lunes, 23 de mayo de 2011

Carta abierta a nuestro movimiento anarquista


Con este artículo queremos plantear y comenzar un debate que consideramos necesario, de una prioridad real y que necesita de una seriedad sincera, sobre unas intenciones muy básicas:

—Potenciar la federación y organización como anarquistas al margen de la participación de sus integrantes en otras estructuras u organizaciones sociales y sindicales.

—Llevar al seno del movimiento un debate constructivo y de respeto, de cara a fortalecer nuestros lazos y la cohesión de nuestros proyectos e ideas.

Trazar una estrategia clara, de cara a extender las posiciones anarquistas en todas las luchas, así como potenciar proyectos capaces de fomentar una cultura y red social librepensante, solidaria y llena de viva.

La visión general, en España, del movimiento anarquista es, siendo sinceros, bastante preocupante: la desorganización en unos casos, la falta de conexión en las luchas o capacidad para extenderlas en otros, unido al aislamiento de la sociedad en no pocos casos, forman en definitiva, una tendencia hacia la guetificación que produce que no haya continuidad en el tiempo de nuestra lucha y actividad, que se pierda sin acumulación de experiencia y de reflexión (de los errores y aciertos que hayamos podido cometer), y que en definitiva da pie a establecerse una sensación de inanición, desilusión e inoperancia entre los militantes. El campo de trabajo que parece que tiene una continuidad generalizada y unas perspectivas más claras últimamente es en la participación dentro de los sindicatos y el mundo laboral, no sin faltar los agrios posicionamientos y actitudes, pero también los positivos debates actuales dentro de los mismos. Con esto no queremos decir que no se este trabajando otros campos, sino que este o se desconoce o es muy localista o no se le da tanta prioridad o se pierde con el tiempo.

También hay que decir que no todo esta tan mal en el panorama actual, hay síntomas positivos que hay que tener en cuenta y que quizás nos muestran que algo esta cambiando. La aparición de bastantes Ateneos Libertarios por toda la geografía española en menos de unos pocos años hacia hoy, que si se mantienen en el tiempo pueden ser caldo de cultivo cultural, de formación ética libertaria, para nuevas generaciones, grupos, colectivos anarquistas y su entorno social. La tímida aparición de grupos anarquistas nuevos o que no se tenían noticias suyas elaborando campañas de propaganda y proyectos culturales y sociales, así como un sin fin de anarquistas esparcidos por diversos movimientos sociales. Todo esto nos trasmite la sensación de que hay ganas de hacer cosas pese a la dispersión de las mismas y una progresiva tendencia hacia la organización de las fuerzas capaces y activas.

A nivel organizativo tenemos que plantearnos si lo que hay hoy nos sirve o no, cómo mejorarlo y de qué manera, pues es en esta cuestión donde padecemos grandes deficiencias que se ven reflejadas indirectamente en los roles y actitudes (de falta de respeto, saber estar y amplitud de miras sobretodo) que se toman entre los compañeros. Creemos que siendo tan reducido el número de los que decidimos formar un grupo o un colectivo anarquista no es positivo diluir fuerzas, físicas y económicas, en el mantenimiento de una federación para cada cuestión (juventud, mujer, ecología, LGTB, etc.), por el contrario vemos más enriquecedor y constructivo el aglutinar y compartir una misma federación en la que cada uno poder trabajar temas comunes o específicos de forma colectiva, una perspectiva débil o inexistente en la actualidad y que podía darnos un aire renovador si se extendiese en todos los sentidos.

No queremos hacer mención al trabajo que hacen o no ninguna de las organizaciones existentes hoy por hoy, porque esto es un problema de todos, de nuestras incapacidades para crear un presente creativo y vivo, tanto de los federados como de los que no. Una responsabilidad que recae en la actitud de cada uno a la hora de plantear un presente en el que el movimiento anarquista tenga una capacidad tal que sea influencia y motor de la transformación libertaria de la sociedad mediante un trabajo serio, entusiasta y tenaz.

Por eso pensamos que ya es hora de lanzar este debate en el seno de las mismas organizaciones, en los grupos y en los individuos, en un momento de franca debilidad por nuestra parte y que debe tornarse en empuje organizativo y de lucha en todas sus formas, de análisis y propuestas claras que nos de un impulso a ser fuerza activa de los cambios que puedan darse en estos años sombríos que nos va a tocar vivir.

Nuestra propuesta a trabajar, desbrozar y valorar:

1º Proponemos una federación (nueva o existente) que integre en su seno a todos los grupos, sean de la tendencia que sean o estén enfocados a cuestiones más especificas (mujer, genero, juvenil, etc.), garantizando la tolerancia hacia la diversidad de nuestro movimiento y la potencial influencia en todos los campos de acción.

2º Proponemos que los grupos que estén interesados, en cualquier momento, ha enfocar su labor hacia una cuestión concreta, trabajen y se coordinen desde la federación para que la capacidad de propaganda, solidaridad y lucha tenga más fuerza e influencia global tanto interna como externa a la federación.

3º Proponemos la utilización de un órgano de noticias, propaganda y debate (por ejemplo Tierra y Libertad, Ekinza Zuzena, El Fuelle, etc.) y otro más teórico y analítico (por ejemplo Germinal Libertario), ambos en papel y digital. Con una estética y maquetación atractiva para los tiempos que corren. Así como un portal-Web de la federación que contenga las publicaciones y otros materiales.

4º Proponemos que los acuerdos sean tomados mediante el consenso, y de no existir éste, la posición mayoritaria podrá realizar lo acordado de forma no vinculante o impositiva a los que no lo acepten y sin traba alguna por parte de los que no estén de acuerdo.

5º Proponemos la tolerancia en los modos de entender la lucha en el mundo laboral, anarquizando aquella que a nuestro parecer creamos mejor.

6º Proponemos consensuar un programa de nuestras aspiraciones (valiéndonos como ejemplo el texto de Malatesta «Nuestro programa»).

7º Proponemos consensuar la actitud y trabajo a desarrollar con respecto a luchas no iniciadas desde el movimiento anarquista.

8º Proponemos un apoyo decidido a la consolidación de Ateneos en cada pueblo o ciudad, así como tender a su coordinación.

9º Proponemos el aprendizaje del Esperanto de cara a romper las barreras idiomáticas y los recelos impuestos por los Estados y los nacionalismos.

Por último, hacemos un llamamiento a los grupos federados en la FAI, la FIJA, la FIJL, Mujeres Libres u otras federaciones o redes existentes, así como a los que no están en ninguna, en definitiva a todos los anarquistas, a participar en éste proceso sin ningún complejo, sin pelos en la lengua, proponiendo cosas o rechazándolas, pues es buscando un entendimiento constructivo como podremos cambiar el mañana.

G. La Iconoclasta

domingo, 22 de mayo de 2011

Lo que queremos (por E. Malatesta)


LO QUE QUEREMOS

Queremos abolir radicalmente el dominio y la explotación del hombre por el hombre; queremos que los hombres hermanados por una solidaridad consciente y decidida, cooperen todos voluntariamente en el bienestar de todos; queremos que la sociedad se constituya con el fin de suministrar a todos los seres humanos los medios de alcanzar el máximo bienestar posible, el máximo posible de desarrollo moral y material; queremos para todos pan, libertad, amor y ciencia.

Y para conseguir este fin supremo, creemos necesario que los medios de producción estén a disposición de todos y que ningún hombre o grupo de hombres, pueda obligar a los demás a someterse a su voluntad ni ejercer su influencia de otro modo que con la fuerza de la razón y del ejemplo. Por consiguiente: expropiación de los detentadores del suelo y del capital a beneficio de todos y abolición del gobierno. E interinamente esto no se haga, propaganda del ideal: organización de las fuerzas populares; lucha continua, pacífica o violenta, según las circunstancias contra el gobierno, contra los propietarios, a fin de conquistar toda la libertad y todo el bienestar que se pueda.

Errico Malatesta

sábado, 21 de mayo de 2011

Trabajadores, no votéis

Ya que estamos en vísperas de otras elecciones más (locales y autonómicas) y ante los hechos que están ocurriendo por todas las ciudades de España —a las que se han sumado varias de Europa y América—, entre lo que se cuestiona el actual régimen representativo de democracia, junto a otros asuntos de justicia social. Buscando textos ácratas ya viejos, pero que pueden servir en estos momentos, (ya sé que este Movimiento 15-M no es libertario, pero sí en algunos de sus procedimientos asamblearios hay algún parecido) os pongo este manifiesto publicado en la revista anarquista La Idea Libre, nº 101, el 4 de abril de 1896.

Los conservadores han disuelto unas Cortes y convocan al pueblo español a nuevas elecciones. Lo mismo han hecho los liberales en diferentes ocasiones. Lo mismo proceden los republicanos allí donde gobiernan. De igual modo se conducirían cuantos necesitasen para las funciones gubernamentales de un órgano legislativo. La diferencia de ideas y de procedimientos no afecta al fondo de la cuestión. Todo gobierno constitucional necesita de una fuerza parlamentaria que lo sostenga, fuerza obediente a sus designios y a sus mandatos. Gobernar sin una mayoría de diputados y de senadores y aun de concejales es, en el sistema constitucional, absolutamente imposible. Los gobiernos, sin distinción de colores, son los que hacen las mayorías parlamentarias, no los pueblos. Los hechos, repetidos con abrumadora monotonía, prueban la veracidad de nuestra afirmación y nos dispensan de más amplias demostraciones. Trabajadores o burgueses, nadie duda a estas horas de que la urna electoral surgirá como por ensalmo una mayoría conservadora. Si mandaran los liberales, sería liberal. Si los republicanos, republicana. El poder es incompatible con la imparcialidad y la justicia.

¿Oiremos a los monárquicos? ¿Prestaremos atención a los republicanos? ¿Guiarémonos o dejarémonos guiar por la sirena socialista que se apresta a reñir pueril batalla con la burguesía adinerada?

¡Lamentable espectáculo el de los políticos de oficio a fin de siglo! Los monárquicos no tienen más ideal que el del presupuesto. Gentes sin corazón y sin cabeza, no aspiran a nada, en nada piensan, ni nada sienten como no sea el apartamiento de la marmita gubernamental. La vida se ha reconcentrado para ellos en el estómago. Los republicanos, divididos hasta el infinito, completamente desorientados, no se entienden ahora ni se entenderán más tarde. Están moralmente muertos, materialmente impotentes para toda obra de regeneración. Con aires de jacobinismo trasnochado los unos, de empachoso legalismo los otros, todos yerran, incapaces de comprender que ha pasado su tiempo, que ha llegado la hora de sumarse resueltamente con la reacción o de tomar partido por la Revolución Social que se avecina. Una hora de poder evidenciaría que son ante todo y sobre todo amantes del orden burgués que santifica la propiedad y reverencia el robo.

Los socialistas, reducidos a la fuerza microscópica de un microscópico grupo exótico, continúan, como el primer día que hicieron traición a los obreros revolucionarios españoles, la cantinela de la lucha legal y de la conquista del poder político para la total emancipación del cuarto estado. Sus pujos de orden, de prudencia, de sentido gubernamental, arranca aplausos a la prensa de gran circulación, avergüenza a la clase trabajadora y acredita los sueños ambiciosos de los presuntos diputados de blusa codeándose satisfechos con los expoliadores y panamizantes de todos los partidos. Quieren concejales y diputados obreros, como si no tuviéramos bastante con los diputados y concejales burgueses. Recomiendan prudencia y mansedumbre a los trabajadores, como si la prudencia y la mansedumbre no fuera su desdichada característica, como si mansedumbre y prudencia y orden no nos fueran a toda recomendados por las clases directoras, cuya paz se perturba con la más ligera manifestación de energía popular. El pueblo no los oye. ¡Que los oiga Cánovas, y el Parlamento español abrirá sus puertas a los futuros redentores de la humanidad!

El pueblo trabajador no votará ni con los unos ni con los otros. ¡Dudamos que la mayoría de los que a las clases directoras pertenecen se tome la molestia de ayudar a esta nueva representación de la eterna comedia política! La urna electoral, todo el mundo lo va comprendiendo, representa la anulación de la personalidad. Convencidos todos de la falsedad gubernamental, ¿cómo hemos de continuar abdicando nuestra soberanía en unos cuantos que de la política hacen oficio? La indiferencia por la lucha electoral se extiende cada vez más. Se engañan los que la atribuyen a los abusos del poder, a la inmoralidad y al caciquismo. Por ahí se empieza ciertamente, pero se termina reconociendo que el mal es más hondo, como que proviene del sistema mismo.

La religión del Estado ofrece los mismos aspectos que las religiones de la teología. Se pierde primero la fe en el cura, luego en los santos, y se acaba necesariamente por reconocer la fragilidad del sistema entero. Alrededor de todos los altares no queda más que un puñado de tontos y de vividores.

Se pretende, no obstante, prolongar el engaño. Se nos invita a que luchemos por purificar el sistema. Se quiere que enarbolemos la bandera de la sinceridad electoral y que luchemos por imponernos a la turbamulta de los que ofician de políticos en beneficio propio. Mientan sentimientos que no abrigan los que tal dicen. Saben que toda purificación y toda sinceridad son imposibles. Saben que el pueblo, explotado hoy como siempre, esclavo del salario, ni aun puede intentar imponerse por el voto, porque el derecho de votar libremente no le pertenece. Aparentan, en fin, olvidar que el derecho y la libertad y la justicia no son más que palabras escritas en papel, sin realidad alguna en la vida práctica.

Más aún: cuando tal intento fuera factible, aun cuando las leyes fueran algo más que papel mojado, ¿de qué nos serviría?

Lo repetimos. Votar es lo mismo que anularse. El que vota se abandona a la voluntad ajena; reconoce a otros, sin saber a quiénes, el derecho de hacer con los comunes intereses lo que les plazca. La papeleta electoral es el signo de la esclavitud política, así como el salario lo es de la esclavitud económica. Todo humano que estime en algo su dignidad debería alejarse de la urna electoral como nos alejamos de todo lo que degrada y mancilla. Apenas concebimos cómo hombres de talento, que gozan fama de integridad y de firmeza, van gravemente a depositar en la urna un papel que les despoja de todos sus derechos. Sin duda, al igual de los pobres de meollo, han aprendido, y no pueden olvidar, el camino de la servidumbre habitual.

Aún se nos dirá, trabajadores, que fomentamos el escepticismo, que aconsejamos la indiferencia como si quisiéramos perpetuar la injusticia. Vosotros, que nos habéis oído y entendido cien veces, nos oiréis y nos entenderéis una vez más, porque no os ciega la rutina oficial, la enseñanza universitaria ni la garrulería de los partidos políticos. No propagamos el escepticismo. No enseñamos la indiferencia. Convencidos de la ineficacia de todos los sistemas políticos y penetrados asimismo de la falsedad del sistema electoral, propagamos ideas propias y medios de lucha a ellas adecuados.

¿Cuáles son unas y otros? Mil, un millón de veces se ha repetido que la libertad es imposible sin la igualdad económica. Quien a otro u otros hombres viva obligado por razón del jornal o por otra forma cualquiera de inferioridad económica, jamás podrá considerarse libre. Quien puede privarnos de los medios de vida, quien en un momento dado puede lanzarnos a la miseria negándonos el jornal, arrojándonos de la casa en que vivimos, exigiéndonos implacable el pago de una deuda o retirándonos un apoyo que nos permitía traficar y vivir, ¿qué es sino un amo? ¿Habrá ley, ni votos, ni diputados que puedan impedir esta servidumbre cierta en que vivimos? Vosotros, trabajadores, lo sabéis de sobra por experiencia y por reflexión: la seguridad del pan es la única verdadera libertad para el hombre. Y todo el sistema político que pretenda constituir un Estado nuevo o mantener el presente es incapaz de darnos lo que constituye su propia negación: la comunidad de la tierra y de los instrumentos del trabajo, sin la que todo régimen de igualdad social es una quimera.

Para conseguir este régimen de igualdad a que aspiramos, nuestros medios de lucha no caben en la rutina política, y por esto somos partidarios de que la obra de los trabajadores se mantenga en el terreno puramente económico y de las reivindicaciones sociales. Revolucionarios por las ideas, somos asimismo revolucionarios por los procedimientos. Frente a una clase que explota, que la clase explotada recabe constantemente su emancipación completa como único medio de realizar la justicia. Las escaramuzas de cada momento, las pequeñas luchas de cada instante, no son sino el prólogo de la próxima e inevitable Revolución Social que preconizamos. Consagrad, trabajadores, vuestras energías y vuestra actividad a esta gran empresa y venceréis. Que no os distraigan de vuestra noble labor las mezquindades de la política ni las ambiciones mal disimuladas de los que entre vosotros mismos intentan escalar el poder. No serían mejores ni peores que los otros, porque es el poder y su órgano el gobierno, no los seres humanos, la causa de la esclavitud política; porque es la propiedad, no las personas, el origen de la servidumbre económica.

Y sí os dijeran que aun en un régimen de igualdad como el que pretendemos habría necesidad de votar, elegir diputados y gobernar y confeccionar leyes, que si instituyen lo que la naturaleza ordena son inútiles, y si lo que a un puñado de hombres se le ocurra son absurdas, contestad sin vacilar que para producir, cambiar y consumir, que para trabajar no hacen falta votos, ni diputados, ni gobernantes, ni leyes; que ahora mismo se trabaja, se produce, se cambia y se consume, no por la ignara virtud del orden político, sino a pesar de su pretendida eficacia y de su indudable obstáculo. Contestad que en un régimen de trabajo y de igualdad no hay derechos políticos que reconocer o que negar, y que, por tanto, toda asamblea de presuntuosos e ignorantes legisladores huelga completamente. Contestad que todo este informe mecanismo de la gobernación de un Estado sólo es necesario por la desigualdad en que vivimos, que demanda para la sumisión incondicional de unos el ilimitado poder de otros. Que la propiedad engendra el Estado y su representación real el gobierno, y que el gobierno trae aparejado el voto, la legislación, el ejército, la magistratura y el clero. Que todo ello es una cadena fuertemente eslabonada para oprimir y estrujar al pueblo. Y que, en fin, no queréis elegir nuevos amos que sobre vuestra voluntad coloquen la suya y sobre vuestro derecho sus privilegios.

Se os pide que designéis quien os represente, de hecho quien os mande. ¿Y no es bastante el patrón para el que trabajáis? ¿No es bastante el casero cuyas rentas aumentan a expensas de vuestra miseria? ¿No es bastante toda la taifa de mercaderes que os estruja? Para vosotros todos son jefes, amos y señores. Os manda el cura, el juez, el militar, el comerciante, el industrial. ¡Y aún se os invita a que nombréis administradores, a que elijáis diputados!

Se trata de distraeros con el supuesto ejercicio de vuestros supuestos derechos. Despreciad a los charlatanes de la política y seguir vuestro camino.

La urna es la consagración de vuestra esclavitud. Sólo la Revolución Social puede daros la libertad y el pan.

Aquellos que se hallen a gusto en la servidumbre, que hagan lo que quieran.

Vosotros, trabajadores conscientes, socialistas militantes de todos los matices, esforzaos por apartar a los obreros, vuestros hermanos, de la corrupción electoral y por apresurar el día de la Revolución que ha de emancipar a la humanidad entera de todas las tutelas y de todos los privilegios.

¡Trabajadores: no votéis, pues!

¡Negaos virilmente a poner el visto bueno a vuestra esclavitud político-económica!

¡No firméis vuestra sentencia de muerte moral!

Os desean salud

VARIAS COLECTIVIDADES ANARQUISTAS

viernes, 20 de mayo de 2011

Es nuestro momento, que continúe la ocupación de plazas y la desobediencia

Comunicado de CNT sobre el Movimiento 15-M o Democracia Real YA:

Las multitudinarias concentraciones y acampadas que están sembrando las plazas de ciudades y pueblos desde el pasado día 15, son un claro ejemplo de la capacidad organizativa del pueblo, cuando decide ser protagonista de su propia vida; superando la «apatía», la resignación y la ausencia de una toma de conciencia con la que articular respuestas, para afrontar y construir alternativas a los múltiples problemas que hoy sufrimos el conjunto de la población: trabajadores/as, parados/as, estudiantes, inmigrantes, jubilados/as, precarios/as...

Las fórmulas organizativas desarrolladas en estas movilizaciones, evidencian la viabilidad de la participación directa por medio de asambleas para la toma de decisiones que canalicen nuestras aspiraciones, reivindicaciones y que nos hacen superar el individualismo. Haciéndonos partícipes y no espectadores/as de un sistema basado en el delegacionismo y la representatividad, que anula nuestra individualidad. Asambleas, turnos de palabra, comisiones de trabajo, responsabilidad, capacidad, organización, autogestión, coordinación, implicación y visibilización, son los dientes colectivos que mueven este engranaje, capaz de desafiar a las instituciones y provocar una expectación y un debate público que ha eclipsado la campaña electoral y los recurrentes contenidos de la prensa nacional e internacional.

Las ilusiones generadas por las masivas movilizaciones, no pueden permitir olvidarnos que esta situación, pretenderá ser instrumentalizada, desvirtuada y dirigida por entidades políticas, sociales y sindicales; que tienen más temor incluso que el gobierno a perder la poca legitimidad que aún queda en la conciencia de algún ciudadano/a. Asimismo deben analizarse en profundidad las propuestas y mensajes que emanan de estas movilizaciones. Puesto que superar el bipartidismo y una modificación de la Ley Electoral, no nos hará más libres, ni favorecerá la soberanía de cada individuo. Hemos de constatar que las reivindicaciones se centran en los necesarios cambios sociopolíticos; pero hay una carencia de denuncias y propuestas referidas al ámbito laboral: denuncia clara y explícita del papel colaborador de las centrales sindicales institucionales, de la vigente Reforma Laboral y el amplio margen legal para la ejecución de EREs y la destrucción del empleo...

La desobediencia es el elemento fundamental que ha caracterizado desde el pasado día 15, todas las movilizaciones y expresiones de protesta. Retando y desafiando una vez más, la represión y los intentos de frenar las acampadas, desde las diferentes delegaciones de gobierno y Juntas Electorales. Fortaleciendo aún más, la participación, la implicación y la toma de conciencia de la necesidad de organizarnos. Un pulso colectivo que demuestra nuestra arrolladora fuerza cuando nos asociamos y decidimos no cejar en nuestras reivindicaciones. Un latido en nuestros corazones que bombea un despertar de conciencias que nos hace reaccionar, extender la movilización, la solidaridad y la superación del miedo, como elemento neutralizador de la lucha.

Cualquier noche puede salir el Sol y en la céntrica plaza madrileña llevamos una semana esquivando el ocaso; materializando desde la práctica que no sólo es posible, sino necesario el asociarse, unirse y luchar para cambiar nuestro presente más inmediato y trazar desde la autoorganización los pilares de una sociedad sin poderes, desigualdades, represión y delegacionismo. El 22 de mayo, con más conciencia y visibilización que nunca, respondamos con la abstención, porque nosotros/as mismos/as nos hemos demostrado que la clase política ni nos representa ni la necesitamos.

Desde CNT continuamos participando y llamando a la movilización permanente y a la lucha, como medio para resolver los problemas en cualquier ámbito de nuestras vidas.

Sigamos construyendo a la vez que desobedeciendo. ¡La protesta continúa!

¡De noche como de día la lucha también es mía!


Terremoto en Lorca: solidaridad con los/as de abajo

Tiembla la tierra. Se caen las casas más humildes y antiguas. Y los de abajo pierden lo poco que tienen. Los más vulnerables, los trabajadores, muchos de ellos migrantes, gente mayor, jóvenes en situación precaria se quedan en la calle.

Los terremotos en Murcia son previsibles. De hecho, en múltiples lugares de la geografía peninsular son más que probables los temblores sísmicos. Nos querían convencer de que lo de Japón era lejano. Pues aquí lo tenéis. Nos mean y dicen que llueve.

Una vez más, constatamos que, pase lo que pase (terremoto, inundación, incendio, sequía, vertido tóxico,…) son los de abajo los que sufren. Hoy los vemos deambulando por las calles de Lorca, en Murcia, abrigados con mantas, llorando de miedo por no saber qué hacer.

De nuevo vemos cómo el sistema deja desamparados a los más débiles. O los más fuertes, según se mire. Los mismos que recogen las cosechas, levantan las industrias, atienden en los bares, nos cuidan en los centros de salud, juegan con nuestras hijas e hijos,… vuelven a ser las víctimas de un sistema demoledor, despiadado e injusto.

Los grandes actores del capitalismo (PPSOE; grandes empresarios, dueños de bancos,…) verán este terremoto como otra oportunidad para beneficiarse con la reconstrucción de las casas y las infraestructuras, compra pública de artículos «humanitarios». También la desinformación mediática se encargará (como ya están haciendo) de que parezca que son ellos los únicos que pueden resolver esta situación (cuando son los que la provocan y eviten medidas de precaución y previsión ante algo previsible).

Desde la Regional de Murcia de la CNT, como siempre, enviamos un abrazo fraterno a las buenas gentes de abajo en Lorca. Y deseamos que el dolor se transforme en rabia. Y la indignación dé paso a la autoorganización.

miércoles, 18 de mayo de 2011

CNT denuncia la brutalidad policial desplegada contra las movilizaciones del fin de semana

La Confederación condena el desalojo de la acampada en la Puerta del Sol realizado la noche de ayer por parte de la policía. De igual manera denuncia la brutalidad desplegada contra las movilizaciones del fin de semana y se solidariza con los detenidos.

Si en el comunicado contra la intervención militar en Libia, publicado en marzo, la CNT llamaba a seguir el ejemplo de las clases populares del mundo árabe, que estaban demostrando la posibilidad de enfrentarse a regímenes y realidades que se pensaban inamovibles, ahora observamos que algo se empieza a mover en la sociedad de este país. Las movilizaciones del pasado fin de semana, aun con las contradicciones que se puedan observar, son un ejemplo de ello.

De la misma manera, la actuación policial demuestra que a este lado del Mediterráneo, tan cacareádamente democrático, la respuesta estatal es en el fondo muy similar a la de ciertos regímenes autoritarios: la de la violencia contra quienes pacíficamente expresan su hartazgo frente a un sistema egoísta, un capitalismo y una banca inhumanos y una clase política corrupta que sólo mira hacia su propio ombligo. Una represión que pretende, además, desautorizar las movilizaciones con el único fin de criminalizarlas, dándose la paradoja de que movilizaciones que en otros lugares se habían considerado como pasos hacia la libertad aquí son denostadas como actitudes «radicales y antisociales».

Por tanto, desde la Confederación Nacional del Trabajo, condenamos la brutalidad policial contra los manifestantes, el desalojo de la acampada en la Puerta del Sol y nos solidarizarnos con los detenidos a la vez que exigimos su inmediata libertad.

Finalmente hacemos un llamamiento a salir a la calle a denunciar este sistema irracional y a transformarlo radicalmente, sí, de raíz... desde la solidaridad, el apoyo mutuo, la acción directa y la autogestión.

17 de mayo de 2011

Secretariado Permanente del Comité Confederal de CNT

DIÁLOGO DEL VOTANTE Y EL ABSTENCIONISTA



-O sea que tú no vas a votar.

-Pues no. No lo he hecho antes y no voy a empezar ahora.

-Precisamente ahora, según está la cosa…

-Por eso mismo. No creo que se vaya a solucionar nada votando.

-¿Ah, no?

-Mira. Los anarquistas llevamos más de un siglo diciendo que el poder corrompe, que quienes se instalan en él, en un Parlamento o en una dictadura, atienden a sus intereses nada más, por muy buenas intenciones que lleven al principio, si es que las llevan. Y esto se ha ido demostrando gobierno tras gobierno.

-Pero si no votas, luego no te vas a poder quejar.

-Será más bien al revés. Como no voto, no dejo que nadie decida por mí. No le doy a nadie un cheque en blanco para que haga leyes o reformas con las que no voy a estar de acuerdo. Quien no se podrá quejar será quien acuda a las urnas pensando que le van a solucionar sus problemas. Las personas que votan son en el fondo responsables de lo que luego ocurre, porque han elegido al partido Tal o Cual.

-Eso es como decir que todos los partidos son iguales.

-Exacto.

-¿Cómo puedes decir eso? Hay diferencias: en lo social, por ejemplo, no es lo mismo un partido de derechas que de izquierdas. El de izquierdas ayudará más al trabajador, a los pobres…

-Eso es lo que tú dices. Te pongo un ejemplo: en los últimos 30 años ha gobernado en España el PSOE durante 20. En ese período ha hecho reformas laborales o cambios en las leyes para los trabajadores en 1983, 1984, 1992, 1994, 2006, 2009, 2010 y 2011. Casi una cada dos años. Por supuesto, ninguna ha servido para mejorar nuestras condiciones sino para ir perdiendo lo que se había ganado con años de lucha sindical. Además, las “políticas de izquierdas” han desarmado el entramado industrial, han empujado a trabajadores a darse falsamente de alta como autónomos, han introducido las ETT en el mercado y les han dado más ventajas y, como todos sabemos, recientemente ha subvencionado a los bancos en medio de una crisis que ellos habían creado. Es solo un ejemplo, pero puede valerte.

-Bueno, no me refiero solamente al PSOE. Hay otros partidos.

-Es verdad, hay otros, pero ninguno va a poder decidir otra cosa.

-¿Ah no?

-Pues no. Hace ya algún tiempo que los Parlamentos legislan en todas las materias, pero quienes deciden de verdad no son ellos.

-¿Y quiénes son?

-Algunos los hacen llamar “mercados”, otros los denominan “especuladores” y los anarquistas les solemos llamar sencillamente los capitalistas. Un grupo de personas, con nombres y apellidos, que se apoyan en instituciones internacionales para decidir si desestabilizan un país, si una medida se puede tomar o no, si una política económica les conviene... A la vista está el resultado.

-Vale, admito que los capitalistas, como dices, mandan mucho. Pero mejor será tener una democracia donde la mayoría de la gente puede elegir a sus gobernantes, ¿no?

-Es que tampoco creo que la mayoría sea quien elija a los gobernantes.

-Si me vas a negar eso…

-Te lo niego, pero con datos, para que no te asustes. Tomemos las últimas elecciones: de cada 100 personas, 25 no votaron (una participación bastante alta, para lo que es habitual). De las 75 que votaron, 32 votaron al PSOE Y 30 al PP. El Gobierno se lo llevó el primero, como sabrás, así que nos gobierna un partido que han elegido solamente 32 de cada 100 personas de las que podían votar.

-Bueno, pero si no votaron es porque no quisieron.

-Eso lo admito. Todavía no es obligatorio votar, como en Bélgica, Australia o Argentina, aunque en estos países la gente se busca las vueltas para no votar.

-Luego reconoces que este es el sistema más justo de los que hay.

-No sé si es el más justo. Es el que hay y no es justo. No es cuestión de quedarnos con el cadáver que huela menos, sino de estar vivos.

-Pues en otros países están locos por tener una democracia, mira tú todo lo de Egipto, Túnez y tal. Están hartos de que les gobiernen los mismos siempre y quieren más libertad. Por algo será.

-Por algo será, claro. Lo que no sabemos es por qué. Se quejan de que les mandan los mismos desde hace año, pero si te fijas en las Comunidades Autónomas, la cosa no es muy diferente: en Castilla La Mancha, lleva el mismo partido 28 años, en Castilla y León, 24; en Andalucía, 29, en Extremadura, 28…

-Será porque son mejores.

-Porque para que te elijan en unas elecciones te tienen que conocer y todos sabemos cómo utilizan los partidos a los medios de comunicación, por ejemplo.

-De todos modos, lo que no podéis los anarquistas es despreciar un sistema por el que ha dado la vida mucha gente. Cuando había una dictadura o en la República, muchas personas se la jugaron para que ahora hubiera libertad. El voto es una conquista de los trabajadores, a los que decís defender.

-Mucha gente dio su vida por la democracia, sí, pero no todos los que figuran. Durante la república, los anarquistas o anarcosindicalistas eran una fuerza imprescindible y no querían una democracia parlamentaria, sino un régimen más libre aun. Incluso la UGT, que era la otra fuerza sindical enorme, tenía una postura no parlamentarista muchas veces. Lo mismo durante la dictadura y la transición, lo que pasa es que la historia la escribe quien gana, silenciando lo que no le gusta. Por otra parte, mucha gente ha dado la vida por muchas cosas que hoy nos parecen superadas, como la abolición de la esclavitud o que se reconociera que la sangre circula por el cuerpo. También se puede superar la democracia parlamentaria.

-¿Y no votando se va a conseguir un mundo mejor?

-No, claro. Tampoco exageremos. No ir a votar por desidia, pereza o ignorancia no cambia nada, por supuesto. No votar es la consecuencia de una actitud diaria, de querer cambiar el sistema de abajo hacia arriba, tomando en nuestras manos las decisiones que nos afectan, organizándonos en sindicatos…

-Espera. ¿Me vas a decir que los partidos políticos son corruptos y que los sindicatos no? Pero si todos viven de las subvenciones… además, en el curro ya veo yo que los sindicalistas ni van a trabajar, que están liberados, con un sueldo y sin pisar el tajo.

-Correcto. Todos menos uno. Hay un sindicato que no tiene subvenciones, ni liberados, donde cada cual aporta su conocimiento y esfuerzo y puede decidir sin que nadie le imponga nada.

-¡Anda ya!

-Sí, se llama CNT, ¿te suena?

-Pues de algo antiguo, más o menos, ¿no?

-También es antiguo votar y lo defiendes.

-Me lo voy a pensar, la verdad.

-¿A pensar? Eso está bien, a pensar y a no tragarte nada de lo que te digan…



Coordinadora Anarquista del Noroeste