; todo el mundo musulmán y los inteligentes de afuera del mundo árabe entienden que hay una cultura profunda y extensa en Estados Unidos, que toca los más altos niveles, que es islamofóbico. Hollywood  nunca presenta a los árabes en imágenes favorables, siempre son playboys, asesinos, personas superficiales, monarcas corruptos, millonarios, etc. Esa es la imagen que sale de la principal fábrica de cine. Más allá tenemos a la Policía Federal que está interviniendo en cientos de de instituciones religiosas observando su aparece algún sospechoso; y ahora aparecen manifestaciones contra la construcción de una Iglesia musulmana en la ciudad de Nueva York, con una muchedumbre montando protestas para bloquear la  construcción de un centro cultural.

Es decir, esta película imbécil, sale y esta nutrida por una cultura dominante antimusulmana, de guerras externas antimusulmana, de una Presidencia y un Congreso que siempre toman partido por Israel contra todos los países musulmanes atacados por Israel, empezando por Palestina. Entonces uno no se tiene que preguntar por qué hay manifestaciones, sino que la pregunta es por qué demoraron tanto tiempo en lanzarse otra vez.

Debemos reconocer que últimamente hay un ciclo, hay dictaduras pro norteamericanas, hacia el 2010; Ben-Ali en Túnez, Mubarak en Egipto, y toda la mafia pro norteamericana. Después tenemos el primer levantamiento, que llaman la ‘primavera’, buscando la democracia como epicentro de sus reclamos políticos, reivindicaciones democráticas sociales y de bienestar social. Pero, Estados Unidos se mete en eso, el Fondo Monetario se mete en eso y entonces, se frustra la ‘primavera’, se bloquean las aspiraciones populares.

Después viene la reacción actual, el segundo round, donde el pueblo vuelve recargando sus baterías contra los nuevos cipayos, los nuevos títeres, los corruptos que entraron al poder que están comprados. Y ahora tenemos este segundo round, donde la primera respuesta de Obama es mandar marines para proteger las embajadas. O sea, una respuesta militar otra vez.

EChI: ¿Esto ayuda o perjudica a la reelección de Obama?

JP: Hay mucha confusión porque en primer instancia uno puede pensar que una agresión contra los norteamericanos podría provocar una ira contra el Presidente en el poder que permite –según ellos- eso que resultó en la muerte de un Embajador. Pero la respuesta de Romney fue la de un idiota, de culpar al gobierno por dar excusas para la protesta. Pero todo el mundo sabía que la declaración de la Presidencia no era a favor de los manifestantes, sino que era una forma de tratar de desinflar la protesta, entonces cayó en un vacío, criticado por su propio partido.

Entre los levantamientos y los fallos de Romney creo que uno y otro se neutralizan y por eso hasta ahora no veo ningún cambio en la intención de voto en relación con esta situación externa. Únicamente debemos decir que hay un pequeño aumento en los pseudo debates sobre política externa. Eso si hay, lo mencionan ahora, más allá de lo económico que es el epicentro de la campaña, ahora entra en la periferia de este debate qué hacer en política externa. Pero en los fundamentos, como los dos partidos apoyan la respuesta militar norteamericana, las guerras de Irak, los ataques a Afganistán, las amenazas a Irán, como hay un consenso entre republicanos y demócratas sobre la política imperialista, no creo que favorezcan a uno u otro los acontecimientos actuales.

EChI: La derecha acaba de ganar las elecciones en Holanda y ya se habla de la posible participación de la socialdemocracia en ese gobierno. Dos preguntas: ¿La derecha recupera Europa? ¿Es que hubo algún gobierno de izquierda en Europa?

JP: Hace mucho tiempo que hay un recambio entre la derecha tradicional y los socialdemócratas reciclados como neoliberales. Hay alternancia entre uno y otro.

Pero llamar a esto socialdemocracia que ha recortado los presupuestos, han privatizado industrias; es otra versión de la derecha. La ex socialdemocracia que apoyaba el Estado de bienestar social, aumentando los gastos sociales y protegiendo las condiciones sociales, han desaparecido.

Por eso uno tiene que decir que no existen gobiernos de izquierda. Antes eran de centro izquierda, coaliciones de socialistas, comunistas, en los años 70 y 80; algunos incluso eran gobiernos reformistas contra la derecha; pero eso ha desaparecido.

Los socialdemócratas ahora son indistintos de los derechistas, por eso ahora en Holanda se van a sentar juntos socialdemócratas y conservadores para ver cuánto van a recortar, es cierto que hay diferencia, unos quieren cortar poco y otros mucho, ambos quieren recortar las pensiones y subir la edad de jubilación, unos quieren un año y otros dos años; pero en definitiva están en la misma posición.

Por eso decimos que han desaparecido los gobiernos de centroizquierda en Europa, miremos  lo que pasó con José Luis Zapatero en España; con José Sócrates en Portugal; con Georgios Papandreu en Grecia, fueron desastrosos, fueron los que empezaron todo lo que se llama la política de austeridad, recortes y pactos con los bancos internacionales.

EChI: En Brasil sigue el escándalo denominado del mensalão (1), que hoy involucran al expresidente Lula. ¿Cómo se prevé que terminará esto?

JP: Hasta ahora, Lula muy astutamente, decía que no sabía lo que estaban haciendo sus principales asesores. Él aceptaba el financiamiento corrupto sin dar la impresión que estaba en conocimiento, era algo difícil de creer, como Lula siempre era una persona política que cuidaba sus recursos, pero parece que algunos de los involucrados puede cantar para tratar de mejorar su sentencia o su proceso judicial.

Pero en todo caso es difícil que empiecen un proceso judicial contra Lula si no hay algún testimonio concreto de los principales delincuentes y eso me parece difícil porque no tienen nada para ganar en caso de dar un testimonio así.

Lo mismo pasa con Rousseff, que también es muy astuta, está siguiendo una política neoliberal, privatizando, estimulando los flujos de gran capital extranjero, una política de la derecha tecnocrática y no tiene imagen de corrupta, ni en los centros de finanzas de San Pablo ni en el mundo exterior.

Entonces, este proceso judicial es parte de la política de competencia entre los diferentes partidos burgueses que utilizan la corrupción como un palo para pegarse uno a otro, porque no quieren entrar en conflicto sobre la política económica, sobre la que en realidad, están en acuerdo.

No creo que vaya a tocar a Lula y mucho menos a Rousseff, ambos van a quedar en segundo y tercer nivel en estos juicios contra los apoyantes y el financiamiento. Pero entre nosotros, es imposible creer que Lula no supiera de algunas de las trampas en las que estaban metidos sus apoyantes.

EChI: Estamos en el cierre, ¿hay algún tema que nos haya quedado por abordar?

JP: Hay dos temas. Primero, que el pueblo de España  ya entiende que no hay nada que decir en el Congreso, donde reinan los dos partidos grandes; y llama a un referéndum sobre las políticas neoliberales, sobre el desmantelamiento del Estado y los recortes sociales. Quieren ir al voto directo y obviamente el gobierno de Rajoy no va a permitir un referéndum porque el pueblo en este caso, por abrumadora mayoría va a rechazar la política reaccionaria. Pero un referéndum es una forma pacífica que permite al pueblo intervenir directamente y tomar una decisión sobre su condición humana   y sus condiciones políticas. Creo que es un buen camino. Pero ¿cómo imponerlo con un gobierno recalcitrante? Creo que hay que poner alguna fuerza, una huelga general indefinida reclamando el referéndum y ver qué pasa.

El otro tema grande es el conflicto entre China y Japón, donde hay un gran auge de nacionalismos de uno contra el otro, sobre algunas islas que no tienen ninguna utilidad económica, aunque dicen que alrededor de las islas hay gas, petróleo, etc.

Pero creo que en el grado que la crisis económica empieza a afectar a los países, el nacionalismo chauvinista es un instrumento útil para distraer la atención sobre el deterioro económico. Además, Estados Unidos está fomentando los conflictos con China y hoy en día, Obama anuncia un proceso en la Organización Mundial de Comercio contra las exportaciones de autos de China.

Creo que en el fondo lo que hay es una guerra económica disfrazada como problema territorial, y Japón está tomando partido con Estados Unidos para limitar el crecimiento de China y fomentar tensiones en Asia, con el fin de facilitar recuperar el poder militar y político de Estados Unidos.

EChI: Te agradecemos mucho este análisis, nos reencontramos el lunes.

JP: Muy bien, muchas gracias a CX36, hasta el lunes.

 

Notas:

(1) El escándalo de las mensualidades es el nombre dado a la crisis política sufrida por el gobierno brasileño en 2005. El término mensalão, popularizado por el diputado brasileño Roberto Jefferson en la entrevista que dio resonancia al escándalo, es el aumentativo de la palabra en ese idioma para «mensualidad», usada para referirse a un supuesto soborno pagado a varios diputados para que votaran a favor de los proyectos de interés del Poder Ejecutivo.

(*) Escuche en vivo los lunes a las 11:30 horas (hora local) la audición de James Petras por CX36, Radio Centenario desde Montevideo (Uruguay) para todo el mundo a través de www.radio36.com.uy

 

 

http://www.radio36.com.uy/entrevistas/2012/09/17/petras.html

martes, 13 de noviembre de 2012

[Huelga General 14N] Razones contra las sinrazones


Las disculpas para no hacer huelga no se sostienen


De cara a la huelga general del 14 de noviembre, habrás escuchado con toda seguridad los argumentos que algunas personas repiten como mantras para justificar su postura ante la huelga. Cuando una mentira se repite mil veces sigue siendo una mentira, aunque a base de repetirla haya quien se la empiece a creer. Cuando alguien necesita una justificación que sabe que es falsa para disculparse por actuar de cierta forma es muy probable que esa persona no tenga la conciencia tranquila.

Si estás en contra de la reforma laboral y las medidas económico-sociales que el gobierno del PP ha tomado pero indeciso, indecisa ante la huelga general, o si has decidido no participar en ella tomando tu decisión en base a alguno de estos argumentos a lo mejor te interesa analizarlos desde otro punto de vista:
  
«No hago huelga porque no me lo puedo permitir»

La reforma laboral supone una rebaja generalizada de los salarios, ya que permite el descuelgue de las empresas de los Convenios provinciales, que aseguran a los y las trabajadoras de un sector productivo el mismo salario. Si no puedes permitirte dejar de ganar el sueldo de un día, menos podrás permitirte que te bajen el sueldo permanentemente, que te despidan gratis, o que si tienes 10 años trabajados en una empresa tu indemnización por despido pase a ser de 18.900 euros a 7.845, por poner un ejemplo.

Al personal que trabaja en las diferentes Administraciones no sólo les congelan el salario por tercer año consecutivo sino que les han quitado la paga extra de diciembre; para el año que viene les quitarán la mitad de los días por asuntos propios (3) y los llamados «canosos». La paga extra viene a equivaler a 30 días y cada uno de los moscos es el equivalente a un día de salario ¿acaso esto sí te lo puedes permitir?

Acudir a tu puesto de trabajo el 14-N es (poco) pan para hoy y hambre para mañana.

 «La huelga no servirá para nada»
 
Todas las mejoras de las y los trabajadores se han conquistado históricamente a través de la lucha. Nadie nos ha regalado nada. Lo que si está demostrado que no sirve para nada es... no hacer nada. A la pregunta de si una huelga de un día será suficiente, la respuesta es que probablemente, no. Y algunas organizaciones sindicales, como la CNT, están por extenderla a más días. En cualquier caso, no debemos olvidar el día a día y que ante cualquier medida del Gobierno ésta debe ser contestada en la calle porque es el único sitio donde tenemos la fuerza suficiente como para defender nuestros derechos.

«La huelga no soluciona nada»

La huelga no es una solución, es el instrumento de presión más poderoso que hoy por hoy las y los trabajadores tenemos a nuestro alcance para hacer valer nuestros derechos ante una agresión totalmente injustificada. Por eso quien no se adhiere a una huelga perjudica gravemente al conjunto de los y las trabajadoras, incluido a sí mismo.

Si la presión que podemos ejercer a través de una huelga no fuera tan importante ¿de dónde proviene el empeño de las y los empresarios en que los y las trabajadoras no la secunden llegando a las amenazas y coacciones, que son delito? ¿Por qué motivo los medios de comunicación afines al gobierno tratan de desprestigiar la convocatoria de huelga? ¿Por qué la patronal exige y algunos partidos se están planteando legislar para limitar —eliminar— este derecho?

Con la huelga general se paraliza el proceso productivo dejando las empresas de obtener miles de millones de euros; los bancos paralizarán sus multimillonarias transacciones y el Estado no podrá ingresar importe alguno por ese día. Por cada euro que dejas de ingresar las empresas dejan, al menos, 33 euros de ganar.

Las pérdidas que se les ocasiona por huelgas es lo que les hace recapacitar y echarse para atrás en sus planteamientos iniciales.

«No estoy de acuerdo con los sindicatos oficiales, por eso no hago huelga»

Cierto que el sindicalismo oficial, de concertación y de despacho, es a todas luces cómplice de la situación y que, incluso, la llamada «Cumbre Social», una de las convocantes de la huelga, parece más una puesta en escena de intereses políticos de carácter partidista que otra cosa.

Todo lo que se diga de estos sindicatos es poco y desde CNT lo hemos denunciado en múltiples ocasiones.

Cuando un Sindicato para sostenerse necesita del dinero del Estado y del Capital no sirve como instrumento de defensa de las y los trabajadores y lo que hay que hacer es darle la espalda o, quienes prefieran seguir, tratar de que cambien de actitud.

Este es el caso de ahora, la presión social de la calle, tomada por la ciudadanía y la movilización de los Sindicatos combativos, ha obligado al sindicalismo oficial a convocar una huelga para no verse desbordados.

En efecto, el sindicalismo de clase estaba en negociaciones para convocar una huelga general al margen de la llamada «Cumbre Social» y son estos y no otros los auténticos convocantes de la huelga del 14-N.

«Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera: Yo quiero ir a trabajar porque si hago huelga me descuentan el salario de ese día»

No hay libertad como tal; es una libertad condicionada porque te están coaccionando con una penalización económica. La libertad es otra cosa, es no verte obligado, obligada a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios a cambio del sueldo de un día. Renunciar a derechos laborales históricos como la negociación colectiva, el desempleo, la jubilación, la asistencia sanitaria universal o la educación gratuita por un puñado de euros es venderlos realmente barato. Todo lo que nos dejemos quitar ahora, costará mucho tiempo volver a recuperarlo.

«Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera. Yo quiero ir a trabajar porque en mi empresa si haces huelga te miran mal y si luego hay que despedir a alguien seguro me despedirán a mí en vez de a otr@»

No hay libertad porque te están coaccionando con posibles represalias o con el despido. La libertad es otra cosa, es no verte obligado, obligada a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios renunciando a tu derecho constitucional a la huelga por miedo.

De cualquier forma, la mejor manera de que no te despidan es afiliándote a un sindicato que practique la acción directa, que deje la resolución de los problemas en las y los trabajadores mismos, lejos de los profesionales de despacho y componenda, y que practique la solidaridad. Es decir, afiliándote a la CNT.

«La huelga tiene que ser indefinida, si no yo no la hago»

Es improbable que una persona realmente dispuesta a secundar una huelga indefinida no estuviese dispuesta a secundar una huelga general de un día. Por eso, quienes usan este latiguillo en realidad no quieren hacer huelga y ponen como excusa una supuesta radicalidad que no tienen: Ni paran en huelgas sectoriales alegando que tienen que ser generales y cuando éstas lo son, alegan que deben ser indefinidas. Es de suponer que si algún día son indefinidas digan que lo que hay que hacer es la revolución.

«Los piquetes presionan a la gente, obligándola a que haga huelga. L@s trabajador@s son libres de ir a trabajar un día de huelga»

Si la libertad realmente tuviera tantos defensores nos iría bastante mejor de lo que nos va. En la mayoría de los casos quienes mantienen esa postura ocultan o defienden las coacciones y amenazas con que muchas empresas tratan de impedir a las y los trabajadores ejercer su derecho constitucional a la huelga y aceptan alegremente como algo normal que éstos se vean obligados a someterse al chantaje acudiendo a sus puestos de trabajo por miedo a perder sus empleos o el favor de sus jefes.

Los piquetes históricamente impedían que los empresarios contrataran personal para cubrir los puestos de los huelguistas y en la actualidad tratan de garantizar el derecho a huelga de aquellos que por presiones de las empresas no pueden ejercerlo. Los piquetes informativos apelan a la responsabilidad de las y los trabajadores, les informan de sus derechos, de los motivos de la huelga, y de las consecuencias negativas que tiene acudir ese día a sus puestos de trabajo. Los piquetes informativos están reconocidos legalmente, tienen y pueden ejercer su derecho a informar los días de huelga.

Recordemos además que el derecho al trabajo está reconocido en la Constitución también los días en los que no hay Huelga General aunque al gobierno no le interese lo más mínimo garantizar su cumplimiento y que también es un derecho fundamental de las y los trabajadores que ya están siendo despedidos como consecuencia de una reforma laboral injusta.

«Con las huelgas no se consigue nada» (Pero en caso de que se consiga algo, no renunciaré a ello)

Las jornadas de 8 horas diarias o 40 semanales, la prestación por desempleo, el salario mínimo, la negociación colectiva, las vacaciones pagadas, la indemnización por despido, el permiso por maternidad o cualquiera de nuestros derechos actuales son condiciones de trabajo que las y los trabajadores de hace 100 años desconocían por completo, y no se consiguieron precisamente a base de ejercer la «libertad para ir a trabajar» un día de huelga. Pese a ello no se tiene noticia de que ninguna, ningún esquirol haya renunciado a ellos. Curiosa moral esta la de criticar lo que se hace pero beneficiarse, a la vez, de ello sin rechistar.

Si se consigue hacer al gobierno rectificar y no aplicar ni la reforma laboral ni los recortes sociales y económicos que a todos y todas nos afecta y perjudica las y los esquiroles no habrán hecho nada por conseguirlo pero se beneficiarán del esfuerzo colectivo. Para ellas y ellos esto debe de tener mucha lógica, para el resto ninguna. Este parasitismo laboral convierte en insolidarios, insolidarias y egoístas a quienes lo practican y deberían preguntarse si ese es el tipo de sociedad que quieren para sus hijos e hijas, una sociedad donde nadie aporta nada por temor a que otros y otras se aprovechen del esfuerzo, creando una sociedad enferma.

«Soy funcionari@. El gobierno sale ganando si hacemos paro porque deja de pagar salarios»

Con los recortes y la privatización de los servicios públicos y el deterioro de las condiciones laborales de funcionarias, interinos y personal laboral de la administración pública tenemos motivos más que suficientes para secundar la huelga general, además de por solidaridad con el resto de trabajadores. Una paralización de la Administración Pública (oficinas, escuelas, hospitales, transporte, etc) da sensación de paro total, cosa importante porque hace que cientos de miles de personas se queden en casa dejando las calles vacías, cosa que impresiona.

Cuando se argumenta que el Gobierno ahorraría en salarios se está reconociendo de facto el criterio de que las personas que trabajan en la Administración Pública no son productivas, que no generan ingresos y que, por tanto, sobran ya que el criterio que prima sobre todas las cosas hoy en día es el productivo. Hacen, además, el juego al propio Gobierno y a los sectores privados que quieren hacerse con los servicios públicos para hacer negocios con ello.

Cuando se mira al trabajo público con criterios económicos se olvida que la sanidad, la educación, los servicios sociales son esenciales en nuestras vidas porque es a través de ellos como se mide la calidad de vida, el bienestar de una sociedad Además, mira a tu alrededor: padres, madres, hermanos, hijas, familiares, amigas, vecinos, alumnos... ¿seguro que algo que afecta al 99% de la población no va contigo?

«Soy autónom@, a mí la reforma laboral no me afecta»

Un menor salario y unas peores condiciones laborales para la mayoría de las y los clientes y usuarios de un pequeño comercio o empresa de servicios implica casi con toda seguridad un empeoramiento de las suyas, ya que nadie consume más ni contrata más servicios si bajan sus ingresos o si tiene miedo a perder su trabajo.

La mayoría de las y los trabajadores autónomos pueden repartirse el trabajo en otras jornadas sin que les afecte enormemente secundar un día de huelga. Para los pequeños comerciantes abrir un día de huelga no supondrá una diferencia significativa ni una mejora sustancial en su pequeño negocio. Ni siquiera les procurará los ingresos de un día normal ya que el 14-N también hay convocada una huelga de consumo. Sin embargo, muchos de sus clientes valorarían positivamente su solidaridad al secundar la huelga del 14-N.

En lugar de abrir un día que pocos van a comprar y muchos van a decidir no volver a hacerlo en establecimientos esquiroles puedes colocar en tu tienda un cartel que diga:

«Estimado cliente, en solidaridad con las y los trabajadores asalariados este comercio ha decido cerrar el día 14 de noviembre por Huelga General. Creemos que la reforma laboral y los recortes sociales perjudican a la mayoría de nuestros clientes y a sus familias. Las grandes superficies abrirán, por ello le sugerimos que tenga en cuenta como consumidor a los establecimientos solidarios con los derechos de la mayoría. El día 15 estaremos de nuevo a su disposición. Disculpen las molestias.»

«Estoy en paro, no puedo hacer huelga» o «Hay 6 millones de parad@s deseando trabajar, la huelga es para los que se la pueden permitir»

Si estás en situación de desempleo la reforma laboral y los recortes sociales te afecta tanto o más que a los demás. Aunque algunos políticos se han atrevido a utilizarte como excusa para agredir los derechos del conjunto de las y los trabajadores lo cierto es que esta reforma laboral, como la propia patronal ha reconocido «no creará empleo a corto plazo» y «las cifras de paro se incrementarán durante 2013» por lo que es cuestionable que vaya a contribuir a mejorar en algo tu situación.

Sabemos que el objetivo de la reforma laboral no es crear empleo sino sustituir empleo estable y con derechos por un empleo cada vez más precario pero que ofrezca unos datos de afiliación a la Seguridad Social que el gobierno pueda emplear para afirmar que hay menos paro. La calidad de vida de las y los trabajadores no aparece reflejada en esas estadísticas. Por eso ahora se cuestiona tu derecho a percibir una prestación por desempleo y se te culpabiliza por tu situación de parado, de parada, obligándote a realizar trabajos forzados (en beneficio de la comunidad, los llaman) y negándote la prestación por desempleo que te corresponde por derecho si rechazas tres ofertas de empresas de trabajo temporal (que ahora podrán actuar como oficinas del INEM) por muy precarias y mal remuneradas que sean, por poco que se ajusten a tu perfil profesional o por lejos que se encuentren de tu casa.

Además, si tienes finalmente la «suerte» de que una empresa te contrate tras un periodo de prueba de un año podrán volver a despedirte y no tendrás derecho a una indemnización. Gracias a la reforma laboral ha quedado instaurado el despido libre.

Durante la huelga se insiste mucho en que todas las personas tienen derecho a acudir, si así lo desean, a sus puestos de trabajo. Como sabes por experiencia, el resto de los días nadie se preocupa demasiado por garantizar a más de cinco millones de personas el derecho al trabajo que la propia Constitución les reconoce.

Un día de huelga general las y los trabajadores en activo tienen la posibilidad de secundarla no acudiendo a sus puestos de trabajo, pero una huelga activa admite mucha más participación que esa y todos y todas las trabajadoras en situación de desempleo pueden y deben sumarse a ella defendiendo junto al resto los derechos de todos y todas.

Como trabajador, trabajadora en situación de desempleo puedes participar en la huelga de consumo no comprando, ni contratando ningún servicio, no circulando ni repostando, no utilizando el transporte ni otros servicios públicos que no sean de emergencia. Puedes participar reduciendo al máximo tu consumo de teléfono, agua, gas y electricidad.

Puedes participar en los piquetes informativos de los sindicatos u otras organizaciones sociales, en las campañas de información y otras actividades que promueven las asambleas de barrio del estilo 15M; puedes incluso visitar tu último puesto de trabajo, saludar a tus antiguos compañeros y tratar de concienciarles de lo importante que es esta huelga y de explicarles cómo esta reforma laboral les perjudica tanto como a ti.

Usa todo tu potencial, tu inteligencia y tu alegría para defender unos derechos que son tuyos y que son de todos. Si no luchas por ellos, nadie lo hará por ti.

«Ya, pero este gobierno tiene mayoría absoluta, la gente les ha votado y por tanto pueden hacer lo que quieran. Que yo haga huelga no cambiará nada»

Los votos recibidos en unas elecciones no legitiman a un gobierno para lanzar un ataque tan brutal a los derechos de la mayoría de la ciudadanía. Además aspectos esenciales de la reforma laboral y del resto de medidas económico-sociales como puede ser el abaratamiento del despido y la entrega de miles de millones de euros para tapar agujeros de la banca no aparecen en el programa electoral del PP y por tanto NADIE los ha votado.

La eliminación de la paga extra de diciembre a los funcionarios, la congelación salarial para el 2013 y la merma en sus derechos (la mitad de días por asuntos propios, pérdida de salarios si coges la baja médica, aumento jornada, etc) tampoco era algo sabido.

La subida del IVA, que castiga a las personas con menos ingresos que pagan en impuestos lo mismo que el que tiene ingresos elevados, era algo que dijeron por activa y por pasiva que no sólo no iban a hacer sino que iban a bajarlos. Varios representantes de este partido negaron públicamente tanto durante la última legislatura como durante su campaña electoral que fueran a abaratar o a facilitar el despido.

La participación ciudadana en la vida política de un país no se limita a votar cada cuatro años; esta visión reduccionista de la democracia es potenciada desde muchos órganos de poder para que la gente delegue continuamente en profesionales, obviando que nadie mejor nosotros y nosotras sabemos cuales son nuestros problemas y cuales son nuestras prioridades.

«El país no está para huelgas»

Para lo que no está el país es para una reforma laboral y unos recortes sociales que no solucionarán el problema del desempleo y provocará despidos y más precariedad en los nuevos contratos,así como un empobrecimiento de la sociedad.

Para lo que no está el país es para que nuestras familias sigan perdiendo poder adquisitivo porque todo sube mientras nuestros salarios bajan.

Para lo que no está el país es para que más familias sean desahuciadas de sus casas para salvaguardar el negocio sucio de los bancos y de las inmobiliarias.

Para lo que no está el país es para que las y los trabajadores asalariados paguemos proporcionalmente más impuestos que empresarios y grandes fortunas.

Para lo que no está el país es para que las diferentes iglesias sigan sin autofinanciarse, no pague impuestos como el IBI (que las y los trabajadores sí pagamos) ni para que siga recibiendo cientos de millones de euros de las arcas públicas.

Para lo que no está el país es para que los partidos, sindicatos y patronales sigan sin auto-financiarse, no paguen impuestos como el IBI, tengan sus locales en edificios públicos, monopolicen la formación de parados (que no sirve para reciclar a los trabajadores) y sigan recibiendo cientos de millones de euros que pagamos entre todos y todas.

Para lo que no está el país es para más rescates a la banca con dinero público y ningún impuesto sobre sus actividades.

Para lo que no está el país es para recortar en investigación y despedir científicos, ni para que las y los jóvenes mejor formados tengan que irse al extranjero en busca de una oportunidad de futuro.

Para lo que no está el país es para más recortes ni más privatización de nuestra Sanidad y Educación públicas mientras el 80% de las empresas del IBEX-35 opera en paraísos fiscales.
Para lo que no está el país es para pagar visitas del Papa; aeropuertos sin aviones; circuitos de Fórmula 1; proyectos fallidos de Juegos Olímpicos; estaciones de AVE sin viajeros; despliegues de tropas en Afganistán ni otros gastos militares desmesurados; tramas de corrupción y privilegios de la familia real, de políticos, de sindicalistas y de altos cargos.

El país no está para ninguna de esas cosas y la huelga general es nuestra única manera de decir BASTA YA.

El 14N... ¡¡A por todas!!

viernes, 9 de noviembre de 2012

Bakunin y el cristianismo


    Primeramente es la rebelión contra la tiranía del fantasma supremo de la teología, contra Dios. Es evidente que en tanto tengamos un amo en el Cielo, seremos esclavos en la Tierra. Nuestra razón y nuestra voluntad serán igualmente anuladas. En tanto que creamos deberle una obediencia absoluta, y frente a un dios no hay otra obediencia posible, deberemos por necesidad someternos pasivamente y sin la menor crítica a la santa autoridad de sus intermediarios y de sus elegidos: mesías, profetas, legisladores, divinamente inspirados, emperadores, reyes y todos sus funcionarios y ministros, representantes y servidores consagrados de las dos grandes instituciones que se imponen a nosotros como establecidas por Dios mismo para la dirección de los hombres: de la Iglesia y del Estado. Toda autoridad temporal o humana procede directamente de la autoridad espiritual o divina. Pero la autoridad es la negación de la libertad. Dios, o más bien la ficción de Dios, es, pues, la consagración y la causa intelectual y moral de toda esclavitud sobre la Tierra, y la libertad de los hombres no será completa más que cuando hayan aniquilado completamente la ficción nefasta de un amo celeste.

      [...]

   Es el gran mérito del cristianismo haber proclamado la humanidad de todos los seres humanos, comprendidas entre ellos las mujeres, la igualdad de todos los hombres ante la ley. Pero ¿cómo la proclamó? En el Cielo, para la vida futura, no para la vida presente y real, no sobre la Tierra. Por otra parte, esa igualdad en el porvenir es también una mentira, porque el número de los elegidos es excesivamente restringido, como se sabe. Sobre ese punto, los teólogos de las sectas cristianas más diferentes están unánimes. Por tanto la llamada igualdad cristiana culmina en el más evidente privilegio, en el de algunos millares de elegidos por la gracia divina sobre los millones de perjudicados. Por lo demás, esa igualdad de todos ante Dios, aunque debiera realizarse para cada uno, no sería más que la igual nulidad y la esclavitud igual de todos ante un amo supremo. El fundamento del culto cristiano y la primera condición de salvación ¿no es la renunciación a la dignidad humana y el desprecio de esa dignidad en presencia de la grandeza divina? Un cristiano no es un hombre, porque no tiene la conciencia de la humanidad y porque, al no respetar la dignidad humana en sí mismo, no puede respetarla en otro y no respetándola en otro, no puede respetarla en sí. Un cristiano puede ser un profeta, un santo, un sacerdote, un rey, un general, un ministro, un funcionario, el representante de una autoridad cualquiera, un gendarme, un verdugo, un noble, un burgués explotador o un proletario subyugado, un opresor o un oprimido, un torturador o un torturado, un amo o un asalariado, pero no tiene el derecho a llamarse hombre, porque el hombre no es realmente tal más que cuando respeta y cuando ama la humanidad y la libertad de todo el mundo, y cuando su libertad y su humanidad son respetadas, amadas, suscitadas y creadas por todo el mundo.



(MIJAIL BAKUNIN, Dios y el Estado, 1871)

jueves, 8 de noviembre de 2012

La Mujer


Alfredo Calderón 

Tierra y Libertad

(29 de diciembre de 1904)

La he visto en el Norte, encorvada sobre el surco, labrando el suelo con ansias y afanes de bestia. La he visto en el Mediodía celada, reclusa, esclava de los prejuicios sociales, objeto para su dueño de lujo y sensualidad. En el taller se la oprime y se la seduce. En la fábrica se la explota y apenas se le paga. Se aprovecha su miseria para deshonrarla, y se la menosprecia después. Engañarla vilmente es para el hombre gran victoria de la que se ufana. Más razonable, más dulce, más sumisa, soporta en las clases inferiores de la sociedad toda la pesadumbre de la vida: al padre holgazán, al marido borracho, al hijo díscolo e ingrato. La señorita de nuestra triste burguesía aguarda resignada al varón que ha de asegurar su porvenir librándola de la indigencia. La dama del gran mundo reina en una corte de convención, sobre un trono de talco, ajena a todo lo que eleva y ennoblece la existencia, rodeada de una atmósfera malsana de elegante frivolidad.

¡Y decís que la habéis emancipado! ¡Y aseguráis que el Mesías ha venido también para ella! No, la hora de su emancipación no ha llegado todavía; su Mesías aún está por venir. Vosotros, hombres de fe, ¿que habéis hecho, sino persuadirla de lo irremediable de su servidumbre, hacerla adorar sus cadenas, nutrir sus almas con las creencias destinadas a eternizar su cautiverio? Vosotros, revolucionarios, ocupados en hacer y deshacer constituciones, ¿cómo no habéis pensado en que toda libertad será un fantasma mientras viva en la esclavitud la mitad del género humano?

¡Y luego las matan! Ya se ve, ¡las quieren mucho! En este país ultracatólico y protohidalgo, el asesinato de la mujer se va erigiendo ya en costumbre. Tener novio es, para una mujer del pueblo, peligro mortal. No puede una mujer defender su honor contra las brutales exigencias de un macho imperioso o rechazar las asiduidades de un importuno o cansarse de los galanteos de un imbécil sin gravísimo riesgo de muerte. Para los galanes que ahora se estilan, la dama de sus preferencias está obligada a soportarlos o morir. A esta especie de crímenes pasionales se les llama homicidios por amor… ¡Por amor! ¡Singular amor es ese que no procura el bien del objeto amado sino que le destruye o aniquila! ¡Amor sin generosidad, sin grandeza, sin sacrificio; que no sabe sufrir, ni inmolarse, ni perdonar; pasión de fiera, apetito de bestia, mezcla impura de concupiscencia y soberbia!

Matar es nuestro lema. Matamos por Dios, matamos por el orden, matamos por cariño. ¡Qué especie de raza es esta raza nuestra en la que la religión se hace fanatismo, la política corrupción y hasta el amor, el santo, el divino amor, padre de la vida, se convierte en asesinato!