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martes, 4 de diciembre de 2018

Lecciones griegas


Así se libraron del partido de extrema derecha en la isla de Creta

Profesores y activistas explican cómo expulsaron de la isla al partido xenófobo Amanecer Dorado. Creta se ha convertido en la primera gran región de Grecia sin presencia de la formación ultranacionalista.

Por JESSICA BATEMAN

La colada cuelga de los balcones de un modesto bloque de apartamentos en la calle Irodotou, en Heraclión, la capital de Creta. Fuera, los niños montan en bici y los mayores juegan a las cartas en una cafetería. Pero antes de mayo de este año, este edificio era diferente. Un cartel rezaba: «Amanecer Dorado, región de Heraclión». El partido griego ultranacionalista y de extrema derecha utilizaba esta calle como su sede local.

Fueron los profesores locales los que primero se dieron cuenta de su influencia. «Dos de mis estudiantes de 13 años tenían problemas familiares», recuerda Maria Oikonomaki, de 50 años. «Amanecer Dorado se acercó a ellos en cafeterías y en el gimnasio, presentándose ante ellos como familia y protectores. Les llevaban a tomar café y les daban clase de historia griega».

Entonces vino la violencia, incluido el apuñalamiento de dos trabajadores paquistaníes. «Pensé: Dios mío, ¿qué está pasando en este barrio?», recuerda Oikonomaki. A pesar de los ataques, Amanecer Dorado podría haber mantenido su posición en Heraclión —o haber echado raíces— si los residentes de la ciudad no hubiesen decidido defenderse.

Amanecer Dorado se formó en 1980 y se mantuvo como un partido marginal hasta la devastadora crisis financiera que empezó en 2009. Mientras la confianza en los principales partidos se debilitaba, la narrativa de Amanecer Dorado evocando el pasado de Grecia como una gran nación arruinada por la inmigración tocó la fibra sensible de algunos votantes desilusionados. Además de convertirse en el tercer mayor partido en el Parlamento de Grecia, también estableció un ala paramilitar callejera que atacaba regularmente a inmigrantes y opositores políticos.

«Como Amanecer Dorado es un movimiento de base, el apoyo local es fundamental para su éxito», sostiene Daphne Halikiopoulou, profesora asociada en la Universidad de Reading y experta en Amanecer Dorado. «Actuaba en zonas donde sabía que podía construir una buena presencia y expandió significativamente su organización», añadió.

La zona que eligió en la capital fue el suburbio oriental de Nea Alikarnassos. Un barrio obrero con una larga historia de inmigración desde Asia Menor y Europa del Este. Muchos de sus residentes estaban empleados en la construcción y perdieron su trabajo durante la crisis. Amanecer Dorado abrió aquí discretamente su oficina en 2011.

Inicialmente, el movimiento antifascista de Creta puso en marcha el contraataque. «Nuestra filosofía es no permitir a la extrema derecha ocupar el espacio público», señala Konstantinos (no es su nombre real), un militante antifascista de unos 20 años. «En países cálidos como Grecia, el espacio público es donde la clase obrera pasa su vida. Dondequiera que haya fascistas, también tienes que hacer sentir tu presencia.»

Así que cuando se enteraron de la nueva oficina, Konstantinos y otros activistas organizaron una asamblea vecinal. «Existía un consenso general en que la gente no quería a Amanecer Dorado en la zona, pero no vino una cantidad de personas suficiente en apoyo a la asamblea», afirma. «Nos dimos cuenta de que no podíamos tener una presencia continua en la zona. Intentamos mantenerles fichados, pero no podíamos hacer mucho más», añade.

En septiembre de 2012, todo cambió. En un crimen que impactó a todo el país, el destacado rapero antifascista Pavlos Fyssas fue asesinado bajo las órdenes de Amanecer Dorado. Estallaron grandes protestas y 69 miembros del partido, incluido su líder, Nikolaos Michaloliakos, y 18 diputados, fueron detenidos y acusados de dirigir una organización criminal. Su juicio sigue abierto.

Tomar las calles y hablar con la gente sobre fascismo

«Antes de esto, la gente no tenía esa actitud de miedo hacia Amanecer Dorado, simplemente creían que había que educarles», explica Haris Zafiropoulos, un activista de 27 años de Izquierda Nueva Actual, una coalición de grupos de izquierdas. 


Activistas como Zafiropoulos iniciaron una nueva estrategia: salir a la calle y participar en conversaciones cara a cara sobre el fascismo y por qué hay que combatirlo. «Todos los fines de semana íbamos al barrio y hablábamos con gente», señala Zafiropoulos. «Creta sufrió mucho de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Pueblos enteros fueron incendiados. Intentamos recordar a la gente lo que ha pasado antes y lo que está pasando ahora», añade.

Mientras tanto, profesores en toda la isla se movilizaron para abordar la radicalización que estaba teniendo lugar en las escuelas. «La forma en que se movían los fascistas dentro de la comunidad de estudiantes era muy inteligente y a escondidas, al principio no nos dimos cuenta de lo que estaba ocurriendo», sostiene Fotis Bichakis, fundador de la Liga de Profesores Antifascistas de Creta. «Era fácil manipular a jóvenes estudiantes que se sentían frustrados».

Los profesores trabajaron juntos para preparar clases en las que se enseñase historia de una forma menos nacionalista y se explicasen y enfrentasen las ideologías fascistas. La primavera siguiente, 56 escuelas colaboraron en un festival antifascista.

«Celebramos la cultura de todos los grupos migrantes de la isla, compartiendo su música, tradiciones y las historias de cómo llegaron a Grecia», señala Bichakis, del que se ha convertido en un festival anual. «Adoptamos la filosofía de unir a toda la gente posible: padres, profesores y estudiantes. Intentamos hacer entender a Amanecer Dorado que sus ideas no tienen lugar en nuestra región. Y así fue como ganamos».

Los profesores optaron por no ver a los estudiantes ya captados por el partido como causas perdidas. «Siempre tuvimos fe en que podrían volver a los ideales democráticos», afirma Bichakis. «A medida que vieron a más de sus compañeros uniéndose al antifascismo, empezaron a cuestionarse si habían sido engañados», añade.

Oikonomaki cree que la estrategia frenó la radicalización de sus alumnos. «Teníamos estudiantes de Albania, Rumanía y Bulgaria», cuenta. «Yo les decía que Amanecer Dorado defiende que el resto de la gente es inferior a los griegos. ¿De verdad pensáis eso de vuestro amigo John del que os sentáis al lado todos los días?», les preguntaba.

Activistas militantes también tomaron la polémica decisión de enfrentarse violentamente al grupo. En abril de 2018, Konstantinos y en torno a otros 70 antifascistas organizaron un ataque nocturno contra la oficina de Heraclión. «Destrozamos todo lo que había de valor: los suelos, los techos, el aire acondicionado», asegura. «Creemos que eso fue para ellos la gota que colmó el vaso». De hecho, Amanecer Dorado hizo las maletas y se marchó dos semanas después.

No todo el mundo de la comunidad está de acuerdo con la violencia. «Es importante que no parezcamos dos lados de la misma moneda», cuenta Zafiropoulos.

Konstantinos, sin embargo, no está arrepentido. «¡Funcionó!», dice. «Puede que no seamos capaces de evitar que los miembros de Amanecer Dorado se conviertan en estrellas en los medios, pero podemos impedirles echar raíces en la sociedad griega. Creta es la primera gran región de Grecia en no tener presencia de Amanecer Dorado... Les hemos impedido tener un espacio para reproducirse», añade.

En el resto de Grecia, la extrema derecha parece estar en auge de nuevo. La disputa del país con Macedonia por su nombre ha llevado a un aumento del nacionalismo y se han producido ataques violentos contra políticos y solicitantes de asilo. Halikiopoulou cree que el activismo antifascista como el utilizado en Creta puede funcionar «a nivel local». «Pero la oposición no se puede ni debe confinar a la izquierda antifascista. Necesitamos algo a un nivel más organizado y popular», añade.

Oikonomaki tiene miedo de decir que la batalla ha terminado. «Podemos comunicar fácilmente qué era Amanecer Dorado y por qué era malo», señala. «Pero la crisis no ha acabado y la gente sigue queriendo culpar a alguien. El fascismo escondido es casi más peligroso».

3/12/2018

viernes, 30 de noviembre de 2018

La ideología del peronismo

    En su última visita a la Argentina Pablo Iglesias reivindicaba ¡las raíces peronistas de Podemos! El peronismo es algo confuso, tiene tanto elementos izquierdistas como derechistas, pero el militar que dio nombre a tal movimiento político siempre mantuvo simpatías con el fascismo (y el franquismo) y profesaba un ferviente anticomunismo. El filósofo anarquista Cappelletti ya nos hablaba de este engendro político-populista...


Pablo Iglesias junto a la expresidenta argentina
Cristina Fernández de Kirchner en su visita al país.

Por Ángel J. Cappelleti

El fenómeno del peronismo desconcierta al observador europeo y latinoamericano. El movimiento aparece como algo contradictorio y confuso, tanto en su desarrollo histórico como en su composición social. Cuando se trata de definir su ideología, la contradictoriedad y la confusión suelen alcanzar niveles apocalípticos, al menos en el periodismo y en el hombre de la calle. Se ha llegado a sostener que ideológicamente el peronismo no es nada, puesto que lo es todo o casi todo. Esta tesis, que no deja teoría del fin de las ideologías, se basa sin embargo principalmente en el equívoco generado por los siguientes hechos:

1. El movimiento peronista, cuyo policlasismo nadie niega, acogió en su seno individuos y grupos provenientes de los más dispares rumbos ideológicos (radicales, conservadores, demócratas-cristianos, nacionalistas de diversos matices, socialistas, comunistas, trotskistas, sindicalistas, anarquistas, etc.). Cada uno de ellos vio —o quiso ver— en Perón algo de sus propios orígenes, cada uno pretendió imprimir al peronismo, consciente o inconscientemente, el sello de su anterior modo de concebir la realidad social y política.

2. El propio Perón adoptó una actitud mimética y camaleónica —que formaba parte no sólo de su arsenal táctico y estratégico sino también de su propia ideología— gracias a la cual aparecía sucesiva y, a veces, simultáneamente representando posiciones o matices de pensamientos muy diferentes. A pesar de esto, un esfuerzo por detectar históricamente la esencia de la ideología peronista no tardará en revelarnos la existencia de un proyecto originario de Perón, que hicieron suyo sus colaboradores inmediatos y que, por debajo de otros múltiples proyectos y programas, surgidos como respuestas a las variables exigencias del devenir socio-económico y político, se mantiene constante.


Perón en su última visita a la España de Franco, 1973.

Por más importante que haya sido la voluntad de poder del propio Perón y las características de su personalidad en el surgimiento del peronismo, no puede negarse la existencia de ese proyecto original, que supone una verdadera definición ideológica. Si el peronismo se comprendiera simplemente a partir de un diagnóstico caracterológico de Juan Domingo Perón, quedarían sin dudas muchas cosas inexplicables y se plantearían más problemas de los que podrían así resolverse.

Tampoco basta con decir que «el peronismo es una respuesta política a las condiciones sociales y económicas imperantes en la Argentina de 1943», o que «fue una necesidad histórica cuya misión se cumplió al facilitar el acceso del proletariado a la escena política, como etapa preparatoria de una revolución profunda» (Carlos S. Fayt, La naturaleza del peronismo, Buenos Aires, 1967, pág. 16).

Se trata precisamente de averiguar qué clase de respuesta política fue, porque obviamente esas condiciones sociales y económicas podrían haberse enfrentado de otra manera (como, por ejemplo, a través de la socialdemocracia o del sindicalismo revolucionario, que tenían ya más de medio siglo de luchas en el escenario nacional).

Decir que su misión fue facilitar el acceso del proletariado a dicho escenario, como etapa previa a la revolución, es una contra-verdad casi perfecta, ya que el análisis del proyecto originario de Perón nos indica claramente, como veremos, que su misión fue facilitar el acceso del proletariado al escenario político nacional para que sirviera de comparsa brillante a los verdaderos héroes del drama: el Estado y las clases dominantes.

Juan Domingo Perón, como capitán, había formado parte del grupo de oficiales, mayoritariamente conservadores o filo-fascistas, que bajo el mando del general Uriburu planearon y ejecutaron el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, contra el presidente constitucional Yrigoyen. A principios de 1939 viajó a Italia, en misión de estudios, supuestamente militares, pero en realidad como observador político. Allí permaneció hasta fines del año siguiente.

A su educación militar, a su extracción social oligárquica (descendiente de estancieros), a sus previas simpatías por el autoritarismo y el conservadourismo, el triunfante fascismo italiano le dio una definición precisa. Perón fue gran admirador de Mussolini. Más de una vez declaró: «Me propongo imitar a Mussolini en todo, menos en sus errores». Su básico anticomunismo de militar terrateniente encontró en la doctrina fascista el único antídoto frente a la marea roja y el único preservativo contra la revolución. Sólo un Estado fuerte y totalitario, que estructure la sociedad jerárquicamente y se sitúe como árbitro supremo de todas las diferencias entre trabajadores y patronos, entre obreros y capitalistas, será capaz hoy —piensa Perón en 1940— de conservar los valores tradicionales, eternos y sacrosantos, de la propiedad privada, la familia patriarcal, el ejército guardián del orden y la moralidad, etc.
 
Celebración del 1º de Mayo en Buenos Aires, 1955.

«Ideológicamente condicionado a no ver otra disyuntiva que la de "Roma o Moscú" —fascismo o comunismo—, según el conocido lema mussoliniano, Perón consideraba inevitable que la caída de Roma sólo abriría caminos a la expansión soviética» (P. Giussani, Montoneros. La soberbia armada, Buenos Aires, 1984, pág. 169).

Por otra parte, Perón es un realista y un agudo observador del devenir político-militar. Al retornar a la Argentina sospecha ya que el Eje perderá la guerra y que el fascismo será mundialmente derrotado. Los dos o tres años siguientes confirman, hasta disipar toda duda, esta sospecha.

El fascismo clásico —el de Mussolini— no podrá ser implantado, pues, en ninguna parte, ni siquiera en la Argentina. Y, sin embargo, sin fascismo no hay solución alguna. Se trata, entonces, de disfrazarlo en la medida de lo posible y en la medida de lo necesario. El genio político de Perón consiste principalmente en esto: en haber hecho aceptable y, más aún, en haber logrado que una gran parte del pueblo argentino (y, particularmente, la clase obrera) abrazara con entusiasmo y fervor una ideología desprestigiada por la derrota, universalmente repudiada, deshonrada y vilipendiada por la historia.

Del fascismo conservó la ideología peronista o «justicialista» la idea del Estado, fuente de toda razón y justicia; la idea de la sociedad organizada corporativamente, esto es, por estamentos; el nacionalismo retórico; el anticapitalismo de oropel; la noción de las fuerzas armadas como corazón de la patria; la utilización de la Iglesia como freno de las rebeldías, y de la religión como opio del pueblo; la doctrina de la tercera posición, que no era otra cosa sino la pretensión de Hitler y Mussolini de tener una oposición opuesta igualmente al capitalismo y al comunismo, y en fin, también la propuesta de un socialismo-nacional que no era sino nacional-socialismo. El disfraz, confeccionado por el propio Perón, era sin embargo, genialmente sencillo. Consistía en sustituir la cachiporra y el aceite de ricino de los escuadristas del fascio por el pan dulce y la botella de sidra de los muchachos de la unidad básica; en cambiar el terror por la sonrisa bonachona, el «domicilio coatto» por las colonias de vacaciones, la exaltación del Imperio por la ley de jubilaciones. La comunidad organizada de la cual Perón hablaba no era sino la sociedad corporativa que Mussolini había ideado, el verticalismo justicialista se llamaba igual que el fascista, pero, valido de su astucia criolla, de sus mañas de militar campechano y querido de la tropa, de su familiaridad con actrices de medio pelo, el General supo hacerlos potables y aun apetecibles para la mayoría de los trabajadores argentinos. El peronismo se convirtió en un fascismo benevolente, populista, más corruptor que violento, pero, sin duda, no por eso menos repudiable.

Caracas, 1984.

Ensayos libertarios
Ed. Madre Tierra (1994)

Buenos Aires, Primero de Mayo de 1974.

domingo, 3 de enero de 2016

«La extrema derecha está robando la crítica a la izquierda radical»

PHILIPPE CORCUFF, SOCIÓLOGO,
MIEMBRO DE LA FEDERACIÓN ANARQUISTA

Tras los nuevos avances del Frente Nacional en las elecciones regionales de Francia, Philippe Corcuff aporta un enfoque histórico, sociológico y político sobre la extrema-derechización en marcha y sobre su relación con las crisis de las izquierdas.


Sobre los refugiados, igual que sobre otros temas que atraviesan a la sociedad, los intelectuales se mantienen en silencio. Usted habla de desintelectualización. ¿Qué quiere decir?

Los intelectuales están menos presentes en el paisaje político francés por varias razones. En primer lugar, a la izquierda dominante hoy le interesa más el showbusiness para sus tinglados electorales que los investigadores para sus reflexiones. En segundo lugar, los marcos ideológicos como el marxismo que ligaban a los intelectuales profesionales con el compromiso se han hundido. En tercer lugar, el mundo intelectual bajo el ángulo de la universidad y la investigación se ha vuelto más especializado. Está más al margen de una globalización de los problemas de la sociedad.

De acuerdo, pero el intelectual es un ciudadano de todos modos…

Para intervenir en la sociedad, es necesario tener una visión global. Hoy, el intelectual profesional aparece disperso como todo el mundo en microparcelas, las vistas de conjunto se borran, la acción política se segmenta o patina en una niebla cada vez más espesa.

Otra desaparecida, la izquierda de la izquierda, que, según usted, pierde todos sus puntos de referencia…

La izquierda radical no ha sabido suplir los fracasos neoliberales del Partido Socialista (PS). Peor aún, los atentados de Charlie Hebdo y del supermercado judío revelaron grandes confusiones. Algunos decían que había que ser laico señalando con el dedo sobre todo al islam. Otros respondían que la laicidad es un truco colonial que amenaza principalmente a los musulmanes. Algunos hacían primar la lucha contra el antisemitismo, otros contra la islamofobia y otros contra los fundamentalismos islamistas. Esas divisiones hicieron olvidar la brújula histórica de la izquierda emancipadora: la convergencia de los oprimidos. ¿Acaso es tan difícil ser laico y antirracista, combatir la islamofobia, el antisemitismo y los fundamentalismos islamistas? Con el embrollo de esos debates, la izquierda radical ha entrado en barrena. Grecia ha acelerado ese proceso. He visto en internet comparaciones delirantes entre la supuesta actitud de los «alemanes» en general hacia Grecia y Auschwitz. En definitiva, ¡una crecida de germanofobia con regustos negacionistas! Antes incluso de estos patinazos, estaba esa espera mitológica del «hombre providencial». Tsipras era casi un dios viviente y en algunos días se convirtió en un «cabrón». ¿Qué es esa izquierda que tiene esa necesidad de adorar a dioses humanos y de escupir sobre «traidores» en vez de implicarse en acciones emancipadoras? ¿Y no hemos comprendido finalmente que delegar nuestras esperanzas en profesionales de la política no tiene demasiado que ver con el proyecto democrático?

Usted ha hecho un libro sobre el retorno de los años 30, Les années 30 reviennent et la gauche est dans le brouillard («Los años 30 regresan y la izquierda está en medio de la niebla». ¿Ve a Europa volver a caer en el fascismo y en el nazismo?

Como en los años 30, la extrema derecha trae una solución nacionalista y xenófoba. Tras la crisis de 1929, también hubo dificultades sociales y problemas de refugiados. La construcción antisemita del «problema judío» se presentó como un derivado. Hoy, está la construcción del «problema musulmán», pero también del «problema gitano», y todavía se sigue con el «problema judío»… Pero no creo que se trate de la misma extrema derecha. Si Marine Le Pen llega al poder, los campos de exterminio son poco probables, pero sí son probables fuertes regresiones autoritarias y xenófobas.

De ahí a hacer una analogía…

Nuestros días y los años 30 no son idénticos, pero sí hay parecidos inquietantes. Hay actualmente una 'extrema-derechización' de las mentalidades, una atracción ideológica y política por los temas de la extrema derecha. Incluso si el Frente Nacional no llega nunca al poder, está ya en el centro de la política de partidos, del imaginario político y de las políticas públicas aplicadas tanto por la derecha como por la izquierda. Lo vemos en cuanto se trata de las prácticas musulmanas (velo, comedores escolares, etc.), de los rom (gitanos) o recientemente con los refugiados.

En los años 30, había una confrontación con una izquierda potente que ya no existe.

Hoy hay factores tranquilizadores y agravantes. ¿Tranquilizadores? Por ejemplo, la extrema derecha no está militarizada como ayer. Pero el principal factor agravante es el estado estructural de debilitamiento militante e intelectual de las izquierdas y del sindicalismo. Sin embargo, tras los disturbios fascistizantes de febrero de 1934, se creó el Frente Popular.

En los años 30, personajes como Jacques Doriot pasan de la izquierda a la extrema derecha, pero ahora todavía no ha ocurrido algo así…

Gentes como Philippot simpatizaron con la corriente de Jean-Pierre Chevènement antes de pasarse al Frente Nacional. Un economista que se definía como de izquierda y cercano a Jacques Sapir, Philippe Murer, es asesor de Marine Le Pen. En cuanto a Sapir, contemplando la posibilidad de una alianza con el Frente Nacional, es el paso más avanzado de las seducciones nacional-estatistas en el seno de la izquierda radical. De momento, tenemos algunos Doriot de opereta, pero…

En su libro aparece a menudo la expresión 'teorías de la conspiración'. ¿Los pensamientos conspiracionistas están de moda?

La crítica social clásica se ha apoyado en conceptos pensando estructuras sociales que encierran nuestras existencias como el capitalismo. Para Marx, el capitalismo no son los ricos malos que intentan robar el dinero de los pobres buenos. Es una fuerza impersonal que constriñe a todo el mundo. El capitalismo no es James Bond, sino más bien el entramado de Matrix. Esa crítica estructural del capitalismo se está perdiendo en el gran público. Hoy, se crítico para muchos es denunciar a individuos que manipulan en la sombra.

Si pensamos que el problema principal del capitalismo son algunos ricos o algunos periodistas que tiran de los hilos en la sombra, basta con desembarazarse de ellos para que todo marche. De este modo se ha desarrollado una crítica simplista. Incluso se ha convertido en uno de los principales canales de renacimiento de una extrema derecha ideológica; lo que llamo el neoconservadurismo xenófobo, sexista, homófobo y nacionalista, con dos polos, el islamófobo y negrófobo de Éric Zemmour y el antisemita de Alain Soral.

De todos modos sigue siendo una paradoja ver que hay muchas cosas en común, no por las mismas razones, entre el Frente de Izquierdas y lo que dice Marine Le Pen.

La extrema derecha está robando la crítica a la izquierda radical. Primero, a través de sus temas (la crítica del neoliberalismo, de la mundialización, de los bancos, de los medios, etc.), pero todavía más insidiosamente con la postura de lo «políticamente incorrecto». Ya no es el carácter demostrable factualmente de una crítica o su valor de justicia lo que determina su supuesta «verdad», sino que se haga contra lo, en teoría, «políticamente correcto». Basta con hacer provocación para creer que se está en lo cierto. Los apoyos emancipadores de la crítica se están deshilachando, y es por ello que algunos pueden creer que ser verdaderamente crítico es ser racista, ya que el antirracismo sería «políticamente correcto»…

Los dirigentes de la izquierda radical, a menudo convencidos de su inteligencia crítica, no parecen darse cuenta de ello. Y entre los simpatizantes de esa izquierda de la izquierda, la importancia que ha cobrado la crítica de lo “políticamente correcto” en lugar de la crítica social emancipadora, o la atracción de las explicaciones conspiracionistas, dejan abierto un camino a las captaciones por la extrema derecha.

¿Cómo analiza usted el éxito del Frente Nacional?

La subida del Frente Nacional tiene una de sus motivos principales en la competición entre dos maneras de representarse la sociedad. Lo que llamo la tendencia de la justicia social, basada en la producción y el reparto de los recursos, y la tendencia nacional-racial, el FN jugando a la ambigüedad entre el referente nacional y el referente étnico-racial. La tendencia nacional-racial empezó a crecer a primeros de los años 80 a costa del retroceso de la tendencia de la justicia social, principalmente por la descomposición del Partido Comunista, el retroceso de la CGT, la des-sindicalización y la deriva neoliberal del Partido Socialista. Por el contrario, durante las huelgas y manifestaciones de 1995, la tendencia de la justicia social retomó fuerza en detrimento de la nacional-racial. Desde entonces, el Frente Nacional mantiene un discurso nacional-social por el que la solución social pasa por la nación en una lectura xenófoba.

Usted piensa que la derechización del Partido Socialista es responsable del fuerte ascenso del Frente Nacional y, sin embargo, dice que responsabilizar únicamente al viraje social-liberal del Partido Socialista no es suficiente…

El abandono neoliberal de lo social por el Partido Socialista permitió el desarrollo de la tendencia nacional-racial. Pero hay otros factores, como el hundimiento de la corriente estalinista, que dejó un enorme espacio vacío. Al mismo tiempo, hay una responsabilidad moral importante del 'sarkozysmo'. Sarkozy se puso a la cabeza del embrollo ideológico contribuyendo a instalar de manera más duradera la atracción ideológica y política por la extrema derecha. En ese proceso de extrema-derechización, los gobernantes del Partido Socialista intentan seguir los pasos del 'sarkozysmo', que a su vez está siguiendo los pasos del Frente Nacional. Estamos más allá de la «social-liberalización», entramos en un contexto político en el que la extrema-derechización se ha convertido en uno de los puntos esenciales. Por otro lado, hay otra responsabilidad: la de las organizaciones políticas de la izquierda radical (Nuevo Partido Anticapitalista, Frente de Izquierda y Nouvelle Donne), incapaces de construir una alternativa desde 1995. ¡Han tenido 20 años, hemos tenido 20 años para hacerlo!

¿Tiene usted soluciones frente a este caos?

En un libro que sale este mes, Enjeux libertaires pour le XXIè siècle par un anarchiste néophyte («Desafíos libertarios para el siglo XXI por un anarquista neófito»), intento dibujar un anarquismo pragmático, dos palabras que a menudo no van juntas. No tengo soluciones en mano para proponer, pues es la gente la que debe construir individual y colectivamente sus soluciones. Desde una perspectiva democrática y libertaria, no puedo más que poner a disposición de la gente pistas metodológicas para ayudar a formular los problemas. ¿Algunas de esas pistas? Ampliar la cuestión social a todas las desigualdades y discriminaciones (de clase, de género, racistas, etc.), volver a poner de actualidad el doble objetivo de autogobierno de los individuos y autogobierno de los pueblos contra la profesionalización política, relanzar un internacionalismo desde abajo…

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*Post scriptum del 7 de diciembre de 2015: La primera vuelta de las elecciones regionales del 6 de diciembre de 2015 ha mostrado un nuevo avance del Frente Nacional. Lo que en octubre se analizó en esta entrevista con Siné Mensuel se ha prolongado con agravaciones en el contexto post-atentados del 13 de noviembre. En esta ocasión, la atracción por temas tratados al principio por la extrema derecha ha afectado todavía más claramente a la izquierda social-liberal que está en el Gobierno: retroceso de las libertades individuales y colectivas con el estado de emergencia, que se encuentra en vías de constitucionalización, y aumento de de los supuestos que permiten perder la nacionalidad, debilitando las lógicas más republicanas en materia de nacionalidad francesa. Más allá de eso, la concurrencia en torno a una cuestión securitaria etnicizada está cada vez más de moda entre la extrema derecha, la derecha 'sarkozysta' y la izquierda de Hollande y Valls.

El Partido Socialista no había alcanzado tal nivel de descomposición moral, de deriva política y de letargo intelectual desde la época en la que Guy Mollet presidía el Consejo durante la guerra colonial en Argelia. La izquierda radical de 1995, casi paralizada y en vías de automarginalización, aparece cada vez menos como una alternativa posible, dividida entre los que no se han enfrentado al estado de emergencia en la Asamblea Nacional y el Senado (votando a favor o absteniéndose en el caso de todos los diputados del Frente de Izquierda) y los que con un discurso hueco izquierdista patinan cada vez más con los sectores de la población a los que se dirigen (en particular, aquellos que anteponen valores multiculturales y que se expresaron especialmente en el movimiento «Je suis Charlie» y en lo que se ha conocido como la «generación Bataclan»).

En ese contexto post-atentados, la sospecha hacia los que son identificados como «musulmanes» ha crecido, lo que ha permitido más agresiones islamófobas aisladas y, en mayor medida, votos con justificaciones xenófobas. Sin embargo, la lógica ultrasecuritaria privilegiada por las cumbres del Estado ha hecho difícil el necesario desarrollo de una organización democrática contra las amenazas reales que vienen de los fundamentalismos islamistas. En una coyuntura tan peligrosa, movilizaciones ciudadanas, sociales, multiculturales, antirracistas, libertarias, internacionalistas, pragmáticas y convergentes son cada vez más necesarias.



 *  Entrevista aparecida en el nº 46 de octubre de Siné Mensuel y publicada online posteriormente, junto con el post scriptum, en Médiapart el 7 de diciembre de 2015.

 **  Traducción: Gladys Martínez López

lunes, 24 de noviembre de 2014

La falta de una respuesta «adecuada» contra el nazismo en Ucrania hará que se propague



Si no se condenan los actos neonazis en Ucrania podría suceder que este mal se propague por Europa, considera el encargado de derechos humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Konstantín Dolgov.

El pasado fin de semana, Estados Unidos, Canadá y Ucrania votaron en contra de una resolución rusa en la ONU que condena el enaltecimiento del nazismo.

A favor del proyecto propuesto por Rusia en la Tercera Comisión de la Asamblea General de la ONU se pronunciaron 115 países, mientras 55 se abstuvieron.

«No cabe duda de que si no hay una respuesta adecuada contra el neonazismo en Ucrania, y ahora no la hay, esta peste traspasará las fronteras ucranianas y se propagará por Europa a más países», dijo Dolgov.

Agregó que la negativa de Estados Unidos, Canadá y Ucrania de apoyar en la ONU la resolución condenatoria del nazismo habla del «rumbo que han tomado estos países».

lunes, 3 de noviembre de 2014

La marcha fascista de Badajoz acaba con disturbios e intervención de la policía


Jóvenes antifascistas de la contramanifestación se quejan que han sido golpeados por la policía. 150 personas en la Alcazaba entre unos y otros

01/11/2014

La concentración de homenaje en Badajoz a Ramiro Ledesma, uno de los ideólogos del fascismo español y fundador de las JONS, ha acabado en disturbios en las inmediaciones de la Alcazaba árabe de la ciudad. Las organizaciones ultraderechistas MSR y la Liga Joven habían convocado la marcha este sábado por la tarde, reuniendo a unas 50 personas.

A la misma hora, una treintena de organizaciones antifascistas decidieron organizar una contramanifestación que convocó a más de 100 personas.

Algunos de los antifascistas entraron en el recinto de la Alcazaba, donde se encontraban los otros, y han sido respondidos por los colectivos de ultraderecha con material pirotécnico y petardos, aseguran a eldiarioex algunos de los jóvenes que han participado en la protesta.

Carga policial

En esos momentos la policía ha comenzado a cargar, y realizar disparos de fogueo, y los antifascistas se han repartido por las calles del Casco Antiguo. Varios de ellos denuncian haber sido víctimas de agresiones por parte de los colectivos de ultraderecha convocantes, pero también de la policía, que habría utilizado sus porras y pelotas de goma. En medio de la confusión generada los diferentes grupos han comenzado a disolverse por las calles aledañas a la plaza Alta.

Una treintena de organizaciones juveniles, sindicales y políticas habían mostrado su repulsa durante toda la semana a esta marcha, y organizaciones como Izquierda Unida en Badajoz habían pedido a la Delegación del Gobierno su prohibición. Ante el silencio oficial, numerosos colectivos apoyaron la contramanifestación, entre otros IU, el PSOE de Badajoz y CNT, así como la Asamblea Universitaria, Alcampus y las juventudes de CCOO y UGT.

Todos habían denunciado la «permisividad y la total impunidad» por parte del Gobierno y autoridades con este acto, que se celebra por quinto año consecutivo.

En su comunicado también ponen de manifiesto que la Ley de Memoria Histórica contempla que las administraciones públicas deben tomar las medidas oportunas para evitar aquellos actos de exaltación, ya sea personal o colectiva, de la sublevación militar o guerra civil.

La Delegación del Gobierno declina aclarar el asunto

La Delegación del Gobierno en Extremadura ha declinado en dos ocasiones durante esta semana responder a las preguntas del eldiario.es, en torno a las medidas que pensaba adoptar en torno a esa marcha en homenaje a Ramiro Ledesma, y sobre los incidentes que estos grupos vendrían provocando en la ciudad de Badajoz en determinados actos políticos, especialmente en aquellos relacionados con actividades republicanas o con recordatorios de los asesinatos producidos en esta ciudad durante la guerra civil.

martes, 16 de septiembre de 2014

El heredero de El Corte Inglés, candidato de la extrema derecha

15/09/2014

Tras la muerte del presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, a los 79 años el domingo en Madrid, Dimas Gimeno, su sobrino, se postula como el heredero para presidir la mayor compañía comercial de Europa, como hizo su tío durante 25 años, escribe el periódico español Público.

Dimas, de 39 años, ascendió en agosto de 2013 a director general de la compañía. Sin embargo, hubo una gran polémica en España al conocerse que estuvo en las listas de la Falange Española Independiente hasta en tres elecciones, un partido de extrema derecha, heredero de la dictadura franquista.

Estas candidaturas fueron en los años noventa y principios del 2000 y la compañía trató de distanciarse del ahora heredero y negar su participación, a pesar de estar recogida en el Boletín Oficial del Estado. Sin embargo, Gimeno siguió en El Corte Inglés que ahora hereda.

Su padre, Miguel Ángel Gimeno García, también se presentó por el partido fascista de La Falange en varias ocasiones, al igual que su hermano mayor, Miguel Ángel Gimeno Álvarez, que llegó a encabezar la lista del partido de ultra derecha.

Dimas Gimeno comenzó como vendedor en los grandes almacenes mientras estudiaba Derecho en la Universidad San Pablo CEU de Madrid. En la nueva etapa como presidente de la compañía tendrá a su lado a Manuel Pizarro, que fue un fichaje personal de Álvarez y que se postula, dada su experiencia, como el nuevo hombre fuerte de El Corte Inglés.

El coloso comercial, que cuenta con 100.00 trabajadores, facturó en 2013 14.300 millones de euros. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Todavía duda que hay neonazis en Ucrania y que operan con apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea?


La Red Voltaire denunciaba ya en el año 2005 la reactivación por la OTAN del movimiento neonazi en Europa del este y otros grupos fascistas


Una televisión noruega ha grabado un video en el sureste de Ucrania en el que puede verse a soldados del batallon Azov luciendo cascos con símbolos nazis, prohibidos en el país.

En el video, grabado por la emisora noruega TV2, se ve a un soldado que luce las siglas SS en su casco y a otro que lleva estampado el símbolo de la esvástica en el suyo.


La televisión alemana también comentó esta noticia brevemente visto lo embarazoso del caso que representa esto para ellos porque recuerda su triste pasado reciente.

«Estábamos grabando un reportaje sobre el batallón Azov de Ucrania en la ciudad oriental de Urzuf, cuando nos encontramos con estos soldados», dijo Oysten Bogen, corresponsal de TV2, a NBC News.

Minutos antes de filmar las imágenes, Bogen dijo haber preguntado a un portavoz si el batallón tenía puntos de vistas fascistas. La respuesta fue: «absolutamente no, somos sólo nacionalistas ucranianos», dijo Bogen.

Desde el inicio de la operación de castigo del Ejército ucraniano en el sureste del país, en la estructura del Ministerio del Interior fueron creados varios batallones que operan en Donbass. Los batallones Aidar, Azov, Donbass, Dnepr-1 y Dnepr-2, financiados por el oligarca y el gobernador de la región de Dnepropetrovsk, Igor Kolomoisky, que en repetidas ocasiones ha sido acusado de patrocinar al grupo nacionalista radical Sector Derecho.

viernes, 1 de agosto de 2014

Nazis en la Eurocámara


 MONCHO ALPUENTE

Los más interesados por Europa resultaron ser los euroescépticos, los nacionalistas excluyentes, racistas y xenófobos. La Unión Europea se mantiene cohesionada por los elementos que quieren disgregarla y los grandes partidos jurásicos se hunden en el fango acosados por pequeñas pero aguerridas formaciones alternativas, hijas del 15M y de la utopía. Los amos del cotarro europeo que llevaron a la ruina a sus vasallos del sur que siempre fueron sus esclavos más sumisos.

El internacionalismo de la Unión europea va por clases, no hay fronteras para el capital ni para los capitalistas, corren los flujos financieros y se corta el paso a los inmigrantes. Los neofascistas triplican sus apoyos ondeando la bandera de la intolerancia, murallas de odio y barricadas contra el enemigo exterior o, lo que es lo mismo contra los pobres del mundo, contra los parias de la Tierra

Por Bruselas y Estrasburgo se pasean los hombres de gris, gestores poderosos, celosos burócratas que no saben de personas sino de cifras, de cifras que ellos mismos manipulan, maquillan o sencillamente inventan para seguir manteniendo en pie el tinglado de su farsa caduca. En Bruselas y Estrasburgo ya se apoltronan los nuevos centuriones de la ultraderecha que han conseguido vender a un electorado sumiso y desorientado que la amenaza son los otros, los vecinos de abajo, empobrecidos y humillados por las viejas potencias coloniales que ahora les rechazan y persiguen.

Con Alemania al frente del Imperio y los nazis entrando otra vez en París de la mano de Marine Le Pen, con los ultranacionalismos a flor de piel, el panorama europeo se ensombrece, un poco más en el crepúsculo.

JUNIO 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

81º aniversario del Concordato Imperial


El pasado 20 de julio se cumplió el octagésimo primer aniversario de la firma del Concordato entre la Santa Sede y el Tercer Reich alemán, Hitler y Pio XI. Por parte del Vaticano lo hacía el cardenal Pacelli (futuro Pio XII, y reconocido anticomunista) y por la alemana era el vicecanciller Von Papen (quien apoyo el ascenso al poder de Hitler meses antes, y declarado católico), como se ve en la foto.

Este acuerdo supuso el reconocimiento del régimen nazi por la Iglesia católica (con algunas excepciones minoritarias) e incluso su subordinación, como el del Artículo 16 en el que los obispos y arzobispos alemanes tenían que prestar juramento de fidelidad al Tercer Reich. También es conocida la pasividad que mantuvo ante el Holocausto judío y otras atrocidades cometidas por los nazis y sus aliados (entre ellos muchos católicos) el cardenal Pacelli cuando ya era Papa durante los años de la Segunda Guerra Mundial.

Más tarde el clero se justificó aduciendo que fueron engañados por los nazis... ¡Qué hipócritas! Sí llevan casi dos milenios abrazados al poder y se las conocen todas los muy pícaros.

martes, 6 de mayo de 2014

El rol que desempeña el fascismo hoy en Ucrania



Por RAFAEL POCH*

Los grupos de extrema derecha fueron la fuerza de choque del movimiento popular civil que arrancó en el Maidán de Kíev con apoyo occidental. Esos grupos formaron el grueso de la fuerza paramilitar que primero complicó e impidió que la protesta fuera disuelta por los antidisturbios y luego hizo posible el cambio de régimen auspiciado por Estados Unidos y la UE, derrocando a un presidente electo, corrupto y desprestigiado, y colocando en su lugar a otro gobierno oligárquico, prooccidental y con gran influencia de la extrema derecha. Por lo menos una quincena del centenar de muertos registrados en Kiev en enero y febrero fueron policías, algunos de ellos a manos de elementos armados de extrema derecha.

El nacionalismo de extrema derecha de esos grupos con una considerable tradición y base social en Ucrania Occidental, en la región de Galitzia, pero muy rechazados en el resto del país siempre fue, históricamente, apoyado por Occidente. Desde los años veinte las organizaciones de choque del nacionalismo ucraniano en Galitzia (la UVO fundada en 1920, la OUN en 1929) estuvieron a sueldo del Abwehr, el espionaje militar alemán, que las orientaba al principio contra Polonia y luego contra la URSS, según su conveniencia. La historia del nacionalismo ucraniano en Galitzia es compleja en sus circunstancias, pero su colaboracionismo con los nazis es un hecho, pese a que en algún momento también lucharon contra ellos (además de contra la Armia Krajowa polaca y, sobre todo, contra el NKVD de Stalin y el Ejército soviético). Concluida la guerra, el Ejército Insurgente Ucraniano de Stepan Bandera (UPA, fundado en 1943 durante la ocupación nazi), se convirtió en un instrumento de la CIA que estuvo armando y lanzando paracaidistas sobre Ucrania en acciones de sabotaje hasta bien entrados los años cincuenta. El cuartel general del UPA estuvo en Munich, donde en 1959 el KGB logró asesinar a Bandera… En términos generales podemos decir que hoy esa tradición continúa: Dos meses antes del inicio del Maidán, Polonia formó a un grupo de 86 activistas del grupo neonazi «Pravy Sektor», camuflados como estudiantes, en una instalación policial, según reveló recientemente la revista polaca Nie. El National Endowment for Democracy (NED), en la órbita de la CIA, ha financiado estos últimos años 65 proyectos en Ucrania. La propia señora Nuland explicó a principios de año que Estados Unidos se había gastado 5000 millones de dólares para promocionar el cambio de régimen en Kiev. Alemania invitó en febrero a la plana mayor de la oposición polaca a la Conferencia de Seguridad de Munich, el cónclave atlantista en el que sus ministros anunciaron una política exterior más activa con un intervencionismo militar exterior sin complejos... Es mucho lo que no sabemos, incluido en materia de los francotiradores que el 20 de febrero, víspera del cambio de régimen, masacraron a policías y manifestantes en Kiev, pero la tendencia general de la actuación occidental y del apoyo a esos elementos ha sido clara.

Lo que estamos viendo estos días es un verdadero espectáculo: aquellos ministros y primeros ministros de Polonia, Estados Unidos, Alemania y los países bálticos que en 47 ocasiones hicieron acto de presencia en el Maidán animando a los rebeldes contra un gobierno electo («el mundo libre está con ustedes», resumió el senador McCain) y condenando la violencia de los antidisturbios, son los mismos que aplauden ahora la «operación antiterrorista» contra los que no aceptan al nuevo gobierno atlantista y se rebelan o protestan en el Este y Sur de Ucrania. El gobierno anterior fue criticado y amenazado por usar la fuerza antidisturbios, pero estos están usando al ejército. El mismo viernes 2 de mayo en que en Odesa morían abrasadas y asfixiadas más de 40 personas, incluidas mujeres y un diputado, en el incendio de un edificio a manos de los partidarios del gobierno de Kíev, Obama y Merkel amenazaban a Putin con más sanciones sin decir nada al respecto, mientras los medios de comunicación occidentales miraban hacia otro lado, sin evocar apenas el suceso o informando de que el edificio (en el que se habían refugiado activistas de la oposición después de que su cercano campamento hubiera sido arrasado) «se incendió». Estoy convencido de que ambos bandos (en marzo conocí personalmente a sus actores en las calles de Odesa) son por igual capaces de tal barbaridad. Aquí no se trata de hacer juicios morales contra uno u otro bando, sino del derecho a una información decente. Creo que a partir de ahora este tipo de indecencias va a ser crónica en nuestros medios de comunicación...


  * Extracto de la entrevista «La guerra en Ucrania es la última aportación del Imperio del Caos a la crisis» hecha por Enric Llopis para REBELIÓN a Rafael Poch, periodista internacional de LA VANGUARDIA.