sábado, 8 de septiembre de 2018

1968, el Mayo francés


Por FRANCISCO J. CUEVAS NOA

Los acontecimientos de mayo y junio de 1968 en Francia pusieron de nuevo al anarquismo en la escena política después de un periodo durante el cual muchos habían considerado al movimiento como muerto. Esta rebelión empezó humildemente. Expulsados por las autoridades de la universidad de Nanterre en París por actividades contra la guerra en Vietnam, un grupo de anarquistas (entre los cuales estaba el conocido Daniel Cohn-Bendit, Dani el Rojo) convocaron enseguida una manifestación. La llegada de 80 policías enfadó a muchos estudiantes, que dejaron sus estudios para unirse a la lucha y expulsar a los policías de la universidad.

Inspirados por este apoyo, los anarquistas tomaron el edificio de la Administración e invocaron un debate de masas. La ocupación se extendió, Nanterre fue rodeada por la policía, y las autoridades cerraron la universidad. Al día siguiente los estudiantes de Nanterre se concentraron en la Universidad de La Sorbona, en el centro de París. La presión de la policía continuó y la detención de más de 500 personas causó el descontento que dio comienzo a cinco horas de lucha callejera.

La prohibición total de manifestaciones y el cierre de la Sorbona hizo salir a miles de estudiantes a la calle. La creciente violencia policial provocó la construcción de barricadas. El 7 de mayo una manifestación de 50 mil personas contra la policía se transformó en una batalla que duró todo el día en los callejones del Barrio Latino. El gas lacrimógeno de la policía fue contestado con cócteles molotov y con el canto de Viva la Comuna de París.


Al llegar el 10 de mayo, manifestaciones masivas y continuadas forzaron al ministro de Educación a entrar en negociaciones. Pero en las calles habían aparecido barricadas y los obreros se unían a los estudiantes. Los sindicatos condenaron la violencia policial. Manifestaciones masivas por todo el país culminaron el 13 de mayo con un millón de personas en las calles de París. Los estudiantes tomaron La Sorbona y formaron una asamblea de masas para difundir la lucha. De pronto las ocupaciones se difundieron a cada universidad de Francia. Desde La Sorbona llegaba una enorme cantidad de propaganda a los centros de enseñanza y las fábricas de toda Francia.

El 14 de mayo los obreros de Sud-Aviation encerraron con llave a la dirección en sus oficinas. Al día siguiente ocurrió lo mismo en las fábricas de Cleon-Renault, Lockhead-Beauvais y Mucel-Orleáns. Esa noche fue ocupado el Teatro Nacional en París como asamblea permanente para el debate de masas. Después, la fábrica más grande de Francia, Renault-Billancourt, fue ocupada. El fin de semana del 19 de mayo 122 fábricas estaban ocupadas. El día siguiente, la huelga y las ocupaciones se generalizaron con unos seis millones de personas comprometidas. Los impresores dijeron que no querían que hubiese un monopolio informativo en la televisión y en la radio, y decidieron publicar periódicos. Los ocupantes de La Sorbona se prepararon para juntarse enseguida a los huelguistas de Renault, y encabezados por banderas anarquistas rojas y negras se dirigieron hasta la fábrica ocupada.


El 24 de mayo, los anarquistas organizaron una gran manifestación. La policía protegió los edificios del Gobierno, pero la Bolsa no estaba protegida y fue incendiada. Algunos manifestantes intentaron la ocupación de los edificios de Finanzas y Justicia, pero fueron frenados por grupos de partidos de izquierda. Fue el momento en que el movimiento huelguista controló más centros de poder, pero la falta de información y coordinación impidió el triunfo sobre el gaullismo.

Con el crecimiento de las manifestaciones y ocupaciones, el Estado se preparó para utilizar todo su poder y controlar la rebelión. Clandestinamente, los militares más importantes prepararon a 20.000 soldados leales para desplegarlos en París. La policía ocupó centros de comunicaciones como las estaciones de televisión y correos. El lunes, 27 de mayo, el Gobierno garantizó un aumento del 35% del salario mínimo. Al llegar el 5 de junio la mayoría de las huelgas se habían terminado, y las huelgas que continuaron después de esta fecha fueron sofocadas con operaciones militares.

Aunque el Mayo del 68 francés no fue una rebelión exclusivamente de carácter anarquista, sí demostró la gran capacidad de autogestión de las masas, y muchos de los principios del anarquismo se mostraron como viables en la práctica en la época contemporánea.

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