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viernes, 27 de marzo de 2026

¿Están borrando al anarquismo?

Por XAVIER DIEZ

En los últimos años, la irrupción del pensamiento alucinógeno de la intelectualidad de las izquierdas, están desnaturalizando a la filosofía clásica del anarquismo y su componente racionalista.

Un paseo por Manhattan

Agosto de 2019. Habiéndose enterado de que estaba en Nueva York, el periodista y buen amigo Andreu Barnils me llamó para quedar con él y pasar un día juntos. Barnils, que pasa todos los veranos en la ciudad con su familia americana, conoce bien mis investigaciones sobre el movimiento libertario y mi curiosidad por todo lo relacionado con la historia del anarquismo. Por ello, me propuso visitar una de las principales librerías del Lower East Side de Manhattan, especializada en todo lo relacionado con el anarquismo.

Sin embargo, al empezar a pasearnos por los estantes, al hojear algunos de los libros expuestos, empezó a emerger un cierto sentimiento de decepción. En muy poco tiempo, el establecimiento, sin cambiar de nombre ni de carácter agitador, había cambiado radicalmente de orientación. Apenas unos pocos clásicos reeditados, algún volumen de Noam Chomsky —no precisamente los más interesantes— y poca cosa más. El resto, diría que entre el 80 y el 90% de la oferta, eran libros sobre gordofobia, orgullo LGTBIQ+ (juraría que me dejo alguna letra), crianza trans, islamofeminismo (defensa del velo incluida), antirracismo (básicamente, racismo antiblanco), pensamiento decolonial (más de medio siglo después de la descolonización), mucha sexualidad poco convencional, exaltación de las virtudes del veganismo y toneladas de páginas que, básicamente, versaban sobre lo que podríamos definir como ombliguismo.

O, si me permiten una versión menos coloquial, una especie de teología del yo: visiones periféricas del mundo, exaltación del victimismo y criminalización de la discreción, así como de la vida y apariencia convencionales. No se podía hallar nada de Bakunin, de Kropotkin, poco de Proudhon, mientras que en las zonas privilegiadas abundaban textos de Judith Butler, Kimberlé Crenshaw, Frantz Fanon, Ibram X. Kendi y otros que, en los últimos años, he ido conociendo y analizando. También mucho Marx —el más periférico, el de los papeles de juventud que él mismo repudió— y algo de Freud.

El auge del wokismo y la interseccionalidad

Como soy una persona curiosa, fue quizá la primera vez que empecé a familiarizarme con las teorías de la nueva izquierda. Todo aquello que ha quedado bajo la denominación, con ansias denigratorias, de wokismo —término surgido entre activistas afroamericanos hace casi un siglo— y que hoy acaba designando toda esta inmensa fragmentación de luchas particulares que dominan los espacios académicos y el activismo de izquierdas.

Así, por ejemplo, empecé a introducirme en la teoría de la interseccionalidad, que básicamente consiste en establecer una interminable taxonomía de categorías a partir de la dialéctica discriminación/privilegio. Así, ser mujer puntúa más que ser hombre; ser racializada, todavía más; ser trans, musulmana, gorda o poseer cualquier otra característica da el «premio gordo» (sic). En cambio, apenas se habla de elementos como la cuestión de la clase social, la posición que ocupa un individuo en la producción o su acceso a los recursos materiales.

El espacio que cada uno ocupa en la dinámica discriminación/privilegio implica que a las víctimas se les debe compensar, mientras que a los privilegiados se les debe desposeer. Esto podría sonar bien, pero en cuanto miramos la letra pequeña, supone, en la práctica, que la persona trans, gorda, vegana y racializada puede ser, por ejemplo, la CEO de una empresa tecnológica al más puro estilo Elon Musk, mientras que el hombre blanco, de mediana edad y heterosexual, en realidad sea un precario dependiente del Walmart (una versión aún más cutre del Mercadona, donde los sindicatos están prohibidos).

¿Qué sucede, entonces? Nada: en una relación fundamentada en el resentimiento acumulado secularmente, a la víctima se le debe premiar, y al opresor blanco, se le debe castigar. No se tienen en cuenta ni méritos ni deméritos, ni pensamientos ni acciones. No se valora en función del hacer o tener, sino del «ser». En otras palabras, el retorno a una especie de determinismo feudal donde la responsabilidad está asociada a la condición, nunca a la acción.

Cultura de la cancelación y resentimiento

Una vez, un colega norteamericano, profesor jubilado de universidad, me explicó que esta técnica «interseccional» ha servido para deshacerse de competidores en los departamentos académicos. Componentes de la burguesía afroamericana echando a colegas suyos blancos y maduros, a base de crear un clima de intimidación en lo que se conoce como «cultura de la cancelación».

Graduadas en estudios de Antropología Cultural que, ocupando espacios estratégicos en las facultades, cierran departamentos de historia, de literatura, de filosofía, porque no son «suficientemente inclusivos», o explican cosas (como la historia de la esclavitud, las obras de Shakespeare con la mentalidad del siglo XVII) que incomodan a algunos estudiantes. Se crea así una cultura del resentimiento y el miedo en la que la objetividad es siempre censurable, porque importan más los sentimientos que la realidad.

Decepción y desplazamiento del anarquismo

Como Barnils, salí algo decepcionado de la librería. Era el mismo espacio, probablemente una clientela similar, un ambiente contracultural equivalente, pero un concepto radicalmente diferente. Poco más tarde, empecé a preocuparme, puesto que esta tendencia de sustituir el anarquismo (u otras corrientes tradicionales de izquierda) por un conjunto de teorías... ¿cómo decirlo sin ofender a nadie?... ¿psicodélicas?, empezaba a trasladarse a Europa en menos tiempo del imaginado.

Los mismos libros, los mismos autores, las mismas ideas fueron apropiándose del catálogo de las editoriales militantes, de las ferias del libro anarquista y de las librerías de vocación social de nuestro país. Y el proceso empezaba a ser similar, con actores parecidos, objetivos semejantes y una misma hostilidad hacia el viejo mundo. No solamente contra los hombres blancos heterosexuales de mediana edad, como es mi caso, sino respecto a otros señores blancos, heterosexuales de mediana edad como Bakunin, Trotski, Tolstoi, Proudhon, Mella, Montseny padre, Seguí o tantos otros nombres que pusieron las bases al discurso, en términos de Gian Pietro Berti, más genuinamente liberal de las ideas filosóficas.

Aproximación intelectual y marginalidad

Confieso que me aproximé al anarquismo, ya hace más de treinta años, desde una perspectiva intelectual. Efectivamente, el movimiento libertario siempre me ha resultado muy atrayente, básicamente por buena parte de sus postulados filosóficos, y por cómo eran capaces de dar respuesta a los desafíos políticos y sociales derivados de su tiempo.

Pero, habiéndome educado de la manera más convencional posible, es decir, desde la Universidad, a la salida de mi carrera de Filosofía y Letras era claramente consciente de mi más absoluta ignorancia sobre el tema. Normal, si tenemos en cuenta que las instituciones académicas en general, y unos profesores que tuve, de mayoritaria adscripción marxista en particular, no les interesaba explicar una de las más trascendentales escuelas filosóficas de la contemporaneidad, que generalmente rompía con el relato oficial y el oficioso.

Investigación y tesis doctoral

Así que no tuve más remedio que ponerme a estudiar por mi cuenta. Y, para ello, nada mejor que elaborar una tesis doctoral. Una tesis representa algo así como unos cuantos años de soledad. Estás con un tema complejo que debes desenredar, debes ser paciente, indagar, descubrir, impregnarte, no solamente de unas lecturas, sino de una atmósfera y una forma de pensar. Y, ciertamente, las teorías libertarias, a partir de sus continuidades filosóficas y propuestas políticas, son un marco necesario para poder analizar un tema en particular.

El anarquismo individualista y sus tensiones

Y curiosamente, me dediqué a investigar una corriente, en aquellos momentos poco conocida y coetáneamente considerada marginal, dentro del campo libertario. Se trataba del anarquismo individualista, un movimiento que precisamente abordaba cuestiones como las que podía hallar en aquella biblioteca del sur de Manhattan.

Así, cuestiones como la libertad sexual, los conceptos plurales de feminismo, el eclecticismo filosófico, el amor libre, el vegetarianismo, el naturismo, el eugenismo y tantas otras cosas que, visto en perspectiva, actúan como precedentes de las corrientes culturales que dominan hoy la mayoría de las izquierdas.

Era un discurso a contracorriente, fundamentado en la emancipación, no tanto de la sociedad en general como de los convencionalismos morales. Arrancando desde sociedades librepensadoras de finales del siglo XIX, el movimiento arraigó muy especialmente en Francia y en Estados Unidos durante el primer cuarto del siglo XX, y tuvo su reflejo especialmente en Cataluña y el País Valenciano.

De hecho, La Revista Blanca de la familia Montseny fue una de las que informaron y dieron voz a estas tendencias. Sin embargo, desde la corriente principal —un anarcosindicalismo hegemónico a partir de la creación de la CNT— se emitieron bastantes críticas y hubo numerosas tensiones entre individualistas y sindicalistas. Unos acusaban a otros de ensimismarse con cuestiones accesorias a las luchas del proletariado, y otros acusaban a los unos de resultar excesivamente conservadores, incluso carcas.

Max Nettlau y la dispersión de tendencias

Fue, sin embargo, la lectura de la obra de Max Nettlau, historiador austriaco del movimiento libertario, considerado «el Herodoto de la anarquía», quien me ofreció una crítica más sólida y coherente contra este espacio filosófico.

Nettlau, precisamente un amigo muy querido de la familia Montseny, habitual invitado de la calle Escornalbou y colaborador habitual en La Revista Blanca, en su obra La anarquía a través de los tiempos, dedicó un interesante capítulo al anarquismo francés de principios del siglo XX en que advertía del peligro de esta corriente a partir del concepto «dispersión de tendencias»

Para este historiador, buena parte del declive del anarquismo en Francia, probablemente el país con mayor peso del movimiento durante el siglo XX tenía que ver con el abrazo respecto a estas tendencias. Y fue así como, a pesar de sus inicios en París, el anarcosindicalismo acabó perdiendo la batalla con el marxismo, y finalmente el comunismo acabó apropiándose de la CGT.

Contracultura, revolución sexual y alienación

En mi tesis ya expliqué la fortaleza e influencia de este conjunto de ideas, especialmente hasta la década de los años 30, las cuales fundamentaron la eclosión de la contracultura y los movimientos emancipadores respecto a cuestiones relacionadas con la revolución sexual que enraizaron fuertemente en Occidente a partir de mayo de 1968.

En cierta manera, y no es una crítica, puesto que la liberación de las costumbres y la fuerza del individualismo consiguieron romper con determinadas rigideces morales tan opresivas como la sociedad de clases, todo este conjunto de ideas modeló claramente nuestra contemporaneidad, nuestra manera de pensar y actuar vigentes, en las que las libertades personales implicaban un mundo de menores ataduras personales y el dogmatismo reinante entre una parte substancial del movimiento obrero.

Todo progreso, sin embargo, suele poseer dos caras. La mayoría de la gente pudo tener un mayor control de sus vidas y vivirlas con mayor plenitud. Pero, a su vez, la plaga del individualismo, junto con una sociedad de consumo con gran capacidad de alienación, actuó como disolvente respecto a los lazos sociales y la comunidad.

Wokismo, alienación y pérdida de raíces

En esta era de wokismo, en la que la reivindicación de las minorías parece desplazar al interés común, estamos dando pasos hacia adelante, aunque no tenemos demasiado claro en qué dirección. O quizá sí: en dirección al ombligo de cada uno de nosotros.

El individualismo es emancipador cuando se libera de determinadas rigideces y homogeneidades, aunque también puede ser opresor cuando nos convertimos en siervos de nuestros propios caprichos u obsesiones. Y, sobre todo, puede generar una peligrosa alienación. La alienación del yo respecto al «nosotros». Peor aún: nos aliena respecto a un pasado compartido y a una tradición que es la que nos permite disponer de raíces con lo que nos hermana.

Reflexión final: entre la estética y la ética

Tengo la sensación, cada vez que acudo —cada vez menos— a actos relacionados con el movimiento libertario, de quedar fuera de lugar, de ser contemplado como un anacronismo al observar a jóvenes militantes seducidos más por una estética que por una ética genuinamente anarquista.

Se ven muchas más banderas libertarias que hace tres décadas, cuando éramos media docena de historiadores dedicados a investigar el pasado anarquista. Me siento como un pulpo en un garaje al oír hablar a algunos militantes de la importancia de acabar con la opresión de las personas «de peso no normativo», al denunciar la gordofobia como elemento fundamental de las opresiones contemporáneas, o considerar a los férreos partidarios del movimiento LGTBIQX+ como el elemento central de la existencia.

¡Como si tuviera alguna relevancia la condición física o las preferencias sexuales de cualquier persona!, cosa que, por lo menos para mí, no la tiene. Percibo, preocupado, cómo tantas personas enarbolan enfervorizadamente las banderas rojinegras, ante militantes que desconocen a Bakunin o Kropotkin, o que desautorizan a Proudhon por ser un heteropatriarcal opresor.

Me molesta profundamente esta época de eslóganes vacíos sin análisis ni pensamiento. Creo que esto fue lo que le pasó por la cabeza a Federica Montseny cuando fue invitada, como ponente, a las Jornadas Libertarias de Montjuic en 1977, cuando, efectivamente, había muchos jóvenes con muchas ganas de revolución, aunque sin tener ideas claras y demasiada confusión sobre lo que representaban aquellas banderas que inundaban aquel espacio tan lleno de esperanzas, posteriormente defraudadas.

Epílogo: responsabilidad con el pasado

En cierta manera, estamos viviendo una especie de Revolución Cultural maoísta, con su punto de histeria e irracionalidad dispuesta a romper con el pasado. Y es justo lo que los adversarios del socialismo emancipador anhelaban: sin raíces, cualquier disidencia es frágil y voluble.

Los libertarios de hace un siglo eran capaces de construir un discurso sólido, de generar ideas fuertes a base de debates sustantivos. Creo que tenemos responsabilidad respecto al pasado, que es la mejor manera de ejercer responsabilidad ante el futuro


Fuente:
 
 

lunes, 24 de diciembre de 2018

Animales

VOX, el partido facha que defiende
los valores patrios representados
en la caza y el toreo.

Por JUAN CÁSPAR

Que en un país del sur de Europa, exista la execrable tradición cultural de torturar a un pobre bicho hasta su muerte no debería ser para estar orgulloso. A no ser, claro está, que nos refiramos a otra clase de orgullo vinculado al facherío de toda la vida de Dios. Seguro que no es casualidad, pero sí causalidad, que los defensores de las corridas de toros las emparenten con los más nobles valores patrios. Solo basta observar a ese ente animado que lidera Vox, montando gallardamente a caballo al lado de uno de esos profesionales matarifes, empecinado en la reconquista de Andalucía. No, no es una caricatura surgida de alguna mentalidad progre, esta gente se retrata a sí misma para regocijo u horror del personal mínimamente despierto. Desde que, más o menos, tengo uso de razón, las corridas de toros me han parecido una atrocidad indescriptible solo admisible para espectadores despiadados.

Las respuestas populares a mis ingenuas reivindicaciones antitaurinas, pasaban desde la más detestable indolencia, tipo «hay cosas más importantes», hasta inicuas y/o cretinas acusaciones de ignorancia sobre dicho arte españolista. Por muchas vueltas que demos a un debate, pobremente plagado de lugares comunes, la crueldad es inherente a este deleznable arte del que parecen disfrutar tantos seres humanos. Bueno, quizás, tal y como sostienen los animalistas, los espectadores ávidos de sangre se van reduciendo en número. No es que uno tenga una confianza excesiva en el progreso moral de la especie humana, pero al menos parece que, al menos con menor frecuencia, no estamos obligado a escuchar estupideces justificadoras de la tortura. Esta denuncia de la crueldad sobre los animales nos empuja, necesariamente, a una mínima reflexión sobre otras actividades que tienen a la muerte de un ser vivo como protagonista. Es el caso de, lo han adivinado, la caza que, al margen de su actividad como mera subsistencia económica, resulta también un deporte muy del gusto y alborozo de unos cuantos seres supuestamente pensantes.

La afición a la caza de los
anteriores jefes de Estado.

De nuevo, tenemos que vincular la defensa de la cultura cinegética con determinadas fuerzas políticas de triste, patética y peligrosa naturaleza reaccionaria. Vaya por delante, que no quisiera, al igual que los múltiples partícipes del circo político, caer en la inevitable demagogia de algún tipo. No obstante, no necesitamos mucho recorrido para vincular corridas y cacerías con una España casposa y reaccionaria, que asoma sin mucho esfuerzo tras este forzado revestimiento democrático e incluso con algunos ramalazos progres. Recuerden ustedes con espanto a aquel anciano monarca, ese mismo amamantado y educado por la dictadura, posando sonriente al lado de un paquidermo al que acababa de abatir. Si hay un porcentaje apreciable de seres supuestamente conscientes que no muestra la más mínima repulsa ante semejante instantanea, más que habitual en el mundo de la clase dirigente, es que efectivamente no valemos mucho como especie. Para tranquilidad de los biempensantes, hoy está al frente del reino un tipo mucho más moderno, que incluso, estoy seguro, muestra algo de sensibilidad animalista.

23 diciembre 2018

sábado, 30 de junio de 2018

La lengua, señores...


Por AGUSTÍN GARCÍA CALVO

Señores: la lengua no es de nadie; esa máquina de maravillosa complejidad que ustedes mismos usan, «con la cual suele el pueblo fablar a su vezino», no es de nadie; no ya la lengua común, que no aparece en la realidad más que como lenguas de Babel, pero ni siquiera una de esas lenguas o idiomas es de nadie, y no hay académico ni emperador que pueda mandar en su maquinaria, ni cambiar por decreto ni la más menuda regla, por ejemplo, de oposiciones entre fonemas y neutralización combinatoria de oposiciones que en ella rijan.

La escritura, la cultura, la organización gubernativa, la escolar, las leyes, las opiniones, ésas sí que tienen dueño; y el dueño es el de siempre: el jefe, sus secretarios, sus sacerdotes, la persona que se cree que sabe lo que dice.

Y ésos ya se sabe lo que quieren o necesitan: quieren ordenar el mundo, el mapa, las poblaciones; es el juego terrible de niños grandes, malcriados y simplones, que ha venido arrasando tierras y torturando gentes desde el comienzo de la Historia, en nombre del Ideal; y así siguen queriendo, por ejemplo, que España sea una, que los Estados Unidos sean uno, que Cataluña sea una, que Euskal Herria o Galicia sean una cada una... Da lo mismo: el caso es someter al ideal a todos, dentro de las fronteras que les toquen: que todos sean uno.

Por medio de la escritura y de la escuela, el Poder ha utilizado una y otra vez las lenguas o idiomas para ese fin: tomando en bloque una variedad simplificada del idioma correspondiente, y sin entrar para nada a la maquinaria de la lengua, ha logrado por ley (pero siempre a través de la escuela y la escritura) imponer hasta cierto punto un idioma uniforme dentro de las lindes que los avatares de la Historia le hayan repartido a esa forma de Poder; así impuso Roma en el vasto territorio del Imperio la unidad lingüística, para apenas un par de siglos, mientras los pueblos volvían a hacer de las suyas y deshacían el latín en dialectos innumerables; y hazañas parecidas se han dado luego, en territorios más o menos amplios, como, por ejemplo, la conversión del hebreo, una lengua muerta, en idioma, relativamente uniforme, del Estado de Israel.

En aquello que iba siendo Europa hace unos ocho siglos, los hombres cultos, que hablaban diferentes idiomas o dialectos como lengua cotidiana, trataron de mantener, y mantuvieron durante unos cinco siglos, una lengua común, el latín resucitado por escrito, no sólo para las disputas escolares y científicas, sino también para los tratos internacionales. Pero ya, entre tanto, los Estados modernos, el Español, el Francés, el Inglés, se habían establecido, y preferían volver a repetir, cada cual en su ámbito propio, la empresa del Imperio: la unificación de los varios idiomas y dialectos bajo el mismo ideal; una lengua una para el Estado uno; y en la misma idea les han seguido todas las naciones de cuño estatal, chiquitas o mayores, que tratan de dividirse el mapamundi.

Cierto que el que una lengua, relativamente uniforme, ocupe vastos espacios, tiene sus ventajas, no sólo para los trámites comerciales y administrativos, sino para que, por ejemplo, esta andanada contra los tratantes de lenguas le llegue a más gente que si la escribiera en sayagués; pero la cuenta de lo que con eso gana la denuncia de la mentira en contra de lo que gana la difusión de la mentira, ¿quién, señores, me ayudará a echar esa cuenta?

En fin, lo que el Poder, nacional, autonómico, universal, quiere hacer con las lenguas y la gente, eso cualquiera, si se deja sentir, lo sabe. Algo de vergüenza da que hombres doctos y esclarecidos confundan en un trance como éste los manejos unificatorios de una u otra administración con la máquina, desconocida y libre, de la lengua. Pero tampoco eso debe extrañarnos demasiado, sabiendo y sufriendo, como sufrimos, lo que es la condición de la Cultura y la de la Persona.

2 julio 2008

martes, 1 de noviembre de 2016

XX Semana Cultural Libertaria [de Valladolid]


Un año más, CNT Valladolid organiza la Semana Cultural Libertaria. En su XX edición las diversas charlas, presentaciones y actos culturales tienen como telón de fondo el 80 aniversario de la fundación de la organización Mujeres libres.

Además, como novedad este año, del 2 al 16 de octubre ha podido visitarse en el centro cívico de Pajarillos la exposición del fondo fotográfico de CNT durante la Guerra Civil.

A continuación se facilita el calendario de actos:

Lunes 14 de noviembre: Presentación del libro Viento, a cargo de Javier Caballero (autor). A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Viento es el encuentro entre dos luchadores libertarios de distintas épocas a partir de una casual coincidencia. Alejandro, el Tuerto, vencido en la Guerra Civil española, huido y guerrillero, recorre un extenso periplo vital en constante pelea por la supervivencia y la dignidad. Maquis, campos de concentración, exilio… pero también, profundas vivencias marcadas por la amistad, el amor, la fraternidad, la entrega, el desengaño, la traición y el desgarro.

Diego, un joven consciente del engaño que pretende el Sistema para el pueblo y que ha mostrado su verdadera cara en los últimos años de crisis. Contra lo que luchará participando en movimientos sociales y ensayando esas transformaciones deseadas en su día a día, en sus relaciones, prácticas y sueños. Su encuentro une la continuidad que quebró el franquismo y los siguientes años de duda democrática y ambos lucharán juntos por dignificar la memoria de aquellos que se dejaron sus vidas o parte de ellas en la lucha antifascista. Viento es una novela compuesta por un puzzle de escenas bien encajadas y tratadas con rigor histórico lo que nos invita a tirar del hilo de alguno de los momentos expuestos en la obra. Con un estilo propio marcado el autor consigue elevar la emoción, la reflexión social y vital, sin abandonar ciertos juegos literarios y una suerte de realismo mágico que inunda la obra con delicada sutileza. Completa la obra un apéndice necesario, los Cuentos antifascistas, concebidos por una compañera guerrillera del protagonista que servían para mecer a sus hijas en las frías noches, al paso de su partida del maquis por las sierras ibéricas, y que han sido rescatados después de más de setenta años de olvido.

Martes 15 de noviembre: La impunidad del franquismo (la querella argentina), a cargo de Luis Fuentes (CNT Bilbao). A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

La querella argentina y la citación de Felix Padín a declarar y su archivo documental darán pie a hablar sobre la utilización que hizo el franquismo de las personas encerradas en los campos de concentración como esclavos en las empresas afines al régimen. También nos llevará a hablar sobre el proceso de la conocida como Transición española, un período ante el cual una parte de la sociedad va abriendo los ojos para dejar de considerarlo ejemplar y comenzar a indagar en sus muchas grietas

Miércoles 16 de noviembre: Historia y análisis de la asimilación de la marcha del Orgullo en Madrid, a cargo de diversos miembros de Orgullo Crítico A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Un breve recorrido histórico y genealógico sobre la Marcha del Orgullo en Madrid, donde se intentarán analizar las causas que han hecho que haya pasado de ser una marcha política y reivindicativa a una celebración puramente festiva.

Jueves 17 de noviembre: Proyección del documental Indomables. Una historia de Mujeres Libres, con la participación de Juan Felipe (autor). A las 20:00 horas en los cines Casablanca.

A mediados de mayo de 1936 aparecía el primer número de la revista Mujeres Libres. Un año después, en agosto de 1937, se celebraba en Valencia el primer congreso estatal de la Federación Nacional de Mujeres Libres, una organización feminista de corte anarquista que tenía como objetivo que las mujeres se liberasen por ellas mismas de la cruel servidumbre de la ignorancia. Contaremos con la presencia del director del documental para poder hacer una presentación adecuada y después crear un debate en torno a lo que representó la creación de Mujeres Libres

Viernes 18 de noviembre: Por una remunicipalización cooperativizada (autogestionada) de los servicios públicos de limpieza de Madrid. Una propuesta elaborada por el Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA). A cargo de Damián Herrera (miembro del ICEA). A las 20:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Tras los cambios ocurridos en el contexto político municipal de la ciudad de Madrid y las iniciativas surgidas desde las bases sociales respecto a la apertura de procesos de desprivatización de los servicios públicos de limpieza, desde el Instituto de la Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA), nos planteamos desarrollar la idea de una remunicipalización basada en estructuras económicas y sociales autogestionadas como instrumentos de cambio hacia una participación real de las personas, que tengan como objetivo la promoción de una nueva cultura política centrada en la corresponsabilidad de vecinos y vecinas, trabajadores y trabajadoras, en la gestión de los recursos comunes, transfiriendo capacidades y competencias comunitarias que posibiliten el empoderamiento social. La propuesta presentada pretende poner sobre la mesa una necesidad esencial de nuestro tiempo: el fomento de la participación de la colectividad en la gestión de sus propias necesidades. Remunicipalizar es el primer paso imprescindible, pero dicho proceso ha de venir acompañado de la puesta en marcha de mecanismos de gestión directa y participativa por parte de vecinos y vecinas, trabajadores y trabajadoras, capaces de generar la base social necesaria para que, frente a la devastación provocada por la voraz persecución del beneficio privado, podamos oponer el proceso de constitución social de una nueva realidad colectiva.

Sábado 19 de noviembre: Presentación libro La autogestión viva a cargo de Jose Luis Carretero (autor). A las 12:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Desde el Brasil de la ANTEAG (Asociación Nacional de Trabajadores y Empresas de Autogestión), a la ocupación y puesta en marcha por los empleados del hospital de Heraklion, en las movilizaciones contra Mubarak, en Egipto; desde las redes europeas de comercio justo (con un volumen total de ventas de 2.900 millones de euros en 2008) a las múltiples monedas locales puestas en marcha en Grecia al calor de la desestructuración brutal impuesta por la Troika comunitaria; hay una nueva brisa en la vida económica y social que se afirma y parece desperezarse, constituyendo todo un nuevo lenguaje con el que empezar a balbucear narraciones que tienen como su centro el desarrollo social, ecológicamente sustentable, y hay quién dice que hasta espiritual, del ser humano. ¿Una alternativa para la pérdida del empleo? ¿Una alternativa para pérdida del sentido? ¿Una alternativa para la destrucción acelerada del medio natural impuesta por el crecimiento sin fin inherente al capitalismo? Nuestro modo de producción empieza a girar desbocado y a encarar bifurcaciones cada vez más caóticas. Quizás ha llegado el tiempo de parar, de saborear la lentitud y probar a trabajar en común y en armonía (y no competencia) con el entorno social y natural que nos rodea. Quizás ha llegado el momento de apostar por una economía solar, autogestionaria y cooperativa, como forma de solucionar el inmediato problema de la subsistencia en un entorno cada vez más hostil, y marcado por el desempleo y la pérdida de condiciones laborales y vitales, y también como forma de afirmar otra posibilidad social, otro hipotético desenlace para el tremendo drama en que consiste la sociedad en que vivimos. Un final, si no totalmente feliz (nada es perfecto), sí al menos mucho más justo, vivible y sostenible.

Sábado 19 de noviembre: grupo de teatro «Contra tiempo teatro» A las 19:00 horas en el Centro Cívico Pajarillos.

Las jornadas finalizarán con un recital poético a cargo de Pablo Fuentes Alonso.

14 octubre 2016

domingo, 7 de agosto de 2016

¿Qué significa enseñar?


Por ENRICO FERRI

La enseñanza está en la base de la vida, no solo en la escuela, porque para vivir es necesario aprender de todo, empezando por el lenguaje, para comunicar, para pensar, para recordar, para aprender. Enseñar, en griego, se dice didasko, que literalmente significa «ayudar a alguien a crecer». Y este es el significado más importante del verbo enseñar, ayudar a las personas a crecer.

Pero aquí comienzan los problemas. ¿Quién debe ayudar y a quién? ¿A hacer qué? ¿Con qué condiciones y a qué precio? ¿Y el que no quiera aprender? Es evidente que cada uno de nosotros tiene que aprender muchísimas cosas, también a caminar y a hablar. El hombre es esencialmente un sujeto cultural, incluso los deseos más «físicos», más «materiales» son vividos y satisfechos dentro de unas reglas, de ritos, de modos culturales. La cultura, los valores, los principios reguladores se eligen, se transmiten, se enseñan. Pero incluso las artes, las técnicas, los oficios y todo aquello que implica no solo el conocimiento, sino también la maña y la experiencia, deben enseñarse y aprenderse. Prácticamente no hay nada que no pueda o no debe enseñarse y aprenderse.

Si consideramos la enseñanza desde esta perspectiva, que contempla el desarrollo humano esencialmente como evolución cultural, debemos reconocer que la formación basada en el nexo enseñar-aprender no acaba con un curso de estudios a los dieciocho o a los veinticuatro años. La formación es permanente porque la vida no se detiene nunca, no para de transformarse, de cambiar; nosotros mismos no dejamos de crecer, de cambiar, y debemos aprender a vivir en condiciones y edades diferentes, en situaciones nuevas, a veces inimaginables. Jamás se es solo enseñante o solo alumno en el curso de los años. Incluso un niño no solo puede enseñar pequeñas cosas a un hermano más pequeño o al gato de la casa, sino que también puede enseñar muchas cosas a un adulto, como por ejemplo qué es el asombro, la maravilla, la curiosidad, la espontaneidad y tantas otras cosas.

Hemos establecido que enseñar y aprender son dos modalidades esenciales de la vida, exigencias imprescindibles, pero no hemos respondido todavía a la pregunta inicial: ¿Qué significa enseñar? Podemos responder con un aparente juego de palabras: enseñar algo a alguien significa enseñarle a no tener ya más necesidad de una enseñanza. Ser un buen maestro significa ayudar a alguien a no necesitar maestro. Si enseño a alguien a conducir el coche, ya no tendrá necesidad de chófer; si enseño a alguien cómo se pesca, no necesitará comprar pescado; si enseño a un niño a pensar, podrá pensar con su cerebro; si enseño a un individuo el valor de la libertad, no tendrá ya necesidad de un amo. Es decir, ¿enseñar significa transmitir, transferir, trasvasar de un individuo sapiente, experto, adiestrado, a otro individuo menos competente, valores y competencias? Diremos que no. El conocimiento es como la libertad; no puede ser otorgado, concedido, regalado, impuesto; debe ser deseado, conquistado, defendido. El enseñante debe ser un transmisor y un apoyo, un fermento y una guía.

Stirner, hace ya más de ciento cincuenta años, escribía en Las leyes de la escuela que un buen enseñante es un trámite entre el escolar y la ciencia, y demostrará ser capaz cuanto antes se emancipe de él el estudiante y sea autónomo, capaz de aprender por sí solo, de no necesitar guía. Enseñar quiere decir convertir al alumno en maestro de sí mismo.

Nº 336, JULIO 2016

martes, 9 de febrero de 2016

Los titiriteros a prisión igual que Els Joglars en el año 1977


No es la primera vez que en España se encarcela a gente del teatro. En el año 1977 se detuvo y encarcelo a los miembros de Els Joglars, en aquella época por la autoridad militar. Ahora un Juez de la Audiencia Nacional ha decido el ingreso en prisión de dos integrantes de un grupo de teatro, porque en la representación teatral se veían escenas como el ahorcamiento de un guiñol vestido de juez, el apuñalamiento de un policía y la violación de una monja y el apuñalamiento posterior con un crucifijo.

7 febrero 2016

Por ello les aplican: ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO tipificado en el artículo 578 del Código Penal vigente, castigado con la pena de prisión de 1 a 3 años de prisión y multa; y de UN DELITO COMETIDO CON OCASIÓN DEL EJERCICIO DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y DE LAS LIBERTADES PÚBLICAS GARANTIZADOS POR LA CONSTITUCIÓN, tipificado en el artículo 510 del Código Penal, castigado con la pena de 1 a 4 años de prisión y multa.

Seguro que no tiene nada que ver y es casualidad, entra dentro de la elucubración mental, pero el juez que ha ordenado el ingreso en prisión fue policía desde 1974 época franquista a 1983, en plena transición, pero seguramente esto no le ha influido para hacer el auto de prisión que ha hecho.

Parece de película de ciencia ficción, en pleno siglo XXI, sobretodo porque cada dia vemos, el robo de politicos y banqueros y no hay juez que encarcele a nadie con tanta facilidad y eso que todos los que investigan por desfalcos seguro que les pueden aplicar lo de destrucción de pruebas, aunque se alargan durante años las investigaciones que en casos muy contados pisan la carcel. Si los mete en prisión porque considera que ese es un teatro no apto, tendrá que explicarnos que van a hacer a todos aquellos, que tanto por internet como en los juegos de plataformas, se hartan de «matar enemigos», creando una mentalidad de violencia a gran escala eso, por no hablar de aquellos niños a los que se lleva a campos de futbol o a ver el maltrato animal y se le imbuye en un ambiente de insultos, gritos, fanatismo, etc. suponemos que si sigue el criterio de defender a los menores encarcelaran a los padres por poner en peligro a sus hijos.

Es posible que moleste que sean un juez, un policía y una monja quien aparece en la obra de teatro, gente de orden y pilares de la sociedad, si fueran una bruja, un jorobado y un tuerto seguramente no habría pasado nada, son el mal y lo que hay que suprimir. Porque, no olvidemos que en el teatro para niños y niñas solo puede ser de una manera, como todo en la vida, el bueno y guapo pega al malo y se casa con la chica guapa, ya lo sabéis, olvidaros de la libertad de expresión no son buenos tiempos para ello están muy envalentonados buscando constantemente a quien encarcelar, judicializar y destrozarle la vida para justificar lo que ellos llaman aplicación de leyes y que no tiene nada que ver con la justicia.

Quizás, hoy tras ver el documental de Metromuster Tarajal estoy más enfadado de lo normal, viendo como cargos públicos, desde ministros a directores de la Guardia Civil que juraron un cargo para «defendernos y doy por supuesto que para no mentir», cambiaban las versiones a medida las imágenes que se veían destapaban sus mentiras, pasando por un auto judicial verdaderamente lamentable para cerrar el caso y dejarlo todo como si no hubiera responsables de uno de los asesinatos en masa más graves que se han dado en este país desde que se dejaron de utilizar los piquetes de ejecución.

En resumen la cárcel para los de siempre, los inconformistas, los que cuestionan el orden establecido, nada diferente en el horizonte, la democracia es ese holograma que nos prometen en televisión y que algunos disfrutan y con la que nos golpean a todos.

Por cierto en la revolución que pienso y quiero, a los jueces los haría trabajar de agricultores y granjeros, a los policías de mineros y a los banqueros en la construcción, con contratos indefinidos, esa sería mi revolución, aunque igual incurro en algún artículo del código penal al soñar libremente con un mundo nuevo o decir lo que pienso.

Carlos
CGT-Comunicación Barcelona

domingo, 7 de febrero de 2016

Comunicado de la CNT-AIT de Granada respecto a la detención de los integrantes de «Títeres desde Abajo» por supuesto enaltecimiento del terrorismo


El viernes 5 de Febrero los dos integrantes de «Títeres desde Abajo» fueron detenidos en el transcurso de su última obra, «La Bruja y Don Cristóbal», bajo la acusación de enaltecimiento del terrorismo. Nuestro sindicato conoce a estas dos personas: una de ellas es militante de nuestra Organización, y la otra es un gran y querido amigo que conocemos desde hace años. Esta obra no es la primera de «Títeres desde Abajo».

«La Bruja y don Cristóbal» se estrenó en Granada el pasado 29 de enero y se repitió el 31 del mismo mes. Muchas personas pudimos asistir a los dos actos, y conocer la trama y su trasfondo. Su posición, que procura ser humanitaria, ante ciertos problemas de actualidad, podía chocar con el de otras posturas políticas. La obra sí defiende la convivencia, la tolerancia y la aceptación de lo diferente. Los enfrentamientos que se producen son ante representaciones de poderes que no lo aceptan, y en ese sentido se desarrolla la trama.

En la actuación del 5 de febrero, ya en Madrid, parte del público asistente se sintió muy molesta con la obra, y lejos de limitarse a una cuestión estética o de criterios, llamaron a la policía para denunciar una supuesta enaltecimiento del terrorismo. La policía acudió y procedió a detener a los integrantes de Títeres desde Abajo, que habían tenido que interrumpir la obra por la acción de los descontentos. Desde entonces, están incomunicados y en comisaría.

La prensa, fiel a la fácil fórmula «noticia impactante y difícil de comprobar», concentrada también en el morbo de determinadas figuras políticas de Madrid, ha procedido a publicar la denuncia tal cual, sin contrastar la versión de los acusados, dando por resultado un relato completamente erróneo de lo que es la obra que pudimos ver en Granada, y que esperamos documentar pronto. En el contenido de las noticias se subrayaba la exaltación del terrorismo por medio de una pancarta con el lema escrito de «Gora Alka-ETA», sacando de contexto la trama. Asimismo, se hablan de asesinatos y violaciones a monjas y jueces.

Al respecto, y para indicar unas necesarias aclaraciones, debemos relatar lo que es, en realidad, la obra. En esencia, «La Bruja y don Cristóbal» procura representar, bajo las figuras recurrentes de cuentos y teatros, la «caza de brujas» al movimiento libertario que ha sufrido en los últimos años, con los montajes policiales estilo «Operación Pandora» La obra está protagonizada por una bruja, que representa a las personas de mala fama pública, y que se ve en la situación de enfrentarse a los cuatro poderes que rige la sociedad, esto es: la Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley. La protagonista está en su casa, y, en primer lugar, su vida es interrumpida por la aparición del «Propietario», que resulta ser el legítimo poseedor legal de la casa donde vive. No existen monjas violadas; bajo la forma de los muñecos, los adultos podemos comprobar que el propietario decide aprovecharse de la situación para violar a la bruja; en el forjeceo, la bruja mata al propietario. Pero queda embarazada, y nace un niño. Es entonces cuando aparece la segunda figura: una monja, que encarna la Religión. La monja quiere llevarse al niño, pero encuentra resistencia en la bruja, y en el enfrentamiento, la monja muere. Es entonces cuando aparece el Policía, que representa la Fuerza del Estado, y golpea a la bruja hasta dejarla inconsciente, y tras ello, construye un montaje policial para acusarla ante la Ley, colocando una pancarta de «Gora Alka-ETA» sobre su cuerpo, que intenta mantener en pie para realizar la foto, como prueba. A partir de este montaje policial, surge la cuarta figura, que es la del Juez, que acusa, y condena a muerte, a la protagonista, sacando una horca. La bruja se las arregla para engañar al juez, que mete la cabeza en su propia soga, y la aprovecha para ahorcarle, para salvar su propia vida. El relato continúa algo más, pero esta es la esencia de lo que transcurre, y donde se encuentra toda la polémica.

Se puede valorar si la obra es o no es para niños o para todos los públicos, pero resulta sorprendente que dos personas estén detenidas e incomunicadas por una cuestión de mayores de doce o dieciocho años. Si bien se hace necesario indicar que, más allá del reclamo de unos títeres, Títeres desde Abajo nunca ha mencionado que su última obra es para niños. En su blog dividen sus obras en las dedicadas a todo el público, «Teatro Popular», y las específicamente para niños, «Espectáculos Infantiles». «La Bruja y don Cristóbal» no aparece en esta última sección, por lo cual no se puede acusar a Títeres desde Abajo de engaño y atraer a un público determinado. El hecho de usar muñecos no lo hace necesariamente infantil, y en ello estaría de acuerdo el «cuervo Rockefeller». Asimismo, en la sinopsis presentada se hablaba claramente de «cachiporras» y de «libertad». No se puede insistir en que el problema es que no se sabía el contenido por parte de los asistentes. Obviamente, de terrorismo no, porque no hay terrorismo. Pero, en cualquier caso, en la actualidad, los niños presencian cotidianamente cosas mucho peores, no solo en la televisión, sino en la propia calle que pisan, y no vamos a entrar en detalles sobre si hay padres que los llevan a los toros, la politización de muchas chirigotas que actúan en plena calle (y nos parece fenomenal), les enseña historias de crucificados o los llevan a ver bambi. Dicho esto, creemos que es importante ver la obra: aunque pueda ser de mayores, no es tan dura como se ha presentado, que da la sensación de ser una nueva parte de Saw.

Sin embargo y en cualquier caso, es absolutamente inexistente el enaltecimiento al terrorismo, el motivo por el que han sido detenidos y puestos en absoluta incomunicación. Una medida represiva que resulta extremadamente paradójica: es precisamente lo que denuncia la obra. No deja de sorprender cómo las leyes contra el terrorismo pueden servir con tanta eficacia a prejuicios políticos bien definidos e imponer situaciones de indefensión a los acusados, con tan solo unas palabras de los denunciantes. Personas que confunden el terrorismo con lo que no aceptan social ni políticamente; que se indignan ante la censura a Charlie Hebdo pero que luego no dudan en hacer de talibanes ibéricos; que defienden a los niños de la politización representada en una denuncia a los desahucios, mientras ignoran la politización de la enseñanza y de la religión que les meten entre oreja y oreja, o que claman «es la ley» cuando un niño y su familia se quedan sin casa, hecho «sin duda, poco político».

A todo ello, se suma el Ayuntamiento de Madrid, que quiere denunciar a Títeres desde Abajo, como reacción netamente política que se debe, indudablemente, a su necesidad de responder públicamente a las acusaciones de complicidad con los detenidos, que se realiza desde los sectores reaccionarios de la derecha española y buena parte de la prensa, que busca desesperadamente cualquier ataque político, sin importar la libertad de la gente. Bellos aquellos años donde un 15-M, que se esfuerzan en representar, era objeto de todo tipo de acusaciones ridículas.

Desde nuestro sindicato queremos expresar nuestro apoyo a Títeres Desde Abajo, exigimos la inmediata libertad de los detenidos y el libre ejercicio de la creación artística. Estamos en otra situación de represión política ejercida por las autoridades y un sector social muy definido políticamente en este país. Las energías que gastan ante representaciones artísticas, bien podían usarlas para fines más importantes para personas realmente necesitadas, pero es evidente que todo no es más que una máscara para ocultar intenciones políticas que se transmiten por la fuerza y no la cultura. Finalmente, agradecer a todas las personas, asociaciones y organizaciones que en el transcurso de unas pocas horas han mostrado su apoyo a Títeres desde Abajo y que han contactado con nuestra Organización al conocer nuestra relación directa con los dos detenidos, que esperamos que salgan libres inmediatamente.

6 de Febrero de 2016

jueves, 14 de enero de 2016

Comunicado de nuestro compañero Pablo Und Destruction sobre el conflicto con la Corporación Atresmedia


Reproducimos a continuación el comunicado que estamos difundiendo para dar a conocer la situación creada con la actitud mantenida por Atresmedia tras el uso ilegítimo de una canción de nuestro compañero Pablo Und Destruction:

Tras recibir una respuesta firme y por escrito de los servicios jurídicos de Atresmedia me veo obligado a retomar el conflicto con esta corporación por el uso indebido de mi música en la promoción de la serie «Merlí», que se emitirá en La Sexta.

Atresmedia se ha limitado a retirar mi música del anuncio y se niegan a dar explicaciones públicas y a remunerarme por el uso de mi obra, amparándose en un supuesto pago a AGEDI, organización de productores fonográficos y no de autores. Ellos consideran que con ese pago ya están legitimados para usar mi trabajo y no es así, ya que esa asociación no me representa y no defiende ni gestiona los derechos de autor, que son los que se han vulnerado en este caso.

Por otra parte la SGAE no ha sabido darme una respuesta clara y no me encuentro amparado por parte de la entidad de gestión que debería proteger a los autores y de la que formo parte como socio. Además, se da la particularidad de que la canción usurpada no está registrada en ésta ni en ninguna otra entidad de gestión. Por ese motivo esta canción no podría ser utilizada dentro de los complejos acuerdos marco que tiene la SGAE con las televisiones y deberían haber pedido mi consentimiento explícito.

Debido a todo esto retomaré una campaña pública que cuenta con el apoyo del sindicato CNT, única organización que actualmente está defendiendo mis derechos laborales, y que persigue un acuerdo extrajudicial con la corporación. De no ser así se actuará por la vía judicial y se llevará este conflicto hasta las últimas consecuencias con una intención que va mucho más allá del acuerdo económico con la corporación, lo que persigue es socializar el problema y dar visibilidad al tremendo caos y desprotección en el que nos encontramos los autores independientes en este país, donde muchas prácticas injustas y no sujetas a la legislación se mantienen por la costumbre y la desidia.

Pablo Und Destruction

El uso indebido de canciones, fotografías, vídeos, textos y demás recursos culturales y de la comunicación es cada vez más habitual por parte de las grandes empresas del sector que aprovechan la desprotección de los autores y trabajadores independientes para hacer caja a su costa. Desde CNT Gráficas, Comunicación y Espectáculos nos negamos a que se convierta en costumbre y no vamos a parar hasta que Atresmedia cambie su actitud y decida sentarse a hablar y llegar a un acuerdo.