sábado, 20 de noviembre de 2010

Sin Jefes

[Recordaremos un escrito de Ricardo Flores Magón, para el número 181, en el periódico Regeneración (del 21 de marzo de 1914) que hablaba sobre la nula necesidad de los gobiernos. Ya que se está celebrando el Primer Centenario de la Revolución Mexicana, convendría recordar algunas figuras históricas que con el tiempo han sido casi (he dicho casi) olvidadas. Aunque los líderes revolucionarios populares más significativos fueron Emiliano Zapata y Pancho Villa, los hermanos Flores Magón y el PLM también tuvieron una gran importancia, aunque durante mucho tiempo se les hubiese denostado como si hubiesen sido defensores de los intereses estadounidenses en la llamada Rebelión de Baja California o de formar parte de un plan anexionista en beneficio de los EEUU, cuando los gringos apoyaron a otros. El patriotismo de algunos los ciega y no ven más allá...]

Querer jefes y querer al mismo tiempo querer ser libre, es querer un imposible. Hay que escoger de una vez una de dos cosas: o ser libres, enteramente libres, negando toda autoridad, o ser esclavos perpetuando el mando del hombre sobre el hombre.

El jefe o gobierno son necesarios solamente bajo un sistema de desigualdad económica. Si hoy tengo más que Pedro, temo, naturalmente que Pedro me agarre por el cuello y me quite lo que él necesite. En este caso necesito que un gobernante o jefe me proteja contra los posible ataques de Pedro; pero si Pedro y yo somos iguales económicamente; si los dos tenemos la misma oportunidad de aprovechar las riquezas naturales, tales como la tierra, el agua, los bosques, las minas y demás, así como la riqueza creada por la mano del hombre, como la maquinaria, las casas, los ferrocarriles y los mil y un objetos manufacturados, la razón dice que sería imposible que Pedro y yo nos agarrásemos por los cabellos para disputarnos cosas que a ambos nos aprovechan por igual, y en este caso no hay necesidades de tener un jefe.

Hablar de jefe entre iguales es un contrasentido, a no ser que se trate de iguales en servidumbre, de hermanos de cadenas, como somos actualmente los trabajadores.

Muchos son los que dicen que es imposible vivir sin jefe o gobierno, si son burgueses los que tal cosa dicen, les concedo razón, porque temen que los pobres se les echen al cuello y les arrebaten la riqueza que amasaron haciendo sudar el trabajo; pero ¿para qué necesitan los pobres al jefe o al gobierno?

En México hemos tenido y tenemos centenares de pruebas de que la humanidad no necesita de jefes o gobierno sino en los casos que no hay igualdad económica. En los poblados o comunidades rurales, los habitantes no han sentido la necesidad de tener un gobierno. Las tierras, los bosques, las aguas y los pastos han sido, hasta fecha reciente, la propiedad común de los habitantes de la comarca. Cuando se habla de gobierno a esos sencillos habitantes, se echan a temblar porque gobierno, para ellos, era lo mismo que verdugo; significaba lo mismo que tiranía. Vivían felices en su libertad, sin saber en muchos casos ni siquiera el nombre del Presidente de la República y solamente sabían que existía un gobierno cuando los jefes militares pasaban por la comarca en busca de varones que convertir en soldados, o cuando el recaudador de rentas del gobierno hacía sus visitas para cobrar impuestos. El gobierno era, pues para una gran parte de la población mexicana, el tirano que arrancaba de sus hogares a los hombres laboriosos para convertirlos en soldados, o el explotador brutal que iba a arrebatarles el tributo en nombre del Fisco.

¿Podían sentir esas poblaciones la necesidad de tener un gobierno? Para nada lo necesitan, y así pudieron vivir cientos de años, Hasta que les fueron arrebatadas las riquezas naturales para provecho de los hacendados colindantes. No se comían unos a los otros, como temen que ocurra los que solamente han conocido el sistema capitalista en que cada ser humano tienen que competir con los demás para llevar a los débiles, como ocurre bajo la civilización capitalista, en que los más bribones, los más codiciosos y los más listos tienen dominados a los honrados y los buenos. Todos eran hermanos en esas comunidades; todos se ayudaban, y sintiéndose todos iguales, como lo eran realmente, no necesitaban que autoridad alguna velase por los intereses de los que tenían, temiendo posibles asalto de los que no tenían.

En estos momentos ¿para qué necesitan el gobierno las comunidades libres del Yaqui, o las de Durango, del Sur de México y de tantas otras regiones en que los habitantes han tomado posesión de la tierra? Desde el momento en que se consideran iguales, con el mismo derecho a la madre tierra, no necesitan un jefe que proteja privilegios en contra de los que no tienen privilegios, pues todos son privilegiados.

Desengañémonos, proletarios: el gobierno solamente debe existir cuando hay desigualdad económica. Adoptad, pues, todos, como guía moral, el Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911.

RICARDO FLORES MAGÓN

viernes, 19 de noviembre de 2010

Kropotkin sobre México revolucionario

[Ya que mañana se recordará el centenario de la primera de las grandes revoluciones del siglo XX, la Revolución Mexicana. Un hecho que acarreó varias esperanzas, pero que terminó siendo frustado por sus consiguientes gobiernos, hasta el día de hoy (Madero, Huerta, Carranza, Obregón, Calles, Cardenas, el PRI, el PAN...). En su momento, en el seno del mismo movimiento anarquista mundial hubo diferentes puntos de vista sobre el carácter libertario o no de la revolución. Mientras los franceses de Temps Nouveaux cuestionaban todo lo que decían los méxicanos de Regeneración que tenían el apoyo de la IWW, en ese momento intervino Kropotkin...]

[Una anécdóta que me llama la atención ocurrió cuando el ex dictador Porfirio Díaz abandonó México para su exilio parisino, en el trayecto quiso arribar en la costa gallega, pero los obreros de Vigo se lo impidieron. En España también hubo posturas enfrentadas, pero como los libertarios estadounidenses, cubanos y británicos, los españoles apoyaron, en todo lo que pudieron, a los «magonistas». Pero, lamentablemente, la verdadera triunfadora de la revolución fue la burguesía mexicana o clase media, campesinos y obreros solamente sirvieron simplemente de comparsa, y «carne de cañon», de los diferentes caudillos militares.]
Carta de P. Kropotkin a Jean Grave

Hay en el norte de México un movimiento revolucionario bastante serio entre los campesinos, que el gobierno republicano no es capaz de dominar.

Hay expropiaciones contra los señores llevadas a cabo por colonos indígenas. Se libran de tiempo en tiempo batallas, y no es solamente Regeneración quien habla de estas batallas. Se me envían de Los Ángeles varios periódicos mexicanos, de diversas opiniones, marcándoseme los pasajes concernientes a encuentros entre las tropas del gobierno y los insurgentes, encuentros que los hay a cada momento y no siempre resultan en favor de los primeros.

Refriega sería tal vez el término más correcto para designar estos encuentros, pues la palabra «batalla» debe aplicarse a encuentros entre fuerzas más numerosas. Pero sería formarse una idea absolutamente falsa de lo que son todos los movimientos agrarios, comprendiendo en ellos los de julio y agosto de 1789, si no se quisiera ver que el movimiento del norte de México tiene el carácter que todas las insurrecciones campesinas han tenido siempre.

Esto me explica por qué algunos amigos están desilusionados de la revolución mexicana.

Como tantos otros amigos italianos, rusos, etc., etc., ellos han soñado probablemente con campañas garibaldinas, y no han encontrado tal cosa en México. En las planicies, en las campiñas apacibles, se desconfía (y con razón) de los extranjeros, y —de tiempo en tiempo— ya aquí, ya a veinte leguas al este o al sur o al norte de este lugar, con siete u ocho días de intervalo, otra aldea ataca a los explotadores y se apodera de la tierra. Después, veinte o treinta días más tarde, llega un destacamento de soldados del «orden» que ejecuta a los rebeldes, quema la aldea, y, en el momento en que regresa «victorioso», cae en una emboscada de la cual no escapa sino dejando a la mitad de los soldados muertos o heridos.

He aquí lo que es un movimiento campesino. Y es evidente que si unos jóvenes llegaron soñando con una campaña garibaldina, llenos de entusiasmo militar, sólo encontraron desaliento. Rápidamente allí se dieron cuenta de su inutilidad.

Desgraciadamente nueve de cada diez (o tal vez el noventa y nueve por ciento) de los anarquistas, no conciben la Revolución sino en la forma de combates en las barricadas o de expediciones triunfales garibaldinas.

Imagino la decepción de los jóvenes italianos o franceses que conocen «la revolución» a través de los libros y de los poemas de los burgueses revolucionarios, si hubiesen venido en 1904, durante los levantamientos campesinos en Rusia. Hubiesen regresado con «asco», ellos que soñaban con batallas, asaltos a bayoneta y todo el ambiente guerrero de la garibaldina Expedición de los Mil.

Y sin embargo, hoy que tenemos la descripción detallada de este movimiento, del que socialdemócratas y anarquistas no tenían ni la menor idea, y que nadie entre ellos, sostuvo, ni de lejos ni de cerca («Esperen la señal de un levantamiento general», les decían estos intelectuales), hoy que tenemos encuestas documentadas sobre este movimiento, vemos qué inmensa importancia tuvo para el desarrollo del movimiento revolucionario de 1905 y 1906.

¿Pero qué? ¿No habrían tenido las mismas decepciones, si hubieran venido a Siberia, mientras que tres mil kilómetros del Transiberiano estaban en huelga, y que el Comité de Huelga, tratando de igual a igual con Linevich, el comandante de un ejército de quinientos mil hombres, hacía un soberbio esfuerzo para repatriar en un mes a ciento cincuenta mil hombres?

Y —para nosotros— esta huelga sin hechos de armas, esta expropiación del Estado (al que pertenecía el ferrocarril) esta organización espontánea de millares de ferroviarios a lo largo de varios miles de kilómetros, ¿no fue una formidable lección de historia?, —que hasta este día ningún anarquista aún ha relatado a los trabajadores franceses en toda su simpleza y todo su significado profético— como nadie supo contar el 1789-1793 campesino, en toda su simpleza íntima, sin quepis, sin cinturones rojos, pero más eficaz que los quepis y los cinturones.

P. Kropotkin (abril, 1912).


martes, 16 de noviembre de 2010

AUTOGESTIÓN








Por Ángel J. Cappelletti

Si algún concepto Práctico y operativo pudiera sintetizar la esencia de la filosofía social del anarquismo, éste seria el de la autogestión. Así como el mismo Proudhon, que utilizo por vez primera el termino anarquismo, dándole un sentido no peyorativo y usándola para designar su propio sistema socioeconómico y político, pronto prefirió sustituirla por otra (mutualismo, democracia industrial, etc.) que tuviera un significado positivo (y no meradamente negativo, como «anarquismo»), hoy podríamos considerar que el termino «autogestión» es un sinónimo bueno de «anarquismo».

Sin embargo, tal equivalencia semántica no se puede establecer antes de haber dejado establecida una serie de primicias y de haber hecho una serie de precisiones. La palabra «autogestión» y el concepto que presenta son de origen claramente anarquista. Más aun, durante casi un siglo ese concepto (va que no la palabra) fue el santo y seña de los anarquistas dentro del vasto ámbito del movimiento socialista y obrero. Ninguna idea separo más tajantemente la concepción anarquista y la concepción marxista del socialismo de la primera internacional que la de la autogestión obrera.

Pero en las últimas décadas, la idea y, sobre todo, la palabra, se han ido difundiendo fuera del campo anarquista, se han expandido en terrenos ideológicos muy ajenos al socialismo libertario y, por lo, mismo han perdido peso y densidad, se han diluido y rivalizado. Hoy hablan de «autogestión» socialdemócratas y eurocomunistas, demócratas cristianos y monárquicos.


Cartel de las industrias del transporte
autogestionadas durante la Revolución Española


A veces se confunde la «autogestión» con la llamada «cogestión», en la cual los anarquistas no pueden menos que ver un truco burdo de neo capitalismo. A veces, se le vincula con la economía estatal y se le ubica en el marco jurídico-administrativo de un estado, con democracia «popular» (Yugoslavia) o representativa (Israel, Suecia), etc. Una sombra de «autogestión» puede encontrarse inclusive en la «comunas campesinas» del mastodóntico imperio marxista confuciano de china. Y no falta tampoco rastros de la misma en regímenes militares (como el que se implanto en Perú en 1967) o en dictaduras islámico populistas (como en Libia). Pero la autogestión de la que hablan los anarquistas es la autogestión integral, que supone no sólo la toma de posesión de la tierra y los instrumentos de trabajo, si no también la coordinación y, más todavía la federación de las empresas (industrial, agraria y de servicio, etc.) entre sí, primero a nivel regional y nacional y, finalmente, como meta última, a nivel mundial.

Si la autogestión se propone en forma parcial, si en ella interviene (aunque sea desde lejos y como mero supervisor) el Estado, si no tiende desde el primer momento a romper los moldes de la producción capitalista, deja enseguida de ser autogestión y se convierte, en el mejor de los casos, en cooperativismo pequeño-burgués.

Por otra parte, no se puede olvidar que una economía autogestionaria es socialista -más aún, parece a los anarquistas la única forma posible de socialismo- no sólo porque en ella la propiedad de los medios de producción ha dejado de estar en manos privadas, sino también, y consecuentemente, porque el fin de la producción ha dejado de ser el lucro.

De hecho, el mayor peligro de todo intento autogestionario, inclusive del que alguna vez se dio en un contexto revolucionario (como en la España de 1936-1939), se cifra en la fuerte inclinación, que siglos de producción capitalista han dejado en la mente de los trabajadores, hacia la ganancia y la acumulación capitalista.

Una vez salvados todos los escollos previos (entre los cuales emerge uno tan duro y abrupto como el Estado), la autogestión deberá salvar todavía el más peligroso y mortal de todos: la tendencia a reconstruir una nueva forma de capitalismo.

Extraído de La ideología anarquista.

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Revuelta o Revolución?

Por Max Stirner

Revolución y revuelta no habrían de tenerse por equivalentes. La primera consiste en un trastrueque de las condiciones y estado de cosas existente en el Estado o en la sociedad, por lo que es un acto político o social. La segunda tiene ciertamente como consecuencia inevitable una transformación de esas condiciones, pero no es de ahí de donde arranca; al originarse en el descontento de los hombres consigo mismos, no es una protesta general sino un emerger de individuos, una irrupción que no atiende a las instituciones que de ella puedan salir. La Revolución tenia como objetivo el logro de nuevas instituciones, pero la revuelta nos conduce a no dejarnos organizar sino a organizarnos nosotros mismos, sin radiantes esperanzas en las «instituciones».

La revuelta es un combate contra el orden reinante. Si sale adelante, ese orden cae por su propio peso. La revuelta no es sino la difícil extracción de Mí fuera de ese orden. Si Yo lo abandono, ya está muerto y empieza a pudrirse. Ahora bien, como no es mi propósito su derrocamiento sino mi emerger por encima de él, tampoco mis intenciones ni mis actos son políticos o sociales sino concentrados en Mí y en mi singularidad egoístas.

La Revolución exige crear instituciones; la revuelta, sublevarse o elevarse sobre ellas. ¿Qué constitución elegir?, ése es el asunto que ha preocupado a todos los revolucionarios; todo el periodo político hierve en problemas y luchas constitucionales y todo el talento social ha sido de lo más ingenioso en la invención de instituciones (falansterios y demás). Pero el esfuerzo de la revuelta lo es por sacudirse las constituciones.

El único y su propiedad, 1844.

viernes, 12 de noviembre de 2010

BREVE HISTORIA DE LOS IWW


Extraído de Wikipedia

Industrial Workers of the World —Trabajadores Industriales del Mundo— (IWW o los Wobblies) es un sindicato seguidor de la teoría sindicalista revolucionaria (democracia laboral y autogestión obrera), que tiene su origen en Estados Unidos aunque también está presente en otros países como Canadá, Australia, Irlanda y el Reino Unido e históricamente estuvo también en Chile y Japón. Sus años más famosos e influyentes van de 1905 hasta que fueron fuertemente reprimidos por las redadas conocidas como las "Palmer Raids" en los años 20. Fue reactivado décadas después, en los 60, y en el siglo XXI ha experimentado un importante crecimiento.

A pesar que esta federación de sindicatos es originaria y tiene su mayor presencia en Estados Unidos y luego en Canadá, la organización tiene una política de carácter internacional que permite establecer secciones y federaciones en el resto del mundo, por eso existen pequeñas secciones en el resto del primer mundo anglosajón. A sus afiliados se les ha conocido históricamente como los wobblies.Su característica original, para los tiempos de su fundación, fue su estructura orgánica basada en sindicatos de industria, de allí su nombre.


1. ORIGEN

Fue fundado en junio de 1905 en Chicago en una convención de 200 socialistas, anarquistas y sindicalistas revolucionarios de todos los Estados Unidos, principalmente de la Western Federation of Miners, opositores de las políticas de la American Federation of Labor (AFL). La convención tuvo lugar el 27 de junio de 1905, y se la llamó como el "Industrial Congress" o la "Industrial Union Convention"; más tarde se la conocería como la First Annual Convention of the IWW (Primera Convención Anual de la IWW). Este ha sido considerado uno de los sucesos más importantes en la historia del sindicalismo obrero industrial y del movimiento laboral americano en general.

Pirámide del sistema capitalista según los wobblies.

Entre los primeros organizadores de la IWW se encontraban William D. ("Big Bill") Haywood, Daniel De Leon, Eugene V. Debs, Thomas J. Hagerty, Lucy Parsons, Mary Harris Jones (conocida como "Mother Jones"(Madre Jones), William Trautmann, Vincent Saint John, Ralph Chaplin y muchos otros.

La finalidad de la IWW era promover la solidaridad obrera en la lucha revolucionaria contra la patronal; su lema era "una ofensa a uno es un ataque a todos" (an injury to one is an injury to all). En particular, la IWW fue organizada debido al convencimientode muchos de sindicalistas, socialistas, anarquistas y radicales de que la AFL no solo había fracasado en organizar efectivamente a la clase obrera norteamericana, ya que solo el 5% de todos los trabajadores estaban sindicalizados en 1905, sino también porque los estaban organizando según los estrechos principios de los artesanos. Los Wobblies creían que todos los trabajadores deberían organizarse como una clase, filosofía que todavía se ve reflejada en el Preámbulo de la actual constitución de la IWW:

"La clase obrera y la clase de los empleadores no tienen nada en común. No habrá paz mientras el hambre y las necesidades estén presentes entre los millones de trabajadores, y unos pocos que conforman la clase de los patrones, tengan todas las cosas buenas de la vida. Entre estas dos clases la lucha continuará hasta que los trabajadores del mundo se organicen como una clase, tomen posición de los medios de producción, acaben con el sistema salarial y vivan en armonía con la Tierra. (...) En lugar del lema conservador, "Un día de paga por un día de trabajo", escribiremos en nuestra bandera el santo y seña revolucionario "Abolición del sistema salarial". Suprimir el capitalismo es la histórica misión de la clase obrera." (Preamble & Constitution of the Industrial Workers of the World)

El emblemático cartel de Ralph Chaplin
en favor del sabotaje
.

Los Wobblies se diferenciaban de otros movimientos sindicales de su época por promover el unionismo industrial, oponiéndolo al sindicato de oficio de la American Federation of Labor. La IWW enfatizaba el sindicalismo de base, como opuesto a la acumulación de poder de los líderes que negociaría con los empleadores en nombre de los trabajadores. Esto se manifestaba en los tempranos rechazos de la IWW a firmar acuerdos, que sentían les restringirían a los trabajadores el verdadero poder que poseían: el poder de la huelga. Aunque nunca pudieron desarrollarla detalladamente, los Wobblies imaginaban que la huelga general era el medio último por el que el sistema salarial sería eliminado y un nuevo sistema económico daría comienzo, privilegiando al pueblo sobre el interés económico, y la cooperación sobre la competición.

Ua de las más importantes contribuciones de la IWW al movimiento obrero y los movimientos en pos de la justicia social fue que, cuando se fundó, era el único sindicato americano que (además de los Knights of Labor) incluyó a todos los trabajadores sin distinción, es decir, mujeres, inmigrantes y afroamericanos en la misma organización. De hecho, muchos de sus primeros miembros fueron inmigrantes, y algunos como Carlo Tresca, Joe Hill y Mary Jones, adquirieron relevancia en el liderazgo. Los finlandeses conformaron una buena parte de los miembros inmigrantes. "Posiblemente, el número de finlandeses pertenecientes a la IWW estaba entre los 5 y 10.000 asociados" (Finnish-American Workmen's Associations Auvo Kostiainen). La IWW tenía un periódico en lengua finlandesa llamado Industrialisti, publicado en Duluth, Minnesota, que llegó a una tirada de 10.000 ejemplares. Otra publicación en finlandés de los Wobblys fue el mensuario Tie Vapauteen ("Camino a la Libertad"). Notable fue también la escuela en ese idioma en Duluth, el Work People's College y también el Finnish Labour Temple en Port Arthur, Ontario, sede de la IWW en el Canadá por algunos años. Otro ejemplo del compromiso de la organización con la igualdad social fue el Local 8, una rama de los estibadores en Filadelfia, uno de los mayores puertos de la nación de la época. Liderado por el afroamericano Ben Fletcher, Local 8 tenía más de 5000 miembros, la mayoría afroamericanos, además de unos 1000 inmigrantes (principalmente lituanos y polacos), americanos de origen irlandés y otros.

Thomas J. Hagerty, del sacerdocio católico
a la facción más puramante ácrata de los IWW.

La IWW era duramente criticada y condenada por los políticos y por la prensa, que la veían como una amenaza al sistema de mercado así como un intento de monopolizar al movimiento obrero en un tiempo en que esas acciones eran vistas como un intento de controlar la libertad de mercado. Los dueños de fábricas utilizaron medios tanto no-violentos (enviando a bandas musicales miembros del Ejército de Salvación para tapar la voz de los oradores en los mítines), como violentos (atacando con matones contratados sus mítines). Los integrantes de la IWW eran frecuentemente arrestados y muchas veces fueron asesinados por su militancia pública, aunque su persecución solo alentaba a sus miembros a incrementar su activismo.

2. TÁCTICAS ¿ACCIÓN POLÍTICA O ACCIÓN DIRECTA?

Como muchas otras organizaciones de izquierda de la época, la IWW se encotraba dividida sobre la política. En 1908 un grupo liderado por Daniel De Leon sostuvo que la acción política a través del Socialist Labor Party era la mejor manera de alcanzar los objetivos de la IWW. La otra facción, liderada por Vincent Saint John, William Trautmann, y Big Bill Haywood, creía que la acción directa en forma huelga, propaganda, y boicot era preferible para alcanzar los objetivos de los trabajadores; ellos se oponían al arbitraje y a la afiliación política. La facción de Haywood prevaleció, y De Leon y sus partidarios abandonaron la organización.

"Big Bill" Haywood, representante de la rama más
pro-bolchevique de los wobblies. Acabó
exiliándose en Moscú donde murió alcoholizado
en 1928.

3. LA IWW SE ORGANIZA

La IWW atrajo la atención general por primera vez en Goldfield, Nevada en 1906 durante la huelga de la Pressed Steel Car Company en McKees Rocks, Pennsylvania durante 1909. La fama que adquirió posteriormente la ganó poco después, con su insistencia en aplicar la total libertad de expresión. En la ciudad de Spokane, Washington estaban prohibidos por la ley los mítines y manifestaciones callejeras, y por lo que se arrestó a Elizabeth Gurley Flynn, una organizadora wobbly, por no hacer caso de la ordenanza. La respuesta fue simple, pero efectiva: cuando un compañero fue arrestado por realizar un discurso, grandes cantidades de personas se acercaron al lugar e invitaron a las autoridades a arrestarlos a ellos también, hasta que se tornó demasiado costoso para las arcas del municipio. En Spokane, más de 500 personas terminaron presas y hubo cuatro fallecidos. La táctica de "luchar por la libertad de expresión" para popularizar la causa y conservar el derecho a organizarse abertamente fue efectivamente usada en Fresno, Aberdeen (estado de Washington), y otras localidades. En San Diego, aunque no había una campaña organizada, la contra-ofensiva patronal no se hizo esperar, actuando por medio de la brutalidad policíal.

Elizabeth Gurley Flynn, la "rebel girl"
de la canción de Joe Hill, una de las
más enérgicas organizadoras y
propagandistas de los IWW
.

En 1912 la organización había alcanzado unos 50 mil miembros, concentrados en el Noroeste, entre los portuarios, trabajadores agrícolas en los estados centrales, y en las industrias textiles y en la zona minera. La IWW organizó unas 150 huelgas, entre las cuales figuran la huelga textil de Lawrence (1912), la huelga de la sedería Paterson de 1913 y la huelga de las metalúrgicas Mesabi en 1916. También estuvo involucrada en los disturbios de trabajadores agrícolas por mejores condiciones de trabajo, conocidos como Wheatland Hop Riot, del 3 de agosto de 1913.

Entre 1915 y 1917, la Agricultural Workers Organization (AWO) de la IWW organizó cientos de miles de trabajadores migratorios (temporeros) de la agricultura en el centro y oeste de los EE.UU. Durante esa época la IWW se convirtió en sinónimo de "vagabundo"; los trabajadores migratorios no podían permitirse otro medio de transporte que viajar en los vagones vacíos de los trenes de carga. Los miembros de la IWW solían entremezclarse con ellos. Los obreros solían obtener mejores condiciones de trabajo utilizando la acción directa en el punto de producción, y accionado "en el lugar de trabajo", desacelerando la velocidad del trabajo intencionalmente, para presionar a los patrones. Gracias al accionar organizador de la IWW, las condiciones laborales de los trabajadores migratorios mejoraron notoriamente.

Basándose en el éxito de la AWO, la Lumber Workers Industrial Union (LWIU) de la IWW, utilizó tácticas similares para organizar a los leñadores y otros trabajadores de los aserraderos, en la zona sur y noroeste del país y en el Canadá, entre 1917 y 1924. La huelga maderera de 1917 abrió el camino a obtener la jornada laboral de 8 horas, y mejoró las condiciones de trabajo en la región noroeste.

Desde 1913 hasta mediados de la década de 1930, la Marine Transport Workers Industrial Union de la IWW, lucho para ser reconocida en el mismo nivel que los sindicatos de la AFL. La solidaridad internacional obtenida gracias a la cantidad de inmigrates que integraban la IWW, hizo posible el éxito. Como arriba se señaló, el Local 8 que lideraba Ben Fletcher, en los puertos de Filadelfia y Baltimore tenía gran cantidad de miembros afroamericanos, pero incluía otros dirigentes de origen extranjero, como el suizo Waler Nef, el marinero español Manuel Rey, Jack Walsh y E.F. Doree. La IWW también tenía presencia en las zonas portuarias de Boston, New York, New Orleans, Houston, San Diego, Los Angeles, San Francisco, Eureka, Portland, Tacoma, Seattle, Vancouver así como en puertos del Caribe, México, América del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Alemania y otros países. Los miembros de la IWW tuvieron una participación en la huelga general de San Francisco en 1934 y en otras campañas de organización y afiliación dentro de la International Longshoremen's Association a lo largo de la costa oeste.

Los wobblies también jugaron un papel en las huelgas sentadas y en otros actos organizados de la United Auto Workers durante la década de 1930, particularmente en Detroit, aunque nunca alcanzaron una presencia destacable allí.

A pesar de triunfar en muchos conflictos, a la IWW le resultaba difícil sacar provecho de sus logros. La organización despreciaba el alcanzar acuerdos colectivos de trabajo con los patrones, prefiriendo una lucha constante en los lugares de empleo contra la clase empresarial. Esta táctica de acción revolucionaria contra los patrones terminó demostrandose infructuosa; en Lawrence, la IWW fue perdiendo progresivamente sus cuadros sindicales, debido a que la patronal desgastaba la resistencia de los empleados, y poco a poco fue eliminando a los miembros más entusiastas de la IWW.

3.1 Represión gubernamental

Los esfuerzos de la IWW se encontraron con una violenta reacción gubernamental a todos los niveles, de las gerencias empresariales y sus infiltrados, y ciudadanos voluntarios actuando como vigilantes e informantes. En 1914, Joe Hill (Joel Hägglund) fue acusado de asesinato, a pesar de que la evidencia no era concluyente, fue ejecutado por el estado de Utah en 1915. El 5 de noviembre de 1916 en Everett, Washington, un grupo de agentes enviados por empresarios liderados por el Sheriff Donald McRae atacaron a los wobblies en lo que conoció como la masacre de Everett en el buque "Verona" , asesinando al menos a 5 miembros del sindicato y quedando otros seis desaparecidos, de los que se sospecha también resultaron muertos. Dos integrantes de las fuerzas policiales, un oficial en actividad y uno de la reserva de la National Guard, murieron por los disparos de sus colegas.

Joe Hill, inmigrante sueco, músico callejero
y bala perdida. Se convirtió en el mártir
de la causa wobblie al ser ejecutado
en Utah en 1915.

Muchos miembros de la IWW se opusieron a la participación de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. La organización aprobó una resolución contra la guerra en noviembre de 1916. Esta se basaba en lo expresado en la convención fundacional de la IWW, donde se afirmaba que la guerra significaba una lucha entre los capitalistas para ver quien se volvía más rico, mientras que a los pobres trabajadores solo les esperaba morir a manos de otros trabajadores.

El periódico de la IWW, el Industrial Worker, escribió poco antes de la intervención de los EE.UU. en la guerra: " Capitalistas, de América, ¡combatiremos contra ustedes, y no por ustedes! No hay poder en el mundo que pueda hacer combatir a la clase trabajadora si esta se rehusa a hacerlo." Cuando la declaración de guerra fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en abril de 1917, el secretario general y tesorero de la IWW, Bill Haywood, consideró que la organización debería adoptar un bajo perfil a fin de evitar las evidentes amenazas a su existencia. La impresión de afiches contra la guerra se discontinuó, y se almacenaron muchos volantes y declaraciones antibélicas, así como la propaganda antibélica también dejó de ser parte de la política oficial del sindicato. Luego de mucha discusión en la Mesa General Ejecutiva, con Haywood abogando por un bajo perfil y con el miembro del GEB Frank Little impulsando la continuación de la agitación, Ralph Chaplin gestionó un acuerdo entre las partes. Se hizo una declaración denunciando la guerra, pero se aconsejó a los miembros de la IWW de que canalizasen sus esfuerzos contra el mecanismo legal de la conscripción militar obligatoria. Se les recomendó que al registrarse en el padrón, lo hiciesen bajo protesta y reclamando una exoneración con la notación "IWW, opositor a la guerra" (Peter Carlson, Roughneck: "The Life and Times of Big Bill Haywood.")

A pesar de que la IWW había moderado su oposición públicamente, los principales medios de prensa y el gobierno de los EE.UU. pusieron a la opinión pública en contra de la IWW. Frank Little, el miembro más activo en declarase contra la guerra, fue linchado en Butte, Montana en agosto de 1917, cuatro meses después de que había sido declarada.

El gobierno utilizó al Primera Guerra Mundial como una opotunidad para destrozar a la IWW. En septiembre de 1917, agentes del Departamento de Justicia de los Estados Unidos realizaron redadas en 48 mítines de la IWW a través del país. En 1917, 165 líderes de la IWW fueron arrestados por asociación ilícita para estorbar la conscripción, alentar la deserción e intimidar a otras personas en cuestiones de disputas laborales, encuadrándose en la nueva ley de espionaje: el Espionage Act. De estos, 101 comparecieron ante el tribunal del juez Kenesaw Mountain Landis en 1918.

El sentido del humor negro y la ironía
brillan en este cartel de los IWW
contra del reclutamiento de obreros
para luchar la Primera Guerra Mundial.

Todos fueron condenados, incluso aquellos que no habían sido miembros durante varios años, llegando a haber condenas de hasta 20 años de prisión. Dejado en libertad bajo fianza, Haywood se radicó en la Unión Soviética, donde permaneció hasta su muerte.

En su libro de 1918, "The Land That Time Forgot," Edgar Rice Burroughs describe a un miembro de la IWW como un villano particularmente despreciable y un traidor.Tal ola de instigacones llevó a las turbas de ciudadanos indignados a atacar a la IWW en varios sitios, y luego de la guerra, la represión continuó. En Centralia, Washington el 11 de noviembre de 1919, el integrante de la IWW y veterano de guerra Wesley Everest fue entregado por sus guardiacárceles a la multitud para ser linchado brutalmente, quebrándole sus dientes a culatazos, castrándolo y linchándolo tres veces en tres localidades diferentes, siendo finalmente acribillado su cadáver a balazos y enterrado en una fosa común. El informe oficial adujo "suicidio" como causa de la muerte de Everest.

Los miembros de la IWW fueron perseguidos por las leyes federales y estatales, y por los Palmer Raids (Redadas de Palmer) de 1920 identificando a sus miembros de procedencia extranjera, para su expulsión del país. Por mediados de la década de 1920, debido a la represión gubernamental estaba declinando la cantidad total de asociados y esta situación se agravó sustancialmente durante el cisma organizacional por la división entre Westerners ("los del Oeste") y Easterners (los del Este), las disputas entre centralistas y descentralistas y las intentonas del Partido Comunista de dominar la organización. Para 1930 el número de miembros había caído hasta alrededor de 10.000 afiliados.

Una consecuencia de los Palmer Raids fue la confiscación de las cenizas de Joe Hill, entre otras cosas incautadas a los miembros de la IWW. Estas cenizas fueron recobradas bajo el Freedom of Information Act de fines de los años ochenta.

Frank Little, minero wobblie de
madre indígena norteamericana,
fue brutalmente asesinado por
un grupo de matones a sueldo
de la patronal.

4. La IWW DESPUÉS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

4.1 1950-2000

Los wobblies continuaron organizando a los trabajadores y obtuvieron mayor presencia entre las matalúrgicas de Cleveland, Ohio por la década de 1950. Luego de la aprobación del Taft-Hartley Act por el gobierno en 1950, que llamaba a la eliminación del liderazgo sindical comunista, la IWW experimentó una pérdida de afiliados al surgir diferencias sobre como responder al reto. La sección metalmecánica de Cleveland abandonó la Unión, siendo este la mayor deserción masiva que sufriría en su historia.

El número de afiliados llegaría a su más bajo nivel en los 50, pero en los 60, el movimiento por los derechos civiles (Civil Rights Movement), las protestas antibélicas y los diversos movimientos estudiantiles universitarios dieron nueva vida a la IWW, aunque creció con muy pocos miembros nuevos, lejos de los niveles de afiliación de principios del siglo XX.

Desde la década del 60 hasta la de los 80, la IWW hizo diversas campañas organizativas. Su afiliación incluyó a miembros de cooperativas y empresas autogestionarias, en especial del rubro de la industria gráfica: Red & Black (Detroit), Lakeside (Madison, Wisconsin), and Harbinger (Columbia, South Carolina). La Universidad Cellar, una librería universitaria sin fines de lucro de estudiantes de la Universidad de Michigan, fue por algunos años el mayor colectivo laboral organizado afiliado a la IWW con cerca de un centenar de trabajadore. En la década de los 60, Rebel Worker se publicaba en Chicago por los surrealistas Franklin y Penelope Rosemont. Una edición fue publicada en Londres con Charles Radcliffe que se integró luego en la Internacional Situacionista. Durante la década de 1980, Rebel Worker era publicado como el vocero oficial de la sección de Chicago, mientras que se editaba un boletín informativo para el área de New York; también se editó un disco de música: "Rebel Voices".

Los integrantes del Grupo Surrealista de Chicago Franklin y
Penelope Rosemont, promotores
de dos tradiciones de su
ciudad: el anarquismo y el blues.


En la década de 1990 la IWW participó de varios conflictos laborales y por la libertad de expresión (free speech fights), incluyendo el de Redwood Summer, y el piquete de Neptune Jade en el puerto de Oakland a fines de 1997.

Las campañas de la IWW en años recientes han abarcado una muy importante para organizar a Borders Books en 1996, una huelga en el Lincoln Park Mini Mall de Seattle, las organización en los conflictos de Wherehouse Music, Keystone Job Corps, la organización de la comuna ACORN, varios homeless y centros juveniles en Portland, Oregon, trabajadoras sexuales, talleres de recilado en Berkeley, California. Los miembros de la IWW han estado activos en la construcción, transporte marítimo, astilleros, empresas con tecnologías de punta, hoteles y restaurantes, organizaciones de interés público, escuelas, universidades, centros de reciclado, ferrocarriles, mensajería en motocicleta y aserraderos.

4.2 Actualidad y presente

La IWW sigue siendo un sindicato activo hoy. En los 90 la IWW experimentó un mayor renacimiento, y es ahora uno de los sindicatos en Norteamérica (Estados Unidos, Canadá) con mayor crecimiento, así como la mayor organización en esta nación de orientación socialista libertaria, aunque no deja de ser un sindicato bastante pequeño en comparación con lo que era antes y con otros sindicatos actuales.

Actualmente sus campañas están principalmente dirigidas a trabajadores de la industria con bajos salarios. Desde inicios de la década del 2000, la IWW organizó a los trabajadores de la fábrica de indumentaria Stonemountain and Daughter Fabrics, de Berkeley. En el 2005 la IWW se convirtió en el primer sindicato Norteamericano en lograr sindicalizar una tienda de café de la cadena Starbucks en la ciudad de Nueva York y Chicago.

En septiembre de 2004, la IWW organizó a los camioneros en Stockton, California. Luego de una huelga, obtuvieron gran parte de las demandas. Sin embargo, a pesar de estas tempranas victorias, el sindicato dejó de existir a mediados de 2005.

En Chicago la IWW comenzó a organizar la mensajería en dos ruedas, obteniendo algún éxito.

Entre 2003 y 2006, la IWW organizó a los miembros de cooperativas de alimentos en Seattle, Washington y Pittsburgh. El reciclado y recolección de residuos en la ciudad de Berkeley se realiza por medio de dos empresas orzanizadas por la IWW.

En New York City la IWW ha estado organizando a los trabajadores inmigrantes en la industria de la alimentación desde 2005. En estos despachos de alimentos, la paga es baja y discontinua, y la IWW organizó a loa trabajadores de Handyfat Trading y de otros establecimientos.

En mayo de 2007 los trabajadores de la alimentación de New York se unieron a los de la Starbucks Workers Union para conformar The Food and Allied Workers Union IU 460/640. En el verano de 2007, la IWW siguió la campaña incorporando a más trabajadores de empresas del ramo: Flaum Appetizing (distribuidor de comida Kosher), y Wild Edibles (alimentos marinos). Durante el curso de 2007-08, los trabajadores de estas empresas fueron ilegalmente despedidos por su actividad gremial. En 2008, tlos trabajadores de Wild Edibles lucharon activamente por la reincorporación y el pago de salarios impagos por el dueño.

Carnet de los IWW.

También la IWW estuvo participando de las protestas contra la guerra de Irak, además de organizar un boicot a la Coca Cola.

En 2006 la IWW mudó sus carteles a Cincinnati, Ohio. Ese año la IWW organizó a Landmark Shattuck Cinemas.

El 5 de julio de 2008, miembros de la IWW de Starbucks Workers Union en Michigan y de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en Sevilla, organizaron un día de acción global de protesta contra los ataques a los miembros del sindicato Starbucks y el ataque con armas de fuego contra dos de sus miembros, realizando piquetes en una docena de ciudades.

La afiliación actual de la IWW ronda los 2000 afiliados, con la mayoría de estos en los Estados Unidos, y algunos otros en Australia, Canadá, Irlanda, y el Reino Unido.

* * *



El folk singer wobblie Utah Phillips (1935-2008) nos habla de lucha los
IWW
por la libertad de expresión como la de Spokane, Washington,
en 1910
, de la que supo a través de un viejo wobblie, Herb Edwards,
trabajador de la madera de origen noruego
.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Felicitaciones desde la ex URSS a la CNT

Hace unos días me enteré de un manifestación en una ciudad ucraniana, que recordaban el nacimiento del guerrillero libertario Nestor Majno.

Una de las organizaciones convocantes fue la llamada Confederación Revolucionaria de Anarquistas-Sindicalistas N. I. Majno (RKAS-Majno). Por lo que veo no tiene nada que ver con la rusa Confederación de Revolucionarios Anarco-Sindicalistas (KRAS-AIT). Pues bien, mirando un poco su dirección en la Red, me encuentro con que felicitan a la CNT de España por su centenario (aunque no estén adheridos a la AIT).

Como no sé ruso, pues me valgo del Traductor-Google, y aquí os pongo lo que viene más o menos a decir el texto:


Comunicado de la Confederación Revolucionaria
de Anarquistas-Sindicalistas-N. I. Majno

¡Trabajadores del mundo! ¡Obreros y campesinos! ¡Estudiantes y empleados! ¡Compañeros!

El 1 de noviembre es un día importante en la historia del movimiento anarquista: El centenario de la constitución de la organización anarcosindicalista española de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Durante este siglo la Confederación ha escrito muchas páginas brillantes en la historia del movimiento obrero revolucionario, las más llamativas de las cuales se han convertido en una enorme contribución a la Revolución social española y los años heroicos de la lucha contra la dictadura de Franco.

Nosotros, los anarquistas de la antigua Unión Soviética, tenemos sobre todo el placer de felicitar a los compañeros españoles, al recordarles los estrechos lazos entre los anarquistas de nuestros países. Honramos a los anarquistas rusos y ucranianos Nestor Majno, Maria Nikiforova, Victor Serge, Mijail Vorobiov, cuyas luchas estaban estrechamente asociadas con España y sus amigos y afines españoles Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Juan García Oliver.

La Confederación Revolucionaria de Anarquistas-Sindicalistas felicita a sus compañeros españoles en esta fecha histórica, los deseos de éxito y nuevos logros hacia el comunismo libertario.

¡Viva la amistad entre los anarquistas de España, Rusia, Ucrania y de todo el mundo!

¡Por nuestra fuerza, porque para nosotros es la verdad! (?) ¡Juntos vamos a ganar!

RKAS-Majno (Georgia, Alemania, Israel, Letonia, Rusia, Ucrania).

Esta declaración se une al de la Federación de Grupos de Acción de Anarquistas de Bulgaria. Más de medio centenar de anarquistas búlgaros participaron en la revolución y la guerra civil de 1936-1939, combatiendo en unidades de las milicias libertarias de FAI-CNT, y más de la mitad de ellos murieron en la lucha por la Revolución Social.

1 de noviembre de 2010

martes, 9 de noviembre de 2010

La «dictadura del proletariado» herencia de la burguesía

[Tengo en manos un viejo panfleto editado por la Regional Centro de CNT, en 1977, titulado Rudolf Rocker opina sobre «Anarquismo y sovietismo», texto de R. Rocker que debió escribirse a inicios de los años veinte del siglo XX pasado y que, además de criticar al régimen soviético, nos viene a decir que toda dictadura es enemiga de toda revolución de tinte social, porque no sirve más que para dar el poder a otra minoría, como pasó en la ex URSS, o algo parecido en todas esas denominadas guerras de liberación nacional, que son descendientes directas de Robespierre y su régimen del Terror.]
Otra cosa no puede decirse de la dictadura, por no derivar del mundo de las concepciones socialistas. La dictadura no es un producto del movimiento obrero, pero si una lamentable herencia de la burguesía pasada al campo proletario para garantizar la «felicidad». La dictadura va estrechamente ligada con la aspiración al poder político, de origen burgués igualmente.

La dictadura es una cierta forma de las que suele tomar el Estado, siempre ávido de potencia. Es el Estado situado en estado de guerra. Como los demás adeptos a la idea estatal, los partidarios de la dictadura pretenden —provisionalmente (?)— imponer al pueblo su voluntad. Esta concepción es por sí misma un obstáculo para la revolución social, cuyo elemento vivaz propio es, precisamente, la participación constructiva y la iniciativa directa de las multitudes.

La dictadura es la negación, la destrucción del ser orgánico, del modo de organización natural, que es de abajo arriba. Alguien alega que el Pueblo no está aún maduro para emprender su propio destino. Hay, en consecuencia, que ejercer el dominio sobre las masas, someterlas a tutela a cuenta de una minoría «experta». Los partidarios de la dictadura podrían inspirarse en la mejor de las intenciones, pero la lógica del Poder les obligaría, en todos los casos, a entrar en la vía del despotismo más extremo.

La idea de dictadura fue copiada por nuestros socialistas estatales de ese partido pre-burgués que fueron los jacobinos. Ese partido calificó de crimen la declaración de huelga y prohibió, bajo amenaza de muerte, las asociaciones obreras. Saint-Just y Couthon fueron los portavoces más enérgicos de esa exigencia, y Robespierre obró influenciado por la misma.

El modo falso e unilateral de presentar la gran Revolución como acostumbran hacer los historiadores burgueses y que ha influenciado fuertemente a la mayor parte de socialistas, ha contribuido mucho a dar a la dictadura de los jacobinos un brillo inmerecido, pero que el martirologio de sus principales jefes parece haber engrandecido. En general la gente es sensible al culto a los mártires lo cual la incapacita para la crítica reflexionada de las ideas y de los actos.

La obra creadora de la Revolución Francesa es bien conocida: abolición del feudalismo y de la monarquía; los historiadores la han glorificado como obra de los jacobinos y de los revolucionarios de la Convención; y no obstante, al paso del tiempo esa concepción ha resultado un falseamiento absoluto de la historia entera de la Revolución.

Hoy sabemos que esa interpretación errónea está basada en una ignorancia voluntaria de los hechos históricos, sobre todo de la verdad de que la fidedigna y creadora obra de la Revolución fue cumplida por los campesinos y los proletarios de las ciudades, contrariando a la Asamblea Nacional y a la Convención. Los jacobinos y ésta siempre combatieron asaz vivamente, las innovaciones radicales hasta el momento del hecho consumado, es decir, cuando las realizaciones populares se les habían impuesto. En consecuencia, la abolición del sistema señorial pronunciada por la Convención no significó más que una constancia en acta de la conquista directa lograda por los campesinos revolucionarios contra el sistema opresor antiguo y a pesar de la ferocidad con que fueron combatidos por los partidos políticos de la hora.

Aún en 1792, la Asamblea Nacional mantenía en pie el sistema feudal. Fue al año siguiente que la dicha Asamblea revolucionaria convino en dar razón a «la plebe del campo» sancionando la abolición de los derechos señoriales, hecho ya vigente por decisión popular. Igual o parecida ocurrencia con respecto a la abolición oficial de la monarquía.

1920.